Hay ventanas que piden una cortina liviana que deje pasar la luz y otras que necesitan bloquearla por completo. También están las que se convierten en protagonistas del ambiente, con telas que llegan del piso al techo, y aquellas en las que una solución más discreta ayuda a ganar sensación de amplitud.
Una guía publicada por Revista LIVING reúne distintos sistemas de cortinas y ejemplos de casas visitadas por la revista. A partir de ese relevamiento, repasamos cinco opciones para conocer sus características y saber cuál puede funcionar mejor en cada caso.
1. Cortinas de barral: las clásicas que se adaptan a casi todo

Las cortinas de barral son una de las alternativas más versátiles. Se pueden utilizar tanto en ventanas de abrir como corredizas y en paños fijos, y permiten trabajar con prácticamente cualquier tipo de tela: desde voile hasta terciopelo.
Según LIVING, en los últimos años el lino y el tussor se convirtieron en dos de los géneros preferidos. Los barrales pueden ser de madera o metal y, entre estos últimos, los más elegidos son los finos y negros.
También cambia la manera de calcular la cantidad de tela. Si antes se utilizaba como referencia el triple del ancho de la ventana, actualmente se calcula alrededor de dos veces y media, e incluso un poco menos, porque se busca un frunce más relajado.

La interiorista Sol Larrosa aparece en la nota con un ejemplo contundente: eligió cortinas de terciopelo color mostaza para una ventana de seis metros, con el objetivo de moderar la entrada de luz y, al mismo tiempo, generar un efecto estético fuerte.

Ideal para: livings, dormitorios y ambientes donde la cortina también funciona como elemento decorativo.
2. Cortinas de riel: cuando se busca una caída más limpia

El sistema de riel comparte varias características con el barral: también funciona para ventanas de abrir, corredizas y paños fijos y permite utilizar diferentes géneros.
Una diferencia importante está en el sistema de colgado. Los rieles pueden ser de plástico o metal y existen opciones dobles o triples que permiten colocar distintas capas de cortinas. Esto puede ser útil cuando se quiere combinar una tela liviana con otra más pesada o sumar un blackout.
En cuanto a las telas, LIVING señala que cuando las cortinas reciben mucho sol conviene considerar géneros con poliéster, porque tienen mayor resistencia frente a esa exposición.

Una de las posibilidades que muestra la revista es llevar la cortina bastante más allá de los límites de la ventana. En uno de los ambientes relevados, el terciopelo funciona casi como un telón y evita que quede una caída de tela demasiado fina en el centro del cuarto.
Ideal para: ventanas grandes, dormitorios y livings donde se busca una cortina de mayor presencia.
3. Cortinas roller: una alternativa para ganar espacio

Las roller tienen una ventaja especialmente interesante para ambientes chicos: ayudan a generar una sensación de amplitud y no necesitan espacio lateral para abrir y cerrar.
Además, existen diferentes telas según el nivel de luz que se quiera controlar. El blackout permite bloquearla completamente; el sunscreen deja pasar luz en diferentes grados y mantiene cierta conexión visual con el exterior; y la tela cebra o eclipse ofrece una alternativa intermedia.
La revista también muestra cómo pueden combinarse con otras cortinas. En la casa de la interiorista Martina Correa, por ejemplo, una roller sunscreen negra convive con cortinas de terciopelo color durazno.
La diseñadora industrial Valeria Lamas, por su parte, eligió una tela sunscreen en un tono relacionado con el color de la pared y del mueble del ambiente, una muestra de que la roller no tiene por qué ser un elemento neutro o pasar inadvertido.

Además, las nuevas generaciones de blackout tienen una ventaja práctica: algunas pueden lavarse en el lavarropas.
Ideal para: departamentos, ventanas sin espacio a los costados, cocinas, dormitorios y ambientes pequeños.
4. Persianas americanas: madera, luz y un aire contemporáneo

Las persianas americanas aparecen en el relevamiento de LIVING como una opción cada vez más utilizada, especialmente en espacios de arquitectura contemporánea, con hormigón, grandes aberturas y detalles de madera.
Las versiones de madera aportan textura y calidez y permiten jugar con el color de las cintas: pueden combinarse con el tono de la madera o generar contraste. También existen versiones horizontales de aluminio, con diferentes posibilidades de color.

Hay además una cuestión práctica que las vuelve interesantes para ciertos espacios: las versiones de bandas más finas son utilizadas en cocinas por su facilidad de limpieza y por su estética más liviana.
Ideal para: cocinas, livings y ambientes contemporáneos donde se busca regular la luz sin perder una estética limpia.
5. Bandas verticales: una solución para grandes superficies

Las cortinas de bandas verticales están formadas por tiras de tela dispuestas verticalmente y resultan especialmente apropiadas para grandes superficies vidriadas, porque son livianas y permiten una buena protección frente al sol y una adecuada aislación térmica.
El diseñador Facundo Cruz eligió llevarlas más allá de los límites de la ventana. En el ambiente que muestra LIVING, la cortina ocupa una superficie mayor y se convierte también en un recurso para trabajar visualmente la pared.
La revista señala además que se realizan a medida y con telas tratadas para evitar que se abarquillen o se doblen.

Otro ejemplo es el de la arquitecta Gabriela Barrionuevo, que eligió bandas verticales para un baño y las llevó a una tonalidad relacionada con el piso y las vetas del mármol. En este caso, además de controlar la entrada de luz, la cortina cumple una función central de privacidad.
Ideal para: ventanales grandes, ambientes con mucha exposición solar y espacios donde se necesita privacidad sin recargar visualmente.
¿Qué tener en cuenta antes de elegir una cortina?
Antes de decidir el sistema, conviene preguntarse qué necesitamos que haga la cortina: ganar privacidad, bloquear una vista poco atractiva, filtrar o impedir el paso de la luz, proteger del frío, amortiguar ruidos o simplemente sumar un recurso decorativo. Esa es, justamente, la primera pregunta que plantea Revista LIVING en su guía.
También hay que mirar qué elementos rodean la ventana. Estufas, muebles y otros objetos pueden condicionar el sistema elegido y determinar cuánto puede abrirse o desplazarse la cortina.
Y hay un último dato que puede cambiar la experiencia de uso: todas las cortinas pueden automatizarse y domotizarse. Según esta guía, esto puede resultar especialmente práctico en cortinas grandes o pesadas y también permitir regular la luz y mejorar la eficiencia térmica incluso cuando no estamos en casa.
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