"Cualquiera puede cocinar", insiste Gusteau, el mítico chef de Ratatouille (¿la ubican?), película animada en la que un ratoncito cocina como los dioses en un restó de París.
Cualquiera puede cocinar. Ah, sí. En teoría, sí. Yo no soy de las que crean en un talento culinario innato (que venga ya grabado en el disco rígido de cada persona), pero sí creo, y mucho, en formarte en aquello que quieras hacer... y hacerlo. Entrenarte. Juntar horas de vuelo.
Vamos, no es que la frase sea una genialidad, "cualquiera puede cocinar" y cualquiera puede tener este pensamiento. Yo sólo la traigo a colación porque no puedo creer que China haya elegido esta película para volver a mirar... justo la noche del sábado (bueh, no había muchos otros DVDs en condiciones). Día en el que a mí se me dio, por fin, por cocinar la bendita tarta de manzanas, la que me enseñara mi amiga. La que debería haber preparado para Nochebuena y Dios quiso (mejor dicho, mi vieja) que no haga.
Por suerte, digo, porque vayamos al grano, mi primera experiencia de tarta no fue desastrosa pero tampoco descollante. Me saqué un 7 (siendo benévola).
Un 7 me habría angustiado cuando estudiaba Filosofía (a mis 18, 20 años), pero espero que para algo hayan servido estos 15 años...
"Un tropezón no es caída".
China probó apenas y dijo, sin asco: "no me gustó". Lupe ni siquiera probó bocado: "a mí tampoco". Y siguieron relamiendo el pote de helado (comprado en heladería, por supuesto).
Yo, menos cruda y menos mañosa que ellas, me comí una porción. Y por la noche repetí otra. Me faltó un poco de azúcar, canela, 5 minutos de horno y tengo que acostumbrarme al sabor de los huevos orgánicos. Y más helado. Para mí es una tarta, hablo de mi versión al menos, que necesita de esa compañía. No sé si se la banca sola.
En fin.
A seguir intentando. Voy a aprender a cocinar mejor. Quiero. Estoy encaprichada en revertir la fiaca culinaria de los últimos años y en hincharles las pelotas a todas las personas amigas (Natalia a la cabeza y ¿por qué no mi abuela? Cuando era chica me enseñaba, pero se ve que no me quedó gran cosa) para que me den clases de recetas.
Sí, sé que puedo ir practicando en soledad, pero estoy en un momento en el que prefiero el ejemplo vivo, en presencia.
¿Qué piensan? ¿Cómo aprendieron a cocinar ustedes? ¿Cuál es su especialidad culinaria?
Perdonen, tenía todas las intenciones de pasarles la receta, pero no tengo autoridad culinaria para hacerlo. Le dejo la tarea a Natalia: receta de tarta de manzanas

Manos a la obra

La pinta es lo de menos

Con helado me gustó.

Y no podía faltar una foto de él (del mismo color que la tarta, ñam)
PD: Para escribirme en privado o por Seminario (mañana empieza), ya saben, me encuentran en inetaller@gmail.com o en en FB, en Ine Sainz
En esta nota:
De la mamá








