De la mano del estudio Vara Arquitectura, este pequeño departamento demuestra que los espacios chicos también pueden ser cálidos, coloridos y llenos de estilo. Te compartimos este caso de LIVING para que veas cómo un monoambiente se convirtió en un espacio con alma de casa.
Hay una idea bastante instalada de que los ambientes chicos “respiran” mejor cuando están vacíos. Pero las arquitectas Alejandra Tobar y Vanesa Schmidt, de Vara Arquitectura, decidieron desafiar ese mito: propusieron diseñar un gran mueble de madera que recorre todo el largo del monoambiente, y el resultado fue un espacio funcional, cómodo y lleno de personalidad.

Lejos de optar por la clásica distribución —la cama frente al televisor y una mesa o sillón en el otro extremo—, las profesionales repensaron la planta completa al milímetro. Así lograron que en muy pocos metros haya lugar para todo: dormir, trabajar, comer y descansar, sin que el espacio se sienta recargado.

En ambientes chicos, siempre pensá los muebles como aliados multiuso. Un mismo diseño puede servir para guardar, dividir sectores y sumar superficie de apoyo, sin necesidad de llenar de objetos el ambiente.

Colores que suman vida
La paleta de este monoambiente rompe con la neutralidad típica de los espacios pequeños. Si bien los tonos base son suaves, el verde, el rojo y el azul se incorporan en detalles que marcan ritmo y carácter. “Queríamos salirnos de los neutros y sumar acentos que dialogaran con la madera del piso”, explican las arquitectas. El resultado: un ambiente cálido, alegre y perfectamente equilibrado.

Si tu espacio es pequeño, probá sumar color en textiles, objetos o una pared puntual. Los tonos profundos, como el verde musgo o el azul noche, pueden dar sensación de abrigo sin achicar.
Dormitorio con vista
En lugar de ubicar la cama frente al televisor, el dormitorio se orientó hacia la ventana para aprovechar al máximo la luz natural y la vista.
El mueble de madera cumple un doble propósito: sectoriza sin cerrar, y a la vez actúa como respaldo de cama. Su diseño liviano permite mantener la conexión visual entre las distintas zonas del departamento, aportando sensación de amplitud sin perder intimidad.

Cuando un ambiente tiene más de una función, buscá que los límites sean visuales y no físicos. Un mueble bajo, una alfombra o un cambio de textura pueden marcar zonas sin restar aire ni luz.












