
El diseño la acompaña a donde vaya.Este es un mundo que a Andy Faerman, de 33 años, la apasiona y que traslada a todas las áreas de su vida: desde qué se pone hasta cómo decora su casa.
Curiosa por naturaleza, su carrera como diseñadora de indumentaria se transformó en un sinfín de idas y venidas, cursos en el exterior y proyectos que se volvieron realidad, como @TwentyFourStyle: un blog que creó junto con su amiga Renata sobre tendencias urbanas. Empezó siendo un inspirational board y creció hasta convertirse en una productora de contenidos para diferentes marcas de moda local.

Además, es mamá de Allegra, de 4, y Félix, de 2, y está casada con Mariano, un ingeniero industrial fanático de Star Wars, con quien armó este depto en Belgrano. "El barrio me permite hacer todo lo que me gusta y cumplir con mis responsabilidades sin tener que correr de una punta a otra de la ciudad", asegura, y se define como una eterna buscadora de experiencias y objetos que la conmuevan y sumen entusiasmo a su vida.

Por eso es que su universo personal es el reflejo fiel de su personalidad y la de su familia: luminoso, alegre, con mucho ingenio, dedicación y amor. Tanto en su forma de vestir como en la decoración de los ambientes de su casa, una base de colores neutros es invadida por objetos-hallazgos que fue recolectando a través de los años, especialmente de sus viajes con su marido. Así, la fusión de estilos de cada miembro de su familia salta a la vista y eso hace la mixtura aun más interesante.
Living

Punto de encuentro familiar. No hay tele por elección y logran un espacio alejado de interrupciones. Es una sala grande que puede servir como pista de baile o como salón de lectura. El sillón es el protagonista de profundas siestas familiares.

"Los hijos te modifican la vida, y el secreto fue encontrar un equilibrio: crear el espacio que siempre quise y, al mismo tiempo, enseñarles a los chicos con qué se puede jugar y con qué no", cuenta Andy, quien eligió pensando en ellos una mesa ratona redondeada y sin vidrio.

Además, una serie de cuadritos están colgados bien alto, su tijera de corte pasó de estar accesible a los estantes superiores de la biblioteca y, así, un sinfín de cosas fueron cambiando de lugar para que la casa no perdiera su esencia pero fuera, a la vez, kids friendly.
Vestidor

Mundo aparte. Su pasado de diseñadora de indumentaria hace que el momento de vestirse sea algo increíblemente inspirador. Infaltables básicos neutros de buena calidad para poder accesorizar sin límites y calzarse el par de zapatos –si es que logra decidirse entre los cientos que tiene– que más la tiente cuando abre su armario.

Se divierte con la vestimenta de sus hijos, ayuda a su marido a modernizarse un poco y juega con su propio estilo, que se mueve como un péndulo de lado a lado: muy romántica o muy rockera. Sus prendas favoritas van desde una campera animal print bordada de Free People hasta un vestido que trajo su abuela de Oriente hace unos 50 años.
Cuarto

Pensados para que sean aprovechados y no como museos de objetos lindos pero sin utilidad. Con su primera hija, cometió el error de pensar que todo siempre iba a estar inmaculado, hasta que se dio cuenta de que a los chicos les gusta moverse, tocar, desordenar y jugar sin límites.

Así, creó espacios funcionales con muchos objetos lúdicos. En un principio, su marido no podía creer que vivía en este mundo de fantasía, hasta que se relajó y dijo: "Me gusta". "Vivimos en un mundo donde ambos compramos cosas al azar y después quedan bien y nos representan, es mágico".
¿Qué te pareció la casa con estilo blogger? Además: Arquitectura natural: ¿cómo construir una casa eco?, Cómo delimitar el espacio infantil e Ideas para reciclar una casa.
Coni Ronca