Juan Pablo Geretto y el regreso de "Solo como una perra": “El humor es una herramienta de supervivencia”

Después de más de 25 años, el actor vuelve a una obra fundamental en su carrera para hablar sobre la memoria, la familia elegida, las heridas que alimentan el humor y la posibilidad de mirar el pasado con más ternura.

Por Euge Castagnino

27 de octubre de 2026, 18:49

Juan Pablo Geretto levantando un brazo, vestido de negro.
"Solo como una perra" de Juan Pablo Geretto estrenó en Dumont 4040 con dirección de Juanse Rausch. - Gentileza Prensa

Hace más de 25 años, Juan Pablo Geretto estrenó Solo como una perra, una obra que marcó sus comienzos como actor y que, con el tiempo, se perdió: no quedaron registros ni archivos, apenas recuerdos. Eso es lo que -con total honestidad - nos cuenta el actor oriundo de Gálvez apenas pisa el escenario. Y enseguida llegan las preguntas necesarias: ¿qué pasa cuando una obra desaparece y sólo queda el recuerdo de haberla hecho? ¿Es posible reconstruir un espectáculo a partir de aquello que permanece en la memoria?

Hoy, de la mano del director Juanse Rausch, Geretto vuelve a escena en una versión que reconstruye aquella experiencia y, al mismo tiempo, crea algo nuevo pero igual de lúcido, divertido y sensible. Geretto se va transformando en escena mientras hace un viaje íntimo hacia la memoria, hacia esos personajes y personas reales que dejaron huella en su vida, y de la familia elegida que se construye con quienes nos reconocen y nos sostienen. Porque volver sobre el pasado también puede ser una manera de entender quiénes somos hoy.

Juan, ¿por qué decidiste volver al material? ¿Y quién es este nuevo Juan Pablo que vuelve a revisitar esta pieza que fue tan importante para vos? 

Esta obra fue muy fundante porque me enseñó a ser actor. Creo que la retomamos porque estábamos charlando con Juanse y yo le contaba un poco qué había hecho en mi vida y creo que lo único que no conocía era "Solo como una perra". A través de contársela me decía que le gustaba cómo la contaba, lo que sucedía. Y le dije que a la obra yo no la recordaba, más las investigaciones que hicimos a ver si la recuperábamos y todo eso se volvió un texto. Todo lo que fuimos encontrando en el camino también fue parte de la obra e incluso más interesante que la obra en sí misma de hace 20 y pico de años, que es una obra que yo no sé si tendría ganas de hacer hoy. Juan se tiene la mitad de la edad que yo tengo y en ese cruce de generaciones me parece que se dio algo muy interesante y también yo fui encontrando cosas que mi memoria no tenía muy clara: cosas que se van confundiendo solo porque tuviste la oportunidad de crecer y madurar, que no es poco para nuestra generación. Y me encontré con un material que me puso muy sensible.

Juan Pablo Geretto vestido de mujer con una peluca y un changuito de compras.
Desde una mujer paraguaya hasta la inolvidable Lia Crucet, Geretto le da voz y cuerpo a un puñado de seres tan entrañables como inolvidables. - Gentileza Prensa

Hay mucho de tu identidad, de tus orígenes, siento que esta obra es una forma también de rendirle un homenaje a ese origen...

Yo creo que sí, básicamente a ese origen porque en Solo como una perra original yo contaba otro origen, inclusive anterior, el de mi pueblo, un origen casi humano, pero este es el origen de la otra vida: la de la red que uno teje con sus propias manos, la gente que incorpora, la que queda, la que se va, la memoria de los que están, los que se van cayendo por los agujeritos, los que sostienen... Todo eso configuró otra cosa en en mi cabeza y en mis emociones, así que fue precioso también para mí poder poder revivir todo eso.

Y recuperaste cosas a partir de la memoria no solo tuya, sino también de los espectadores que la habían visto. ¿Qué papel jugó el público ahí?

Esta fue una obra muy vista en Rosario. Duró 11 años, así que hubo muchísima cantidad de espectadores y es una obra que la gente iba a ver como un recital muchas veces. Y lo que más se queda en la memoria de los espectadores, incluso en uno como espectador, es la sensación que te dio el espectáculo. O a veces cosas que no son del todo ciertas, pero se perciben reales: "Recuerdo cuando decías esto", y quizás yo nunca dije eso, pero se volvió una realidad para ese espectador. Yo era más inconsciente de lo que estaba haciendo en ese momento y ahora, por ahí pienso: "¿Y si hay un pibito mirándome y esto le genera algo?" Ahora siento que tengo que ser aún más responsable, sin dejar de divertirme y de pasarla bien. Y me da mucha emoción eso.

Para quienes vimos también Saraos Uranistas, siento que hay un universo compartido, con personajes con tantas heridas y tan sensibles y adorables. ¿Cuál sentís que fue la mirada que le trajo Juanse Rausch a esta versión? 

Yo creo que tenemos una mirada bastante parecida, cuando yo lo conocí a Juanse lo conocí con Paquito (la cabeza contra el suelo), él había escrito a sus 21 años y a mí ya me pareció que era una locura que alguien de 21 años pudiese hacer semejante cosa. Entonces toda esa fuerza de Juan está sostenida por su inteligencia. Y yo vi algo familiar en eso, como un lenguaje común que podíamos partir desde ahí. Y siento que es alguien acercándose a mi mundo: hay algo de su mirada tierna sobre las cosas que también siempre estuvo en mis espectáculos. Es naturalmente mi mirada sobre las cosas, nunca juzgo a los personajes, ellos son. Ellos están ahí. No sé, si mirás a la maestra con más detenimiento decís: "¿de qué se ríe la gente? ¿Qué les gusta? ¿Con qué se siente identificado? ¿Con este monstruo?" Hay algo de todo eso que yo no juzgo: las cosas son así, las cosas fueron así, cada cual hace lo que lo que puede y nos queremos como somos. Nuestra normalidad quizás era salir montadas todas un domingo a la tarde mientras la gente está en la plaza. Teníamos otra vida y todos esos mundos convivían. Y a lo mejor los nuestros mundos no se contaron, no se mostraron y acá estamos: poniendo este granito de arena, poniendo luz y diciendo "Bueno, si vos querés vení, miralo, está o no de acuerdo y lo charlamos."

Juan Pablo Geretto vestido de mujer con una peluca y detrás una imagen de otra mujer con plumas.
Geretto le rinde homenaje a La Correntina, una transformista que lo acompañó durante los inicios de su carrera en Rosario. - Gentileza Prensa

También le rendís un homenaje a esa familia elegida que vos armaste, con el personaje de La Correntina. ¿Qué sentís que te dio esa familia a vos, a Juan Pablo?

A ser gay no te enseña a tu familia de origen. No sabés cómo hacer eso. Lo hacés con la otra familia, cuando te vas juntando con tus pares, cuando cruzás una mirada con alguien en el bar y decís "Este tiene algo que yo tengo", esos ojos medio vivaces, esa mirada que sabés que hay algo que no está bien. Aunque tengas la familia más amorosa del mundo, hay algo que no esperan de vos, una expectativa sobre vos que nunca es esa. Entonces hay algo que se empieza a dar y que aprendés con tus pares. Aprendés a ser gay con tu gente, pero tu gente no es tu familia en ese momento. Estoy hablando de una época, pero creo que ahora es igual en muchos lugares y hay otros en que no. Creo que se ampliaron los lugares de confort o de bienestar para algunos y para otros no, siguen siendo tan incómodos como siempre.

¿Y qué lugar ocupa el humor para contar estas historias y estos personajes?

Siento que es la única manera de contar estas historias sin desarmarnos. El humor es un una manera de relacionarse con el mundo que uno va aprendiendo. Yo te puedo asegurar que no vas a encontrar una sola persona que aprenda a hacer humor que no lo haya tenido previamente. El humor es una huella digital: cada cual hace su humor con su inteligencia y con su nivel de abstracción y de reinterpretación de la realidad.

Y con sus heridas también...

Básicamente lo construís con tus heridas, al humor. Si no, no construís humor, construís otra cosa. También es un digestor el humor: es algo que te permite disolver un poquito más lo intragable. Y también reírte de vos mismo; tenemos una manera bastante brutal de ser entre nosotros. Es brutal para el ojo ajeno, claro. Pero creo que el humor te da básicamente una herramienta de isupervivencia, te diría. Pensá que solo la palabra gay implica humor en su origen, digamos. Son los que hacen reír. Simplemente como para sobrevivir un poco, para que no te maten de entrada. Parece extremo lo que digo, viéndolo desde la Capital Federal, desde el progresismo y todo.

Juan Pablo Geretto vestido de negro y con una peluca de rulos rubios.
Geretto reinventa "Solo como una perra" con una vigencia contundente y sensible. - Gentileza Prensa

Hace un rato decías "capaz algún chico hoy me ve y le pasa algo con esta obra". ¿Qué te gustaría que se lleve alguien que ve esta obra hoy?

Bueno, que sepan que esta es una manera de hacer teatro, que se puede hacer. Que fue lo que pasó con Solo como una perra en su momento: pasamos de ser del transformismo de los márgenes a un teatro comercial, a gente que aplaudía a un señor vestido de mujer y los pibes que llevaban a sus parientes, a sus familiares y a sus amigos a un bar. Fuimos bisagra entre los pibes que necesitaban hablar de algo y las familias que necesitaban que hubiese referentes de eso para entender.

¿Y qué le dirías vos a ese Juan Pablo que estrenó Solo como una perra hace 25 años hoy?

Ay, la verdad que no hay mucho para decir. Porque no estaría en este lugar si le hubiera dicho algo o si tuviera la oportunidad de decirle algo. "Piedad", le diría. "Tené un poco más de piedad, sobre todo con vos mismo". Porque hacia los demás creo que no me faltó, pero sobre todo con uno, ¿viste? 

¿Dónde y cuándo ver "Solo como una perra"?

Para los amantes del teatro, esta obra tiene funciones los lunes a las 20 hs en Dumont 4040 (Santos Dumont 4040, CABA). Entradas a $35.000 por Alternativa Teatral.

Más info: @solocomounaperra.

Euge Castagnino

Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Creadora de contenido, fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.