“¿Acá es la fiesta?”: Lu Caamaño habla de poesía, erotismo y encuentros reales en tiempos de IA

La poeta y performer Lu Caamaño presenta “¿Acá es la fiesta?”, su poesía reunida de 16 años de escritura. Habla con OHLALÁ! antes de su participación en FILBA.

Por Verónica Dema

21 de septiembre de 2026, 10:12

Lu Caamaño autora poeta
Lu Caamaño acaba de publicar su poespia reunida ¿acá es la fiesta? - Prensa

Luciana Caamaño se pregunta ¿acá es la fiesta? (Goma Editora)Este es el título de la poesía reunida, un libro que integra 16 años de escritura, entre 2009 y 2025. Escritora, poeta y performer, Lu Caamaño recupera en este libro una parte importante de sus poemas y, al mismo tiempo, cierra una etapa de su escritura para abrirle espacio a otra voz.

Antes de su presentación en FILBA, festival que se realizará entre entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre en CABA, Caamaño respondió nos contó sobre el proceso de reunir una obra que, en buena medida, había perdido; también, sobre el lugar de la poesía (y de la fiesta) hoy; el hecho de poner el cuerpo en la performance; el erotismo, las identidades de género y la necesidad de los encuentros reales en tiempos de redes sociales e inteligencia artificial.

El título del libro es también una pregunta. Y quizás allí esté una de las claves de esta conversación: en lugar de las certezas, Caamaño elige la duda y la posibilidad de que algo suceda. Cuando le preguntamos por el rol de la poesía y de la fiesta en este momento, lo vinculó con una experiencia concreta: los talleres de escritura en contextos de encierro en los que participa a través de Fuga Ediciones y la posibilidad de que la escritura transforme un "no sé", "no puedo" o "no me sale" en placer y en una nueva seguridad para escribirse a sí mismas.

Y habló también de la fiesta como una forma de resistencia frente al cansancio de estos tiempos: "Nuestra existencia está siendo vampirizada. Vivimos cansadxs, preocupadxs, tristes. La jodita de la guita nos está consumiendo la energía vital. Quizás por eso la fiesta, cuando sucede, funciona como un contraataque vital".

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-¿Qué significa para vos esta poesía reunida? ¿Por qué editarla ahora?

-En principio significa haber recuperado la mayoría de los poemas que componen el libro. Había perdido prácticamente todo. También significa el cierre de una forma del capricho que se había cristalizado en mi manera de escribir. Una va adquiriendo sus gustitos cuando persiste en una forma del hacer. Después de haber terminado de armar este libro escribí otro. Se trata de poemas que no tienen nada que ver con lo anterior. Como si haber releído, corregido y ordenado los anteriores años de escritura me hubiesen dado el espacio para que aparezca algo nuevo, otro tono, otra forma de mirar el paisaje.

-“¿Acá es la fiesta?”, el título: ¿cómo llegaste a él? ¿Qué sintetiza?

-Llegué después de meses de darle vueltas al asunto. Nunca me resultó sencillo ponerle nombre a las cosas, pero acá había una complejidad nueva. Quería encontrar un título para un libro que reúne 16 años de escritura, algo que no se ciña a una zona. Lamento haber olvidado de manera irrecuperable las otras opciones que probé. El ejercicio consistió en poner el título en conversación. Algunos me gustaron durante días y después los volvía a probar en otra conversación y me parecían imposibles. ¿Acá es la fiesta? es un verso de un poema. Me interesa que sea una pregunta, que se incline por la duda y no por la sentencia. Me parece riesgoso sentirse muy segura de lo que una está diciendo. Y la mención a la fiesta en el marco de una pregunta pretende sonar invitante, como quien saluda a una extraña, con gusto y sin mayores pretensiones.

Lu Caamaño autora poeta
Lu Caamaño, poieta y performer. - Prensa

-¿Qué rol creés que tiene la poesía en este momento? ¿Y la fiesta?

-Para pensar en el rol de la poesía tendría que ubicar primero algunos de sus modos de aparición. Para elegir alguno, pienso en el rol de la poesía en el marco de talleres de escritura en contextos de encierro. Formo parte de Fuga, un colectivo editorial con el que llevamos adelante un taller de escritura y hechura de fanzines en la Unidad Penitenciaria N.º 50 de Batán. Se trata muchas veces de procesos subjetivos que arrancan en: “No sé”, “no puedo”, “no me sale” y llegan al placer por la escritura, a una seguridad nueva que tiene que ver con escribirse a sí mismas. Por otro lado, nuestra existencia está siendo vampirizada. Vivimos cansadxs, preocupadxs, tristes. La jodita de la guita nos está consumiendo la energía vital. Quizás por eso la fiesta, cuando sucede, funciona como un contraataque vital.

-Sobre la importancia de visibilizar las diversidades sexuales: ¿cómo lo estás pensando hoy en un contexto de intentos de quita de derechos?

-No elegiría la categoría “diversidades sexuales”. En este momento prefiero “terroristxs del género”. Hace tiempo sabemos que lo puto no quita lo facho. Peter Thiel es gay, Alice Weidel está casada con otra mujer y así podríamos seguir mencionando fascistas homosexuales. Hace poco escuché una entrevista a Samantha Hudson en donde cuenta que su identidad de género es la confusión. Hay una necesidad vigente en la mayoría de las personas de definir el rango etario y el género de lxs demás. Cuando una entra a un negocio, por ejemplo, lo más común es que quien atienda se dirija a vos con epítetos del estilo: señor, señora, caballero, muchacho, señorita. Que no sepan dónde ubicarte genera una crisis del sentido que aprendí a disfrutar muchísimo. Además, me permite experimentar curiosidades como la camaradería entre varones. Estando en una manifestación, un varón te choca sin querer y, si te lee varón, te agarra del hombro y te pide sentidas disculpas. Es impresionante lo bien que se tratan entre ellos. Claro que habitar la confusión también te pone en peligro. No quiero dar ejemplos porque no quiero dar ideas.

Mientras tanto, la palabra lesbiana sigue produciendo una incomodidad visible en muchos contextos. Lo más frecuente es que, en los pocos casos en los que se nos menciona en algún medio de comunicación, se nos asocie a delitos que la moral heterosexual considera los peores. Hace poco volví a leer una serie de conversaciones entre María Moreno y Emma Barrandeguy. Entre otras cosas, hablan del lesbianismo como un gremio. Me interesa esa idea porque muchas veces funcionamos de esa forma. Nos segundeamos al toque.

-¿Cuáles son tus disparadores a la hora de escribir?

-El enojo es uno de mis puntos de partida y el deslumbramiento es otro. Me llaman la atención las formas en las que las personas hablamos, los modismos de otras épocas, las expresiones contemporáneas, las frases hechas, los tonos de una clase social, el ritmo de un discurso, entre otras joyas del habla. La escucha me dispara la escritura, sin dudas.

-Sobre la lectura y, en particular, la performática: ¿por qué te interesa ponerle el cuerpo?

-Para que algo suceda. Si simplemente leemos en voz alta, todo se reduce a una excusa para el aplauso. Pienso en la composición y la ejecución de una pieza musical, o en la dramaturgia y la puesta en escena de una pieza teatral, sucede lo mismo con la poesía: escribir y leer en vivo son disciplinas distintas. Me refiero a la diferencia de la escena dentro de un poema y sobre un escenario. Como todavía no están muy definidos los límites de una lectura en vivo, te podés ir para cualquier lado. Montada sobre un escenario, el cuerpo adquiere otro espesor. Lo que hagas con la voz, por ejemplo, va a ser escuchado en ese momento y esa escucha —si se produce— te va a rebotar de alguna manera. Quizás por eso muchos de los poemas que escribo están en segunda persona, porque al ser dicha tiende a tocar a quien está escuchando.

-El erotismo en tu obra: ¿cómo lo abordás?

-He escrito la mayoría de los poemas explícitamente eróticos estando muy caliente. El primer poema que escribí de la serie Los polvos arrancó estando en un puente, viendo pasar una buena cantidad de autos a gran velocidad, abrí ligeramente las piernas y procedí a sentir que entraban. No hace falta ni rozarse la genitalia para experimentar placer.

Lu Caamaño autora poeta
Lu Caamaño. - Prensa

-En medio de tanta IA y tecnologización y redes sociales: ¿qué lugar ocupan los encuentros reales de poetas y de artistas de otras áreas, como el cine, la música?

-Me parece que las redes sociales y las IAs repercuten en la manera en la que nos relacionamos presencialmente. Somos cuantificables, tenemos una determinada cantidad de seguidrxs, de vistas y de likes. De la nada te cae un “recuerdo” de Google Fotos y te arrastra a una situación en la que no estabas pensando. Encontrarse en un mismo espacio con otrxs es más necesario y, a la vez, más complicado que nunca. Falta tiempo y sobra cansancio. A la vez se pone difícil entender de qué va la cosa que entendemos por realidad, recibimos estímulos constantes que nos atemorizan, nos enojan, nos entristecen.

Cuando el encuentro se produce, suceden cosas que no estaban previstas. El Festival de Poesía de acá, que este 21 y 22 de noviembre tendrá su edición número 18, en Mar del Plata, es un buen ejemplo de eso. Se suele producir una especie de isla afectiva en donde se nos sube el bollo y la risa, el baile y el disfrute se nos dan muy bien.

-¿Qué otras poet@s leés y te interpelan?

­-La lista varía con el tiempo, ahora diré: Eileen Myles. Hace años la venimos traduciendo con Juan, una amiga marica y el verano pasado leí sus memorias y fue una de esas fascinaciones que te hacen querer volver a casa para seguir leyendo. A veces pienso que no se leyó tanto a Susana Thénon porque el cupo de no varones de su generación se vio colmado por Pizarnik. Ova completa es uno de los libros a los que vuelvo siempre. Algo parecido me pasa con No, de Idea Vilariño, y con El solicitante descolocado, de Leónidas Lamborghini. Lo que hace en vivo María Salgado me resulta impactante. Me gusta particularmente el poema Persona, de Yol Segura. También me interesa cómo trabaja Yanko González con la oralidad.

-Sobre tu participación en FILBA, en la Noche de la Poesía: ¿cómo se llevan la noche y la poesía?

-Pensando en la instancia del vivo y en la actividad del FILBA en particular, me interesa la propuesta porque en principio reviste un desafío que se produzca la escucha en un contexto en donde todo confabula para la charla, la risa y la birra. En el FILBA también voy a participar de Pochi Pochi, que será el sábado 3 de octubre en Azotea.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.