
Feria del Libro: Banda Propia, la editorial chilena que revoluciona el mapa independiente latinoamericano
Con literatura latinoamericana, traducciones del Caribe y rescates de autoras, Banda Propia se consolida como una editorial chilena destacada de la escena independiente y presenta en la Feria del Libro Cine vivo, el nuevo libro de Albertina Carri.
29 de abril de 2026 • 16:28

Feria del Libro: Banda Propia, la editorial chilena que revoluciona el mapa independiente latinoamericano - Créditos: Prensa
Chile si hace presente en la Feria del Libro de Buenos Aires, que se extiende entre el 23 de abril y el 11 de mayo. Te acercamos hace unos días, una entrevista a la chilena Graciela Huinao, una escritora que mantiene la memoria viva del pueblo mapuche en su literatura.
Esta vez, te contamos de Banda Propia, una editorial independiente que tiene su catálogo en el stand de este país. Fundada en 2019 en Concón, Chile, esta editorial desde sus inicios se propuso pensar el libro como un espacio de experimentación y diálogo. Nacida del cruce de trayectorias y afinidades entre sus creadoras, el proyecto se consolidó a partir de una idea central: editar no solo como producción de objetos, sino como una forma de lectura, de construcción de comunidad y de intervención en el campo cultural. Con un catálogo que articula literatura latinoamericana contemporánea, rescates y traducciones —particularmente del Caribe— y una fuerte impronta autoral en sus decisiones gráficas y conceptuales, la editorial despliega una cartografía que pone en tensión los límites tradicionales de la edición.
Esa búsqueda encuentra una de sus expresiones más recientes en Cine vivo, el libro de Albertina Carri, concebido como un “artefacto” que reúne materiales heterogéneos —ensayos, guiones, archivos, imágenes— organizados no de manera cronológica, sino como un organismo atravesado por múltiples voces. El proyecto, que se inscribe en la colección Perdita, condensa el método de trabajo de Banda Propia: una práctica editorial que entiende el libro como montaje, como exploración de archivos y como una forma de reconfigurar qué constituye una obra. De esto y de muchos otros temas, charlamos con sus editoras, María Yaksic y Lorena Fuentes.

Cine vivo, el libro de Albertina Carri, editado por Banda Propia. - Créditos: Prensa
-Banda Propia tiene un catálogo muy definido, con apuestas claras. ¿Cómo se construye una identidad editorial hoy en un ecosistema tan saturado?
-María Yaksic: la decisión de definir un catálogo editorial en tres colecciones respondía a la necesidad de reunir nuestras trayectorias diversas en el mundo del libro, gustos e intereses más personales en una cartografía común. Entonces, en la Colección Contemporánea encuentras literatura latinoamericana de escritoras y escritores vivos de Chile, Argentina, Colombia, república Dominicana, y también integramos en ese mapa al Caribe, desde sus bordes más porosos (sus otras lenguas), donde destacan las traducciones, por ejemplo, de la haitiano-estadunidense Edwidge Danticat, la trinitaria-canadiense, Dionne Brand. La colección Perdita, por su parte, fue una apuesta por recuperar textos de escritoras y artistas conocidas y desconocidas, en diálogo con escritoras contemporáneas desde un conjunto de textos (a veces traducciones, otras montajes) que pueden leerse como novelas. En todo eso fue decisivo el trabajo sobre la unidad gráfica de nuestros libros que logran una hermandad entre todos. Y también, más allá de la circulación del libro, nos gusta acompañar a las autoras y autores que publican con nosotras. Hemos cruzado la cordillera ida y vuelta con libros que hemos publicado: Matías Celedón nos acompañó a Argentina para la promoción de su libro, Autor material, en el marco de la FED. A María Moreno la invitamos a Chile cuando publicamos El affaire Skeffington, participó de la Furia del libro y recibió presencialmente el premio Manuel Rojas.
- Desde el inicio, el proyecto parece guiado más por una intuición y una mirada que por una lógica de mercado. ¿Cómo conviven esas dos dimensiones en el trabajo cotidiano?
-Lorena Fuentes: Creo que en estos tiempos, y quizás desde siempre o al menos desde que las industrias culturales existen, la tensión entre la dimensión económica y la dimensión política, cultural o literaria es central en cualquier proyecto artístico o cultural, no solo en las editoriales. En una editorial se vive cotidianamente, principalmente en la construcción del catálogo, en la decisión de qué publicar y qué no publicar: ¿Cuánto espacio das en el catálogo a libros que consideras muy buenos o interesantes, pero que probablemente no tendrán demasiadas ventas? ¿Hasta qué punto apuestas por autores o temas más comerciales? El equilibro que cada editorial encuentra entre esas dimensiones va definiendo al sello, y ese equilibro puede ir cambiando a lo largo de la historia de una editorial también. Nosotras, por la características de nuestro proyecto, hasta ahora hemos tenido la suerte de privilegiar siempre la publicación de los libros que nos interesan, más allá de sus expectativas evidentes de venta. Ahora, por supuesto, queremos que se lean y que se vendan lo más posible, entonces una vez publicado tratamos de hacer la mejor promoción posible.

Feria del Libro: Banda Propia, con un catálogo curado. - Créditos: Prensa
- Han hablado de la necesidad de “ampliar los mapas narrativos”. ¿Qué voces sienten que todavía están faltando en la circulación actual?
MY: A veces puede resultar grandilocuente apuntar a la ampliación de los mapas narrativos en circunstancias que muchos proyectos o editoriales (transnacionales incluso) piensan sus catálogos como mapas. Nosotras nos referimos a cruzar bordes muy concretos que no son tan comunes: por ejemplo, el borde idiomático para el mapa continental de las Américas cuando traducimos al Caribe de otras lenguas o publicar “textos referenciales” o “menores” (cartas, memorias, diarios) para que en su montaje se lean como novelas, y también reunir proyectos académicos con proyectos literarios, lo antiguo y lo contemporáneo. Publicar escrituras que son menos encasillables en su género (por ejemplo, ¿cuál sería el género de Cine vivo, de Albertina Carri?) pero que nos parecen importantes.
-La colección Perdita propone rescatar escrituras de mujeres que quedaron fuera del canon. ¿Qué implica editar también como un gesto político?
MY: Por cierto es un gesto político. Lo que nos propusimos con esta colección dedicada a la escritura “de mujeres” era arrojarnos a zonas más incómodas, traer historias e ideas para los debates de los feminismos contemporáneos, aportar perspectiva a discusiones de más larga duración en el marco de una genealogía de escrituras que no son lineales. Entendemos la escritura de mujeres y su circulación pública como una transgresión persistente en diferentes épocas, por eso también reunimos en esta colección un diálogo entre escritoras del pasado y escritoras del presente, hemos publicado aquí, por ejemplo, Rosa Luxemburgo, Virginia Woolf, Julieta Kirkwood, Alice Guy, Sofia Tolstaia, Eleanor Marx, Mary Wollstonecraft y Marguerite Duras, en diñaologo con Diamela Eltit, Cynthia Rimsky, Lina Meruane, Alejandra Costamagna, Selva Almada, Alia Trabucco Zerán, Laura Fernández Cordero, Gabriela Wiener, María Sonia Cristoff y María Moreno, entre otras.
-¿Cómo es el proceso de decidir qué textos del pasado vuelven a circular y bajo qué nuevas lecturas?
MY: La operación editorial que realizamos en la colección Perdita es un método de lectura y de intervención. Muchos de estos libros no existen como tales en sus versiones e idiomas originales: son montajes, claves de lectura, traducciones, recorridos por materiales periféricos que quisiéramos dar a leer como novelas. La pregunta por qué constituye una obra en la escritura (de mujeres) es un antiguo problema (¿cómo se hace una autora? ¿cómo se escribe una revolución?) y los acompaña como guía.
- Banda Propia trabaja tanto con autoras y autores contemporáneos como con traducciones inéditas. ¿Qué te interesa que ocurra en ese cruce?
Lorena Fuentes: Nuestra Colección Contemporánea ha tenido hasta ahora una fuerte vocación latinoamericana y caribeña, y en ese sentido hemos trabajado primeras traducciones de autores contemporáneos sobre todo del Caribe anglófono y francófono, como Haití, Martinica, Trinidad y Tobago. En esta colección además conviven autoras y autores chilenos con escritores de otros países de lengua castellana, como Colombia, Argentina, Perú, República Dominicana, Uruguay, México, entre otros. Nos interesa ampliar el espectro de narrativas que circulan, y abrir el diálogo entre ellas.

Algunos de los títulos de Banda Propia. - Créditos: Prensa
-En un contexto donde hay cada vez más editoriales independientes, ¿dónde sentís que está hoy el verdadero desafío?
MY: El desafío siempre está ¾para cualquier editorial independiente¾ en construir un catálogo que se sostenga en el tiempo. Y en ese sentido, buscar una ruta alternativa a la lógica enloquecida de la novedad editorial que siempre es muy efímera. Las apuesta no son a la venta (no solamente, porque por cierto nos interesa y necesitamos que los libros circulen y provoquen deseo en las lectoras y lectores). No buscamos efectismo, más bien nos interesa que el catálogo, libro a libro, se vaya construyendo desde los contagios y relaciones inesperadas entre temas, estéticas, problemas, con toda la amplitud con que concebimos lo literario en tanto un acto.
¿Qué lugar ocupa el diseño y lo visual en la construcción del catálogo? (sus portadas tienen una identidad muy reconocible)
LF: Cuando proyectamos fundar la editorial pensamos inmediatamente que el diseño tenía que ser una dimensión relevante del trabajo. Nos pareció importante buscar una identidad gráfica, lograr una propuesta novedosa, reconocible, atractiva. Justamente porque existen muchas editoriales, y porque muchas de ellas además tienen un trabajo de diseño de gran calidad, creemos que es fundamental que los textos se publiquen con un diseño interesante que los acompañe. Para eso hemos trabajado con gente muy talentosa, como Andrea Estefanía y Harol Bustos, y creemos que no hay que descuidar en el tiempo esa dimensión, estar atentas a la necesidad de renovarse, algo así como tratar de envejecer bien.
-¿Cómo es hoy el vínculo entre editoriales chilenas y el circuito argentino?
LF: En Banda Propia hemos sentido una muy buena recepción, tanto desde el ecosistema del libro —distribuidoras, librerías, editoriales, autoras y autores, clubes de lectura, etcétera—, como por parte de los lectores. Quizás por la proximidad geográfica, por cierta cercanía histórica y cultural, en general hay un interés mutuo por conocer la producción editorial y literaria de cada país.
-Pensando en la Feria del Libro de Buenos Aires, ¿qué significa para ustedes salir a dialogar con otros públicos y escenas?
LF: Llevamos trabajando en fortalecer nuestra presencia en el circuito argentino desde hace ya varios años, y siempre es un desafío: pensar una estrategia adecuada para cada título, encontrar un buen momento para publicar y la mejor manera de hacerlo, no solo por las características propias de cada libro, también por lo que esté sucediendo en el escenario editorial y político argentino, que además tenemos que evaluar a distancia. Es un desafío que nos interesa seguir enfrentando porque nos parece importante ampliar la circulación de nuestros libros y de nuestros autores. Este año, por primera vez, estaremos no solo en el maravilloso stand de nuestros distribuidores (Big Sur), sino que también compartiendo un espacio propio (stand 1917 del pabellón amarillo) con editoriales locales que nos encantan: Ampersand, El hilo de Ariadna y Lote 42. Es un gran paso que nos tiene muy entusiasmadas.
Albertina Carri en el stand de Chile de la Feria
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