Griselda Siciliani y Carlos Casella: la química perfecta detrás de Boîte

Más que un musical, Boîte es el reencuentro escénico de Griselda Siciliani y Carlos Casella, una dupla de fuego que convierte la complicidad en puro espectáculo.

Por Euge Castagnino

30 de julio de 2026, 16:50

Griselda Siciliani y Carlos Casella
Griselda Siciliani y Carlos Casella vuelven a demostrar su química escénica en Boîte.B - Gentileza Prensa

Hay amistades que funcionan tan bien arriba de un escenario que parecen tener un idioma propio. Griselda Siciliani y Carlos Casella son de esos seres que se miran, se rozan y enseguida sobran las palabras. Después de años compartiendo proyectos, escenarios y una complicidad artística que atraviesa varias etapas del teatro musical argentino, vuelven a encontrarse en Boîte, un espectáculo que celebra el juego, la música y el placer de actuar juntos. El resultado es una propuesta luminosa que recupera el espíritu de las míticas boîtes porteñas de los años 60 y 70 para transformarlo en una experiencia contemporánea, sofisticada y llena de humor.

Griselda Siciliani y Carlos Casella cantando
Gentileza Prensa

Lejos de construir un relato lineal, Boîte propone un recorrido sensorial donde cada número abre un universo distinto. Hay canciones, coreografías, escenas de humor -donde por momentos pareciera colarse la inolvidable Vicky de Envidiosa-, momentos de intimidad y un permanente ida y vuelta entre los protagonistas, que se divierten tanto entre ellos como con el público. Esa libertad escénica —que parece improvisada aunque detrás haya un trabajo de enorme precisión— es uno de los grandes aciertos del espectáculo. Siciliani y Casella se permiten jugar, sorprenderse, desafiarse y hasta reírse de sí mismos, construyendo una complicidad tan genuina que termina siendo contagiosa, llevando al público a un viaje musical con distintos climas: desde el susurrado tango Como dos extraños, pasando por versiones muy originales de Putita (Babasónicos), Believe (Cher), Tan solo (Los Piojos), Quiero estar entre tus cosas (Daniel Melero), Tocarte (C Tangana) y hasta un enganchado de cumbias con temas icónicos de Lía Crucet, Néstor en Bloque y hasta un inesperado José Luis Perales.

Griselda Siciliani cantando acostada en el piso
La interpretación de Tan Solo, el tema icónico de Los Piojos, con Griselda en éxtasis. - Gentileza Prensa

Quienes los vieron compartir escenario en Estás que te pelas, Sputza o Pura Sangre reconocerán esa química inmediata. Pero Boîte no vive de la nostalgia. Por el contrario, encuentra una nueva madurez en ese vínculo artístico. Ambos despliegan aquí todo su repertorio expresivo: cantan, bailan y actúan con una naturalidad que hace desaparecer cualquier frontera entre disciplinas. Lo técnico está al servicio del disfrute, y eso se percibe en cada escena.

La propuesta estética acompaña ese espíritu lúdico. La elegante escenografía de Alberto Negrín -que no vamos a spoilear- y el exquisito y sensual vestuario diseñado por Pablo Ramírez evocan el glamour de las antiguas boîtes pero con un toque moderno y sofisticado.

Tampoco la música busca reproducir una época con exactitud: la dirección musical y producción electrónica de Diego Vainer, junto con la interpretación en vivo de Tomás Carnelli, Santiago Martínez y Valentín Manzoni, construyen un paisaje sonoro que dialoga con el pasado desde una sensibilidad plenamente contemporánea. También se nota -y se agradece mucho- la mirada de Ana Frenkel que colaboró en la puesta en escena.

Más que un homenaje a las legendarias noches porteñas, Boîte celebra también una forma de entender el teatro. Esa en la que el escenario sigue siendo un espacio para experimentar, jugar y sorprender. En tiempos donde muchos musicales apuestan al máximo de recursos, esta producción encuentra su mayor fortaleza en algo mucho más difícil de conseguir: la intimidad y la presencia magnética de dos artistas que se conocen, se admiran y disfrutan profundamente trabajar juntos.

Griselda Siciliani, Carlos Casella
Gentileza Prensa

Y quizá ahí resida su mayor encanto. Porque Boîte recuerda que pocas cosas resultan tan fascinantes como ver a dos intérpretes en estado de absoluta libertad creativa. Siciliani y Casella no solo sostienen el show: lo convierten en una verdadera celebración del encuentro, de la escena y del placer de compartir el escenario. Es justamente esa química —tan difícil de explicar y tan fácil de percibir— la que transforma a Boîte en un espectáculo más que atractivo de la cartelera porteña.

Euge Castagnino

Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.