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Fiestas de fin de año: herramientas para lidiar con los mandatos sociales

"Hay que disfrutar, hay que festejar", aparecen como mandatos para las fiestas. Pero no es una obligación ser feliz en Navidad.


Mandatos de celebración: cada uno debe permitirse transitar las fiestas como quiera.

Mandatos de celebración: cada uno debe permitirse transitar las fiestas como quiera. - Créditos: Getty



Los mandatos son mensajes que, consciente o inconscientemente, nos dieron nuestros padres y personas de influencia y que, aunque parezcan buenos o positivos, muchos de ellos suelen dejar emociones negativas a largo plazo. A fin de año se activan muchos de ellos.

Estos mandatos varían en cada familia, pero están envueltos por lo que la sociedad demanda. Es así que, generalmente a fin de año, surgen toda una serie de mandatos que tienen que ver con las costumbres de las celebraciones, que marcan lo que la sociedad en general y la familia, en particular, espera de nosotros. Eso no siempre, aunque parezca “positivo”, es algo que nos haga bien a mediano o largo plazo.

Mandatos de celebración y felicidad

Hay muchos mandatos en estas fechas: el de la familia unida, el de hacer balances del año, inclusive el de tener que amar más a los demás. Pero el que principalmente emerge en este tiempo en medio el “clima navideño” es el de ser feliz y, por ende, se siente la presión de disfrutar sí o sí de las fiestas.

Todo tiene que ser alegría, felicidad y sentimientos positivos en estas fechas. Hay miles de mensajes que instan a disfrutar, a pasarla bien, a ser felices y te hacen sentir que algo está mal en vos si no lo vivís así. Pero, es importante que sepas algo: no es una obligación ser feliz en Navidad.

No todos viven las mismas experiencias en las celebraciones: a veces, faltan seres queridos; a veces, se está lejos; a veces, es necesario trabajar en estas fechas y ante estas cosas no es conveniente tener que sostener una felicidad que no se siente.

Sucede, también, que las emociones son subjetivas y dependen de lo que pasa en el interior de cada persona: fiestas que a muchos les producen alegría, a otros pueden sumergirlos en la nostalgia y tristeza.

Es beneficioso que todas las emociones sanas sean expresadas en su tiempo, ya sea tristeza, alegría, enojo, miedo o amor. Muchas veces, se espera que, en las celebraciones de fin de año, se tape la tristeza u otra emoción, para demostrar solo alegría. Esto solo hace que haya una emoción real no expresada y, la emoción que no se expresa, muchas veces surge de otra manera. Todas las emociones son válidas en cualquier momento del año, incluyendo diciembre y sus festividades, como también en junio y sus fríos.

La Navidad puede ser un tiempo de alegría o de tristeza, de angustia o de seguridad, de unión o de separación. Para esto, entonces es importante:

  • En primer lugar, saber que no tenés obligación de hacer nada que atente contra tu paz o tu salud mental. Si no querés participar de una celebración podés no hacerlo, eso no te convierte en el grinch. Simplemente, tenés el derecho de estar donde querés estar y no hacer nada por deber. Es importante, en esto, que desarrolles una buena comunicación al expresar por qué no vas a celebrar con otros, para no generar preocupaciones o insistencia

  • Por otro lado, si lo que no te gusta es el concepto en sí de las fiestas, recomiendo tener cuidado con no gastar tu energía en luchar contra ellas: pueden no gustarte y en ese caso conviene ignorarlas, pero hacer una campaña antifiestas solo va a hacer que te frustres y enojes más, lo que aumentará tu malestar.

    Si algo te molesta quitale el poder que tiene sobre vos, tu atención. Igualmente, si lo que te molesta es que te frustra ver que los demás no están como vos en contra de la Navidad, permitiles a ellos disfrutar, así como esperás que ellos te permitan no hacerlo.

  • Cuando sientas tristeza en estas fechas, o simplemente no puedas conectar con toda esa felicidad que se espera de vos podés establecer límites claros y decir no cuando haya algo que te incomode, perturbe o moleste. Evitá sentirte presionado para ser feliz y sonreír en épocas navideñas.  Podés validar tus propias emociones. Dales un espacio y escuchalas, permítete transitarlas con conciencia, date el permiso de sentir.

  • Por otro lado, si vos sos un amante de las festividades navideñas, no permitas que los que no la aman te roben la Navidad. Es importante que respetes las decisiones del otro, la expresión de emociones que otro tenga y que, de igual manera, puedas expresar las tuyas. Una cosa es respetar a las personas que sienten apatía por esta época del año y otra muy distinta es dejarse llevar por ellos. Cada persona es libre de expresar y de permitir que el otro exprese lo que siente sin convertir un tiempo en particular en una serie de mandatos y obligaciones.

Experto consultado: Flavio Calvo, Doctor en Psicología, docente universitario, tallerista y escritor. IG: @calvoflavio

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