Cuando pensamos en una pileta, lo primero que se nos viene a la cabeza suele ser la clásica forma rectangular. Sin embargo, el universo del diseño demuestra que el agua puede tomar mil caras distintas: circulares, geométricas, infinitas, cubiertas o casi invisibles, mimetizadas con el jardín.
Lejos de ser solo un lugar para refrescarse, hoy las piletas son piezas de arquitectura y paisajismo que definen la identidad de una casa y hablan de la personalidad de quienes la habitan.
En esta selección de LIVING, descubrí piletas que se animan a romper el molde.
1. Una pileta circular que evoca los tanques australianos
En un terreno irregular, Martín Urruspuru y Carla Falco (de Falco Arquitectos) buscaron alternativas a la típica pileta rectangular.
Así surgió la opción circular, inspirada en los tanques australianos de campo, que además rescataba la arboleda existente y generaba un vínculo emocional con los recuerdos familiares.

2. El diseño lúdico rodeado de césped sintético
Redonda y divertida, esta pileta se destaca por el césped sintético que la rodea, una decisión práctica y estética que evita barro y mugre. La elección del paisajismo, con cactus y bordes suaves, refuerza la sensación de jardín libre de límites entre interior y exterior.

3. Geometrías: mosaicos que juegan con la arquitectura.
En una casa racionalista, el estudio Lerner-Raffo diseñó una pileta perpendicular a la galería, con mosaicos artesanales en verde oscuro y turquesa que evocan andariveles de competencia.
La geometría se repite en vigas y líneas de la planta alta, logrando un efecto visual de gran impacto.

4. Espejos de agua con puente en un jardín selvático.

El proyecto de Bibiana Valeiras integra agua y arquitectura con delicadeza. A la pileta principal se suma un espejo de agua lateral atravesado por un puente.
Todo está revestido en piedra Bali, que aporta resistencia y textura natural, mientras que el paisajismo selvático de Eugenia Anaya suaviza las rectas de la construcción.

5. La ingeniosa tapa corrediza de madera en Uruguay
En Uruguay, César Lago aprovechó un pozo natural entre dos construcciones familiares para instalar la pileta.
El detalle innovador fue sumar una tapa corrediza de madera con perfiles de acero galvanizado y ruedas de Grilon, un material resistente a la humedad, que protege el agua y convierte el deck en superficie extra.

6. Borde infinito y vista al lago en Escobar

En Escobar, Celeste Pollio (creadora de Bartolomea Home) y su marido construyeron una casa de fin de semana pensada para transmitir calma desde el ingreso.
El agua tuvo un rol esencial: una pileta de borde infinito de 14 metros que se funde con el lago, reforzando la paleta monocromática y la atmósfera minimalista de la vivienda.

7. Una pileta-estanque entre especies autóctonas
Diseñada como un estanque, esta pileta de venecitas verdes tiene bordes rebajados que la hacen casi desaparecer.
El jardín agreste de Ignacio Montaldo, con especies autóctonas y de bajo mantenimiento, refuerza la idea de un paisaje espontáneo que invita a perderse entre la vegetación antes de llegar al agua.

8. El agua que abraza la casa y guía los recorridos
En el proyecto de la arquitecta Ximena Fontán Balestra con paisajismo de Alejandra de Dominicis, el agua no se limita al verano: pileta y estanque marcan recorridos y dividen áreas de la casa de líneas modernas, generando un equilibrio permanente entre uso y contemplación.

9. Proyecto familiar

En una casa diseñada por Tomás Magrane y Martina Correa, lo que iba a ser un estanque terminó convirtiéndose en una pileta de 50 cm de profundidad cuando llegaron los hijos.
Rodeada de vegetación, hoy es un espacio seguro y lleno de vida, pensado para disfrutar en familia.

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