Nuevas masculinidades: ejemplos para cambiar las relaciones entre mujeres y varones

Se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Frases y ejemplos que dan cuenta de una nueva forma de masculinidad.


Nuevas masculinidades: en busca de la igualdad entre varones y mujeres.

Nuevas masculinidades: en busca de la igualdad entre varones y mujeres. - Créditos: Getty



Se conmemoró eDía Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, una jornada para reflexionar sobre la falta de respeto de los derechos humanos de mujeres, niñeces y diversidades.

Esta vez, nos detenemos en el lenguaje: expertos lingüistas de Babbel, la plataforma premium para el aprendizaje de idiomas, analizaron frases, modos de nombrar que nos ayudan a ver nuevos modelos masculinos.

Los hombres son la otra cara de la moneda para solucionar el problema de la violencia de género y, por eso, hay que fomentar la eliminación de hábitos que se normalizaron y son dañinos para la sociedad. Es importante ir derribando roles y estereotipos de género.

Nuevas masculinidades

El concepto de “nuevas masculinidades” es un término que engloba muchas formas diferentes de resolver el interrogante “¿qué es ser un hombre?”. Además, tiene que ver con el deseo de muchos varones de crear y vivir en una sociedad igualitaria, cambiando determinados elementos de la masculinidad tradicional, visibilizando el rol del varón en las tareas de crianza y la conexión y expresión de las emociones, eliminando la fuerza como característica de lo masculino.

“Los hombres no lloran”

De los hombres se esperaba tradicionalmente que fueran fuertes, valientes, seguros, decididos, líderes y racionales, aunque ningún hombre es totalmente así y ese encorsetamiento es intrínsecamente tóxico e irreal, además, crea insatisfacción. De las mujeres se esperaba todo lo contrario: que fueran dulces, emocionales, pasivas, hogareñas. 

Expresiones como “los hombres no lloran” o “llorar es de nena” fomentan la no demostración de las emociones, lo que omite la vulnerabilidad del varón. Y frases como que “sea hombrecito” visibilizan la relación con la masculinidad, contraponiendo a la imagen de la mujer débil que, por ejemplo, no podría jugar al fútbol o cargar un mueble. 

¿Cómo sería juzgado un varón por otros varones, por ejemplo, si tiene una decepción muy grande en el trabajo y rompe a llorar delante de otras personas? ¿Y si explicara sus inseguridades a sus amigos? El concepto de masculinidad se basa en cómo te ven otros hombres y, de forma consciente o inconsciente, eso es muy importante para ellos. 

¿Cuáles serían las consecuencias sociales de su llanto público, es decir, de la expresión de sus emociones? Al día de hoy, mostrar las emociones tiene consecuencias sociales como la burla, incluso que se cuestione su valía profesional. Los hombres no pueden llorar porque el modelo tradicional defiende la agresividad, la invulnerabilidad y el posicionamiento de poder por encima de las mujeres y de otros varones. Y eso, además de injusto, es una carga que genera dolor, frustración e insatisfacción.

No va más el “yo te ayudo”

Para las mujeres tradicionalmente se esperaba que desarrollen el rol de madre y esposa con actitudes de cuidado, presencia y entrega absoluta. “Yo te ayudo” o “¿Qué hay que comprar en el supermercado? son expresiones que denotan la falta de toma de decisión o acción proactiva de los varones en las tareas del hogar.

La planificación y gestión de los quehaceres son una carga mental que asumen principalmente las mujeres. “preguntale a mamá”, “no me avisaste, no sabía” o “llora el bebé” son frases que expresan un alejamiento y no responsabilidad en las tareas de cuidado de los hijos, como si esta fuera una función exclusiva de la mujer. Hemos contado en OHLALÁ! sobre la desigual distribución de las tareas del hogar que persiste.  

El espacio público es pensado como exclusivo de los hombres y es el espacio privado o doméstico el que está destinado a las mujeres. La sociedad jerarquiza lo masculino por sobre lo femenino, lo que provoca una distribución desigual de poder, desfavorable para las mujeres.

Masculinidad tóxica

La masculinidad tóxica es un concepto utilizado en psicología y feminismo para referirse a ciertos comportamientos de los hombres que pueden generar cierto daño a la sociedad, incluyendo a los propios hombres. invita a comportarse como hombres fuertes y superiores a las mujeres. Y así es difícil construir el respeto.

Los hombres deben ser educados para ser más libres y que les dé igual lo que piense el mundo. Esos son valores de la nueva masculinidad. Hay que conseguir una empatía real con las mujeres para alcanzar una sociedad más igualitaria. Los varones deben tomar la responsabilidad de informarse y formarse, de escuchar y ponerse en la piel de sus parejas, de sus amigas, de sus compañeras, etc. y, en general, de todas aquellas mujeres que tienen a su alrededor.

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