Una nueva edición de Arteba y otra vez lo mismo de cada año: hay tanto, pero tanto para ver, que entrar a la feria entusiasma y apabulla en dosis parejas. Pero, ¡a no desesperar! Para no marearte ni desorientarte, nuestra recomendación es tener un plan, seguir un camino marcado y, por supuesto, dejarte perder y distraer todas las veces que te surja. Ampliar la mirada y hacer lo que nos pide el arte: dejarnos atraer por esas obras que nos impactan, o conmueven, o nos desbordan de belleza, las que nos dan risa, nos despiertan interés.
Armamos una guía con 10 escalas que conforman un circuito chico de activaciones que creemos que te pueden dar un pantallazo variado y contundente. Para que tomes como punto de partida en la experiencia de recorrer esta megamuestra que hasta el domingo 1 de noviembre se presenta en La Rural de 14 a 21.

Pero antes de arrancar, algunas cuestiones generales. Fundación Arteba está cumpliendo 35 años y en esta edición aniversario pone el foco tanto en el patrimonio visual como en la dimensión física que sostiene el evento. En el detrás de escena hay algo muy interesante: gran parte del montaje de la feria estuvo a cargo de las Zoomadoras, una cuadrilla de mujeres constructoras provenientes de Buenos Aires y Corrientes, formadas en oficios por la Fundación Vamosazoomar. Identificadas por sus remeras violetas y cascos rosas, se ocuparon del armado técnico de paneles, estructuras de aluminio y logística.

El ingreso a la feria por Sarmiento plantea un primer cruce entre escala y sitio específico: la artista Eva Moro Cafiero (de Galería NN, a quien te presentamos el año pasado, que la conocimos en Arteba 2025) presenta Mareo de gemas, miedos de crepúsculo, una instalación artístico-tecnológica con curaduría de Sofía Dourron que explora la hibridación entre paisaje, maquinaria y flora.

Además, Daiana Rose (Galería Deskomunal) recibió el Premio Jazmín Chebar, un estímulo a proyectos emergentes, por su serie Caparazón marrón y azul para toda ocasión: son obras de "peluquitas" con mucho humor que podés ver en el espacio Utopia.

Como siempre, la propuesta gastronómica para los visitantes está a cargo del comedor Belleza y Felicidad Fiorito, coordinado por Fernanda Laguna, donde la economía del arte se piensa desde la accesibilidad y el micro-coleccionismo social, y en los espacios institucionales se destacan los de fundaciones como el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) donde, bajo el título Ningún jardín encantado —con curaduría de Guadalupe Arriegue y Belén Coluccio— se presentan ocho artistas y dos colectivos (entre ellos Nicola Costantino, Martín Legón, Florencia Breccia, Guido Yannitto y el colectivo de tejedoras Tataypi) para pensar el jardín como una metáfora sobre la organización del trabajo, los cuidados y la transformación social.

Ahora sí, te llevamos por lo más destacado que vimos en Arteba 2026 y te contamos qué conversamos con los artistas.

1. Donde hubo fuego
Camilo Guinot. Quimera Galería. Stand 29
En las huellas de un fuego que ya no está, el artista mercedino Camilo Guinot trabaja con fósforos "usados". Impresionantes esculturas cónicas y cuadros bidimensionales, juegan en el contraste de la madera natural al desnudo y la carbonizada, con los relieves y las geometrías. También, en el stand de Quimera Galería, hay obras en relieve hechas con ramas de poda cortadas en diagonal que proyectan sombras a modo de constelaciones, y conos de cartón corrugado calados a mano.

Guinot empezó en 2010 esta línea de investigación sobre la relación entre la producción humana y la naturaleza, con foco en la transformación de la materia y la traducción del tiempo de las cosas.
En sus piezas se contrae una tensión entre lo micro y lo macro, donde un racimo de elementos mínimos adquiere una escala casi astronómica o tipográfica.

"En la forma trabajo con condiciones previas —explica Camilo Guinot—: sostengo un patrón y las ondulaciones se van dando con el propio material y el método, sin definir nada a priori. Al quemar los fósforos, el fuego desactiva su funcionalidad inicial y los convierte en obra de arte. No hay un 'alma' previa en la materia. Pensaba también en el desperdicio de energía en el espectador si esos fósforos pudieran encenderse y el peligro que eso encerraría".
2. Cuentas pendientes
Jimena Travaglio. El Mirador. Stand 30
Frente a los tapices de Jimena Travaglio, la primera impresión oscila entre el brillo y el color que resplandece. Al acercarte, se descubre la paciente arquitectura del tejido manual. Travaglio traduce esa visualidad oculta que portamos a diario dentro de nuestros dispositivos —las plaquetas y componentes electrónicos de los celulares— a superficies tridimensionales construidas con cuentas de cristal, plástico y madera.

Este choque entre la velocidad digital (en el qué) y la lentitud del oficio (en el cómo) produce alto impacto.
"La cuenta representa un pixel: cada cuenta es un pixel en la vida real, con textura, volumen, peso y una capacidad táctil —explica Jimena Travaglio—. En mi obra hay una tensión constante entre lo digital y lo material, lo analógico y lo virtual. Es el humano que teje transformándose en una máquina en un momento donde las máquinas se parecen cada vez más a los humanos. Mi propuesta busca pensar la relación de la tecnología con el cuerpo y cómo podemos darle forma sin dejarnos avasallar: frente a la idea de que la tecnología nos arrasa, creo que tenemos la capacidad de controlar, decidir hasta dónde ser parte y qué hacer con nuestra propia información".
En las composiciones más irregulares, la artista parte de un módulo que se repite y se superpone hasta desbordar el formato plano para cobrar un cuerpo orgánico y tridimensional.
La obra de Travaglio destacó en las adquisiciones de instituciones: el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) adquirió una confeccionada en cuentas de madera, mientras que el Museo MARCO sumó a su patrimonio una de sus piezas en cristal.
3. Esculturas chanchas
Cervio Martini. La Mala Galería, Stand 33
Es el debut de La Mala en Arteba. En su stand, la galería fundada este año por Natalia Malamute, presenta una propuesta desprovista de solemnidad que reúne la serie El triunfo de un corazón que lo da todo. Martini despliega allí sus llamadas "esculturas chanchas", un conjunto de obras donde aborda la afectividad, el cuerpo y el objeto ensamblando materiales cotidianos con libertad y sin las ataduras de los materiales tradicionales .

"Es un método de trabajo que empecé el año pasado para hacer esculturas a la que te criaste, con lo primero que se me viene a la cabeza y evitando los materiales llamados 'nobles'. —cuenta Cervio Martini—. Para mí un reloj funcionando representa algo infinito. Encontré tirada en la calle esa secuencia fotográfica de una niña llamada María Guadalupe y sentí que me llamaba. En lugar de dejar a esa chica en el tacho de basura, quise darle a cada uno de sus doce rostros un reloj: doce posibilidades de hacer lo que quiera, pegarle stickers bien estúpidos para que se ría y ponerle una nariz de payaso".

4. Entretelas
Jazmín Berakha. Mite. Stand 44.
Las piezas pictórico-textiles de Jazmín Berakha que se exhiben en Mite destacan por la sutileza de sus figuras humanas, sus tramas geométricas y una conjugación cromática bien particular.

Formada en artes visuales y antropología, la artista aborda el textil no solo como soporte, sino como un territorio de investigación sobre los patrones ornamentales de diversas culturas. "Los hilos que consigo no los uso tal cual vienen: los intervengo, los destiño y los vuelvo a teñir encima —detalla Jazmín Berakha —. Eso me permite armar mi propia paleta de hilados con mayor profundidad y generar tramas aleatorias en el momento del bordado, algo que para mí es central. Mis estampados parten de una búsqueda de años sobre los patrones de distintas épocas; es la continuación de una práctica constante y un compromiso con la materia textil".
5. Cadáver exquisito
Pablo Lehmann. Galería De Sousa. Stand 41.
Están ahí: un cráneo, un hueso ilíaco. Son de papel y tienen palabras. Pero no escritas, sino caladas. Las piezas de Pablo Lehmann, que se exponen en el stand de De Sousa, causan un efecto inmediato de cierto misterio que cautiva. Es que son esqueletos que llevan impregnados mensajes.

Su trabajo toma como premisa la noción de "hueso de lenguaje", inspirada en los ensayos de Teresa Aguilar García sobre la relación entre anatomía y signo: "La idea de que el ser humano contemporáneo está de tal modo atravesado por el lenguaje que se termina por configurar en su propia estructura ósea —explica Lehmann—. Si en los orígenes la corporalidad primaba sobre la palabra, la obra de explora ese estadio final en el que, al morir el cuerpo, lo único que permanece es la osamenta labrada por el lenguaje que lo habitó".

6. Histórico por partida doble
Lino Enea Spilimbergo. Roldán Moderno. Stand 42
Arteba se caracteriza por disponer de gran caudal de obra contemporánea pero también de algunos clásicos y maestros de otros tiempos. En esa línea, además de los típicos "Bernis", "Le Parcs" (esta año muy presente como homenaje por su reciente muerte), "Polesellos", este año destacó por un hito comercial además de artístico, la serie completa de Breve historia de Emma (1935-1936) de Lino Enea Spilimbergo que se expone en Roldán Moderno. La obra fue vendida en 900.000 dólares, batiendo un récord.

Las 34 monocopias narran la trayectoria de Emma, una joven prostituta inspirada en las crónicas policiales de los años 30, funcionan como antecedente directo de la Ramona Montiel de Antonio Berni.
Su dramatismo técnico y su valor testimonial la convierten en la pieza histórica ineludible de esta edición.
7. Hasta la punta del obelisco, y más allá
Rolf Art. Stand 6.
Con motivo de los 90 años del Obelisco y los 200 de la fotografía, Rolf Art articula una propuesta documental y gráfica sobre la iconografía porteña. Fotografías de distintos momentos y con diferente impronta toman a este monumento como protagonista y nos permiten una lectura urbana muy interesante.

No solamente aparece lo arquitectónico y lo histórico sino que también está fuertemente presente lo cultural. Especialmente con un conjunto de obras que remiten a una otra obra: el espectáculo La tirolesa obelisco, que hizo el 22 y 23 de diciembre de 1989 un emblemático grupo de vanguardia: La Organización Negra.

Pichón Baldinu, integrante del colectivo y uno de los artistas que caminó por las paredes del obelisco colgando de un arnés, cuenta: "para nosotros fue una experiencia totalmente nueva participar en una feria de arte exponiendo parte de nuestro archivo. Digitalizamos videos que hasta yo había olvidado que existían; me vi a mí mismo saliendo por la ventana del Obelisco por primera vez en 1989 y pude comprobar lo nervioso que estaba... Ver las imágenes filmadas esa noche por Narcisa Hirsch, a quien quería profundamente, compartiendo este espacio, fue de lo más emotivo. Lo hicimos en plena hiperinflación, sin marco institucional, simplemente porque se nos ocurrió un proyecto ambicioso. Hoy ver el asombro de las generaciones jóvenes que no sabían que esto había ocurrido es un regalo hermoso".
8. Encuentro cumbre
Galería Ruth Benzacar. Stand 7.
Si querés empaparte de lo mejor del arte moderno y contemporáneo, no dejes de pasar por el stand de Ruth Benzacar. Para celebrar los 60 años de la galería y los 35 de la feria, la galería prescindió del formato de muestra individual para articular un diálogo entre 27 artistas de distintas generaciones, conectando figuras históricas como Raquel Forner y Roberto Aizenberg con producciones contemporáneas de Liliana Porter, Fabio Kacero o Tomás Maglione (cuya obra fue adquirida por el MAMBA).

Mora Bacal, nieta de la fundadora y directora de Ruth Benzacar Galería, cuenta: "pensamos el stand como una conversación. Veintisiete artistas de distintas generaciones comparten el espacio y construyen coralmente un fragmento de la historia del arte argentino en estos 35 años de la feria. Es una conversación abierta que mira hacia atrás para imaginar futuros que no se predicen, se habitan".
9. Ecos de la Bienal de Venecia
Matías Duville. Barro. Stand 11
Matías Duville es el actual representante argentino en la Bienal de Arte de Venecia donde expone Monitor Yin Yang: un gigantesco pabellón que ofrece un paisaje casi del Eternauta, con suelo de sal y dibujos de carbón. Es una instalación transitable. En el stand de la Galería Barro, en Arteba, se puede palpitar algo de esto con obras como Aspiradoras (2026), un dibujo en carbonilla sobre papel realizado inmediatamente después de su trabajo en Italia, elaborado a partir de los materiales, ideas y derivaciones conceptuales que le quedaron de la bienal.

También se exhibe Pink Ashes (2024), adquirida en la jornada de apertura por la Asociación Amigos del Bellas Artes para el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Las obras de Duville impactan por su presencia física: llevan trazos incisivos que parecen rasguñados sobre el papel o intervenidos con pistolas de calor para construir paisajes mentales donde la naturaleza se presenta en su estado más austero y poético.
10. Naturalezas vivas
Flavia Da Rin. Tomás Redrado Art, Stand 13
Flavia Da Rin es una de las pioneras en el arte digital. Desde hace más de 20 años lleva adelante una exitosa trayectoria de obra centrada en la autorrepresentación, la manipulación digital y la construcción de ficciones sobre la identidad.
En el stand de Tomás Redrado Art presenta un conjunto de obras que funciona casi como un recorrido por rarezas e hitos de su producción: desde fotografías icónicas como El misterio del niño muerto (2008) hasta los títeres de porcelana fría con sus ropajes que realizó en 2024 para abordar, desde la docencia y el teatro, las inquietudes del inicio artístico.

En el centro del espacio destaca Borracha —adquirida en la feria por la Fundación Federico Jorge Klemm—, una pieza perteneciente a una serie de naturalezas muertas donde la artista corrió por un momento la cámara de su propio cuerpo para rendirle homenaje a la utilería y a los props que utiliza para caracterizar a sus personajes.
También está Resaca, una pieza monumental compuesta por unas 40 imágenes fijadas con imanes sobre un gran bastidor de chapa esmaltada. Para realizarla, Da Rin entrenó un modelo de inteligencia artificial con su propio archivo histórico de obras (2008-2013). "En 'Resaca' hay un trabajo de edición constante entre lo analógico y lo digital —cuenta Flavia Da Rin—. La obra nace de preguntarme qué le pasaría en 2026 a aquellas ninfas que en 2008 representaban el estado de la creatividad en el taller, en un momento de la historia donde la imaginación y la cultura parecen atravesadas por una crisis. Por eso también están producidas cruzando estas tecnologías".

ARTEBA 2026
- Cuándo: del viernes 30 de octubre al domingo 1 de noviembre de 2026, de 14 a 21.
- Dónde: La Rural; Av. Sarmiento 2704; CABA
- Cuánto: entrada 28.000 pesos más el costo del servicio.
- Más info: Arteba
Carola Birgin Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UBA, ejerce el periodismo desde 1997 y trabaja en LN desde 2009. Fue Secretaria de Redacción de la revista OHLALÁ!, Editora del Suplemento Moda Belleza y hoy es editora digital del grupo de revistas.

