
Ricky Martin en Buenos Aires: emoción, nostalgia y una declaración de amor al público argentino
Ricky Martin volvió a Buenos Aires después de tres años y lo dio todo: nostalgia, emoción, cuerpo, voz impecable y una declaración de amor eterno a su público argento. Crónica de una noche en el Campo de Polo que no se va a olvidar fácil.
18 de abril de 2026 • 09:25

Con un impecable traje negro oversize con apliques de piedras, Ricky Martin salió al escenario del Campo de Polo con una promesa: "Hoy vengo a entregarles todo". - Créditos: Gentileza Prensa / @leandrovco | @aripincofoto
Ya lo sabemos: hay recitales y hay experiencias. Y lo que Ricky Martin propuso anoche en el Campo Argentino de Polo fue, sin dudas, de las segundas. Porque cuando a las 10.12 de la noche se apagaron las luces y en las pantallas comenzaron a desfilar imágenes suyas de distintos momentos de su carrera —desde sus comienzos en la música como solista allá por los 90´ hasta hoy -, quedó claro que la velada iba a ser mucho más que un recital. Iba a ser un viaje a la nostalgia de cada uno de los que estuvimos ahí.
Ricky Martin está en su mejor versión: a sus 54 años, se lo ve plantadísimo en el escenario, sereno y vulnerable al mismo tiempo. Es un artista te lleva de la mano por sus más de 35 años de canciones y te hace sentir que cada una de ellas fue escrita para ese momento de tu vida en el que la escuchaste por primera vez. Y anoche lo logró de principio a fin.
Brillos, sudor y magia desde el primer acorde

El inicio del show fue con el pegadizo "Pégate", casi una invitación que la noche sea una fiesta. - Créditos: Gentileza Prensa / @leandrovco | @aripincofoto
"Pégate" fue el primer disparo musical, y el sonido de los tambores nos reveló a un Ricky impecable, enfundado en un traje negro oversize con apliques de strasses. Elegancia y actitud para cantarnos que "bailando todo se arregla", como reza el estribillo de la canción y casi también como una invitación clara: nadie debía quedarse sentado esta noche. Y nadie lo hizo. Porque cuando llegó "María" —ya completamente transpirado y en mangas de camisa, bailando como si el tiempo jamás hubiera pasado—, el Campo de Polo se transformó en una sola voz vibrante y colectiva que cantaba a los gritos. "¿Seguimos?", preguntó Ricky. Como si hubiera alguna duda.
"Sube la adrenalina" y "Bombón de azúcar" siguieron alimentando esa hoguera colectiva. Y en el medio, uno de esos momentos de complicidad: completamente sudado, Ricky jugaba con una toalla para secarse entre tema y tema, y el público estallaba en éxtasis. Él lo sabe. Sabe perfectamente que su seducción no pasa solo por el talento de su voz —que sonó impecable toda la noche—, sino por esa mezcla única de picardía, carisma y entrega total que hace que mirarlo sea un placer en sí mismo. Pícaro, amagó más de una vez con tirar las toallas transpiradas a la platea. Y sí: el público enloqueció.
"Esta noche les voy a entregar mi alma en este escenario"

Ricky Martin, profundamente conmovido y agradecido con el público argentino: "Ustedes son mi alimento y mi vicio". - Créditos: Gentileza Prensa / @leandrovco | @aripincofoto
Y entonces, después del primer set a puro ritmo, llegó el momento en el que Ricky se detuvo para saludar y hablarle a Buenos Aires. "Buenas noches, Buenos Aires", dijo, y en esas tres palabras había una calidez genuina, casi familiar. "Gracias por ser como eres conmigo durante tantos años. Te amo con el alma, Buenos Aires. Hemos escrito esta historia juntos. Todas estas canciones que van a escuchar esta noche, ustedes las han convertido en himnos. Ustedes son mi combustible, mi vicio y mi alimento. Y esta noche les voy a entregar mi alma en este escenario. Eres mi musa esta noche, Buenos Aires" - dijo visiblemente conmovido y agradecido. Y cumplió con creces su promesa. Porque cuando, a continuación, sonaron los primeros acordes de "Vuelve", el Campo de Polo se vino abajo.
Ya cambiado, con un trench plateado que lo hacía ver como una aparición sobrenatural, Ricky nos llevó de lleno al corazón de sus baladas más icónicas. Y después, como quien sabe exactamente cómo manejar los tiempos emocionales de una multitud, volvió a subir la energía con un trío arrasador: "Shake your bom bom", "La bomba" y "She Bangs" —que cantó en inglés— en lo que fue casi una performance en clave erótica, con bailarines que rajaban la tierra con movimientos imposibles. El despliegue de las performances coreográficas también fue uno de los grandes protagonistas de la noche: Ricky se mueve de maravillas, acompañado por un puñado de bailarines que acompañaron cada registro musical con una precisión y una potencia que sumaron capas de power a cada canción.

El despliegue coreográfico no faltó: Ricky sabe moverse y sus bailarines lo acompañan con precisión y sensualidad. - Créditos: Gentileza Prensa / @aripincofoto
El momento más íntimo de la noche

Despliegue coreográfico, erotismo y movimiento: la tríada de Ricky y sus bailarines. - Créditos: Gentileza Prensa / @leandrovco | @aripincofoto
Si hay un instante que define lo que es Ricky Martin hoy —un artista que domina un escenario con una autoridad que quita el aliento y que por eso mismo puede permitirse la vulnerabilidad— fue cuando pidió permiso para salirse del guión. "Tengo la necesidad de cantar esta canción hoy", dijo, y le pidió a su pianista que lo acompañara con los acordes de "Asignatura pendiente", esa canción autobiográfica de su álbum "Almas del silencio" (2003) y que confiesa que hace rato que no interpretaba en vivo. Solo con el piano, con la letra que a veces se le escurría y el público que lo ayudaba desde la oscuridad, fue el momento más desnudo y más honesto de la noche. De esos que no vienen en el setlist oficial y que por eso mismo se quedan grabados para siempre.
Un romance que no caduca con el público argentino

Argentina y Ricky Martin: un romance que ya lleva más de 35 años. - Créditos: Gentileza Prensa / @leandrovco | @aripincofoto
Porque eso fue, en definitiva, lo que atravesó este show de principio a fin: la demostración de que entre Ricky Martin y el público argentino existe un vínculo que no se explica del todo con la lógica. Es algo más parecido al amor de verdad: ese que sobrevive el tiempo, las distancias y los cambios, y que cada vez que se reencuentra parece más sólido y más genuino que antes.
"Tu recuerdo" llegó como otra declaración, con un pedido que sonó a promesa: "Buenos Aires, no dejes de pensar en mí", susurró en un momento de la canción. Y el cierre de esta primera de sus dos noches porteñas —hoy a las 22 horas será el último show en Buenos Aires— llegó con todo el combustible explosivo que quedaba: "La mordidita", "Por arriba, por abajo", "Vente pa' ca", a puro baile y sensualidad. "Gracias por tu fuerza, por tu energía, Buenos Aires", se despidió, con la emoción a flor de piel.
"Livin' la vida loca" y "La copa de la vida" fueron los bises elegidos para ponerle el punto final a una noche de fiesta, nostalgia, sudor, humedad y felicidad compartida. "Una noche maravillosa más en esta hermosa ciudad", dijo antes de irse. ¿La buena noticia, amigas? Anunció que volverá muy pronto. Y en el romance entre este boricua y su público argento, no nos cuesta nada creerle.

Ricky Martin se despidió con una promesa: "Volveré muy pronto, y con buena música". - Créditos: Gentileza Prensa / @leandrovco | @aripincofoto

Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.
En esta nota:
SEGUIR LEYENDO


Palm Royale: todo sobre la segunda temporada de la comedia más glam de Apple TV+
por Sole Venesio

Glamour y looks icónicos en la alfombra roja de la Gala LACMA 2024
por Cristian Phoyú

¡Irreconocible!: Ricky Martin eligió un disfraz simple, pero muy efectivo
por Romina Salusso

De viaje por Japón: así están los hijos gemelos de Ricky Martin, Valentino y Matteo
por Cristian Phoyú





