El baño dejó de ser un espacio puramente funcional. En los últimos años, el interiorismo empezó a pensarlo también como un lugar de pausa: un ambiente donde bajar el ritmo, darse una ducha larga, disfrutar de un aroma agradable y recuperar algo de calma en medio de la rutina.
No hace falta encarar una gran reforma para acercarse a esa sensación de spa. Algunos materiales, texturas, aromas y decisiones de iluminación pueden cambiar por completo la experiencia de un baño. Para el diseñador Máximo Salar, se trata de construir una atmósfera que invite a permanecer.
Su mirada puede verse en la edición 2026 de Casa FOA, donde presentó un espacio que reúne varias de estas ideas. La muestra, bajo el concepto curatorial “Alquimia”, propone transformar la materia, la historia y la memoria en algo nuevo y reúne más de 40 espacios intervenidos por arquitectos, diseñadores, paisajistas y artistas en un edificio histórico de Barracas.
Salar, que trabaja desde una mirada personal que combina interiorismo, diseño, ejecución y una impronta de “rebeldía artística”, recibió este año el Premio Roca a la Mejor Exhibición de Producto en Casa FOA.
1. Madera para sumar calidez

Una de las primeras claves para transformar el baño es trabajar con materiales que generen una sensación de refugio. Salar propone incorporar revestimientos símil madera, que pueden llevar rápidamente a la atmósfera de una cabaña o incluso de los tradicionales baños japoneses, los onsen.
“La madera aporta calidez siempre y nos da ganas de permanecer en el espacio”, explica.
No necesariamente tiene que tratarse de madera natural. Los revestimientos actuales permiten incorporar el aspecto y la textura visual de este material en zonas donde se necesita mayor resistencia a la humedad.
La idea es que el baño deje de sentirse frío o exclusivamente funcional y empiece a transmitir una sensación más envolvente y cálida.
2. Textiles que inviten a quedarse

Las toallas, las alfombras y otros textiles también tienen un papel importante en la experiencia. En un ambiente dominado por superficies duras —cerámicas, porcelanatos, vidrio—, sumar texturas suaves puede modificar inmediatamente la percepción del espacio.
Para Salar, “los textiles mullidos y suaves de calidad son fundamentales para sentirse cómodo”.
Una buena toalla, una alfombra agradable al tacto o incluso una bata pueden hacer que el momento posterior a la ducha se convierta en parte de ese ritual de bienestar.
3. Una ducha lo más amplia posible

Si hay un sector al que conviene darle protagonismo es la ducha. “La zona de la ducha sea lo más amplia posible dentro del espacio”, recomienda Salar.
Además de ganar comodidad, ese sector puede convertirse en el corazón visual del baño. Para reforzar la conexión con la naturaleza, el diseñador propone utilizar porcelanatos símil piedra en las paredes, que aportan una estética más orgánica y, al mismo tiempo, resultan adecuados para un ambiente donde el agua tiene un papel central.
La combinación entre una ducha generosa y materiales que recuerdan a la piedra puede generar una sensación de naturaleza más bruta, casi como si el baño fuera un pequeño refugio dentro de la casa.
4. El perfume también diseña el espacio

Hay un elemento que muchas veces queda fuera de los planos de interiorismo, pero que puede modificar por completo cómo se percibe un ambiente: el aroma.
“La fragancia es sumamente importante, es el primer sentido que se aprecia al ingresar al espacio”, señala Salar. Por eso recomienda pensar el perfume del baño desde el comienzo y no como un detalle agregado al final.
La pregunta, propone, es sencilla: ¿cómo te gustaría que estuviera perfumado el espacio?
Las respuestas pueden orientar toda la atmósfera: flores para una sensación más delicada, maderas para un clima cálido y envolvente o cítricos si se busca una experiencia más fresca.
El aroma, en ese sentido, funciona como una capa invisible del diseño.
5. Más luz natural para crear amplitud

La última clave tiene que ver con la luz. Salar propone intentar generar la mayor cantidad posible de iluminación natural y, cuando la arquitectura lo permite, incorporar recursos como claraboyas, paños fijos vidriados o grandes superficies transparentes.
El objetivo es que el baño se sienta abierto, luminoso y conectado con el exterior. “Etéreo con calidez” es la sensación que busca construir.
Cuando no es posible sumar una abertura nueva, también se puede trabajar con los recursos existentes: colores claros, espejos, superficies que reflejen la luz y una iluminación artificial cálida pueden ayudar a generar una percepción más amplia y agradable.
Un baño pensado como experiencia

Las cinco ideas tienen algo en común: no buscan solamente que el baño sea más lindo, sino que pueda convertirse en un espacio de bienestar dentro de la casa.
Materiales que recuerdan a la naturaleza, textiles agradables, una ducha cómoda, un aroma elegido especialmente y la mayor cantidad posible de luz natural construyen una experiencia que empieza antes de abrir la canilla y continúa después de salir de la ducha.
Esa es también parte de la propuesta que Salar lleva a Casa FOA 2026, una edición que invita a pensar los espacios desde la transformación y la experimentación. La muestra abrió sus puertas el 1° de octubre y puede visitarse hasta el 1° de noviembre en el histórico edificio de Barracas, donde reúne más de 40 propuestas de arquitectura, interiorismo, paisajismo y arte.
Máximo interiorismo en Casa FOA 2026: Espacio 13
Para conocer el trabajo de Máximo Salar: @maximointeriorismo y maximointeriorismo.com.
Verónica Dema Editora en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.

