Cuando Sofía Huespe decidió remodelar su casa tomó riendas en el asunto como arquitecta y como mamá. “Fue de lo más difícil que me pasó en la vida”, dice.
“Me costó ponerle un límite a la elección de materiales y texturas, un tema infinito. Tenía mucha información, pero elegir para uno mismo es otra cosa. Finalmente me centré en lo que siempre proyecto para mis clientes: espacios con identidades propias, sectores personalizados para vivir la casa a pleno”.
Sofía es socia de María Belén Huespe, hermana y arquitecta, con quienes dirigen el Estudio Métrica home & studio, dedicado a viviendas familiares, locales comerciales e interiorismo.

Para este proyecto la planta libre era un requisito prioritario. En pos de encontrar una solución constructiva que permitiera visuales continuas e iluminación natural, se quitó el muro que atravesaba el espacio en diagonal.
“También sacamos el patio interno para transformarlo en una lucera. Así ganamos metros cuadrados vivibles y transitables”, destaca la arquitecta cordobesa. Sin embargo, por cuestiones vinculadas a la estructura dejaron solo dos columnas estructurales y reforzaron con vigas metálicas el resto de la casa. Las vigas a la vista fueron cepilladas y revestidas en madera. “Queríamos un efecto cálido, que la casa tuviera un estilo country”.

Además del espacio ganado el proyecto incluyó cambiar el piso existente, ya deteriorado, por uno nuevo, de roble de Eslavonia labrado de la firma Patagonia Flooring. A tono con una paleta de colores neutros y texturas rústicas, el mobiliario y la deco acompañan la decisión cromática. “Como los chicos todavía son chicos, sus juguetes aportan todo tipo de colores”, dice la arquitecta, que jugó con texturas como cuero, rafia y tejidos en lana para las alfombras.
En el sector de ingreso diseñó un mudroom, un pequeño sector donde se deja el calzado que viene del exterior, que además funciona como contenedor de paraguas, perchero para abrigos y mochilas y dispositivos de apoyo para llaves. Funcional y práctico.

En cuanto al mobiliario se optó por madera de laurel cepillado en tonos claros: “Así se despegan de la pared pero a la vez quedan disimulados”, explica Sofía Huespe. Y agrega: “Buscamos muebles sólidos, que duren en el tiempo, no requieran mantenimiento y no se rompan”.
A la cocina, ubicada en el exgarage, le sumaron un toillete y despensa para optimizar las dinámicas sociales y ampliar los espacios de guardado. “También unificamos los quiebres del living para lograr una galería sin tanto diente. Agregamos una estructura liviana, y sumamos dos metros de cielorraso en chapa, con durlok interior y aberturas de piso a techo, de 2,60 metros”, explica.

A la renovación del cableado y la iluminación, con equipos de Agüero Iluminación, se sumaron las obras de arte que acompañan a la familia en el día a día: los tapices textiles y simétricos de la artista Cristina Codern dominan una de las paredes del living. La mesa amplia, para recibir invitados y compartir comidas articula la misma dimensión que el sillón.
El proyecto unifica espacios y genera situaciones para el encuentro, en perfecto equilibrio entre colores, textura y visuales a las plantas del patio exterior. Un desafío cumplido.

Vivian Urfeig Vivian Urfeig es periodista. Le interesan las mil y una formas en que el diseño puede mejorar la calidad de vida.


