“No olvidéis jamás que basta una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados...”, reza la frase de Simone De Beauvoir que vimos multiplicarse en Instagram y consignas el año pasado.
Este 2024 encuentra en la agenda de género la oportunidad de seguir profundizando y sosteniendo la lucha feminista, especialmente ante ciertos discursos que buscan invisibilizar o directamente negar las desigualdades estructurales que las mujeres y LGBTQI+ viven diariamente. Como cuando hay que salir a explicar por milésima vez que existe la brecha salarial, porque las mujeres cobramos cerca del 30% menos (lo muestran infinidad de estudios e índices nacionales e internacionales), o explicar que la violencia de género existe, no es bidireccional y se lleva al menos una mujer por día –Argentina registró casi un femicidio por día en lo que va del año–, sin intervención estatal o judicial efectiva. Y así con muchas otras cosas que, aunque se apoyen en lo simbólico, son bastante concretas y definen, en la mayoría de los casos, la vida o la muerte de muchas personas.
“Es importante la agenda de género que tiene que ver con problemáticas sociales extendidas. Esto puede contrarrestar esa población que está tan golpeada y apática, que cree que la discusión del feminismo es solamente simbólica o lingüística, o que tiene que ver con “curros”, toda esa crítica a los feminismos como agentes que solamente discuten cosas tontas o nimias. Me parece que volver a esas problemáticas sociales que tienen que ver con la vida, con la muerte, con la manutención, con la economía, es muy importante”, señala Natalí Incaminato, una de nuestras expertas consultadas.
Avances y retrocesos

Los temas clave son la brecha salarial, la falta de pago de alimentos de los padres, la violencia de género y los femicidios. - Getty
Algunos de los hitos claves del feminismo en el último tiempo fueron la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2021, la implementación y la mejora de políticas de salud sexual reproductiva, empezar a hablar de la brecha salarial como un hecho a resolver e incluso empezar a mover el debate hacia las economías de cuidado y las labores no remuneradas que realizan millones de mujeres, además de señalar el gran problema de la deuda de alimentos. Pero pareciera que, más que seguir avanzando en todas estas líneas, cabe preocuparse más por los posibles retrocesos de los derechos ya conseguidos.
Otros triunfos obtenidos en ámbitos más simbólicos o netamente institucionales y legales, como la Ley Micaela (para garantizar una educación en temas de género de los funcionarios públicos) o la utilización del lenguaje inclusivo, también parecieran estar nuevamente bajo ataque. Otra potencial medida riesgosa es pretender eliminar la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, que, entre otras cosas, ayudaba a velar por los contenidos y la comunicación audiovisual (es el organismo ante el cual se podían denunciar publicidades sexistas o violentas, por ejemplo).
“En este contexto, la agenda de género se torna difícil para las organizaciones de la sociedad civil. El movimiento ya no es de estrategia para la ampliación de derechos, sino que se torna en la defensa de los derechos adquiridos. Se vuelven a dar discusiones en los medios de comunicación que creíamos saldadas, tenemos que salir a refutar a quienes niegan la existencia de los diferentes tipos de violencias, defender la idea de diversidad de identidades de género y orientaciones sexoafectivas y resistir los derechos adquiridos como la Ley de la IVE”, contextualiza Carolina Garber, politóloga, consultora de diversidad e inclusión y parte de la organización Grow - Género y Trabajo. Quizá por eso es importante (re)pensar y repasar la agenda de género y DDHH y cuáles deberían ser algunos de sus principales puntos estratégicos hoy en la Argentina.
5 temas de la agenda 2024

La violencia de género, uno de los temas más apremiantes en 2024. - Getty
- Economías del cuidado y pago de alimentos
- Derechos laborales
- Interrupción voluntaria del embarazo
- Carga mental y autocuidado
- Femicidios y violencia de género
¿Cómo sostener la lucha?

La agenda local pasa por la resistencia y defensa de los derechos adquiridos. - Getty
Si la agenda local pasa entonces por la resistencia y defensa de los derechos adquiridos, nuestra tarea es encontrar puntos en común, abrir el diálogo y articular con entidades de la sociedad civil (redes feministas, asociaciones populares, gremios y sindicatos), no gubernamentales, del sector privado. “El sostenimiento de los derechos se va a dar como se hizo siempre: armando red”, recalca Garber. También será importante promover la libertad de expresión y velar por que las voces de colectivos y periodistas feministas no sean acalladas en las redes sociales, donde la violencia digital va en aumento en el último año (acoso, doxing y hasta amenazas de muerte). Además, ocupar espacios con información fiable y apoyar al periodismo que promueve las voces de mujeres y minorías LGBTQI+ y la militancia online articulada. En suma, armar red, apoyarnos en lo colectivo y seguir cultivando la empatía, la sensibilidad y la conciencia de clase en lo privado. Por algo seguimos diciendo: “nos tenemos”.
Flor Freijo: “El empoderamiento no es individual, es social”

Un 8M de resistencia. - Getty
Vos hablás de “carga mental por sobrevivir”, ¿qué implicancias tiene esto hoy para muchas mujeres?
Pone en palabras un cansancio que las mujeres sentimos en cuanto a las tareas domésticas y de cuidados. Muchas piensan que, al ganar menos, también tienen que estar a cargo de las tareas domésticas. Y esto se naturaliza. Poder distinguir ese cansancio y ponerlo en palabras es la principal herramienta. Otra es hacer una lista para visualizar la cantidad de cosas que una pensó y diagramó en el día, y así darse cuenta de por qué viene toda esa angustia.
Hay una idea de que las feministas tienen que ser “intachables”, si no, enseguida se las desacredita, ¿creés que hay salida a esto?
Nunca cayó bien el feminismo, porque propone la revisión de comportamientos que tenemos no solo los varones, sino también las mujeres. Y esto es incómodo, porque plantea una redistribución de las relaciones de poder. El feminismo, antes que todo, es herramientas. Herramientas para vivir mejor. La mejor salida es la comunicación asertiva, con datos e información. Y entender que el feminismo no es la totalidad de una persona; es una matriz en la que una piensa y diagrama algunas de sus conductas. La matriz de educación que tenemos hoy es la de la desigualdad, de la mirada competitiva, de ponernos en un rol servicial. Eso es lo que hay que deconstruir.
Estamos muy cerca del 8M, que pareciera ser más de resistencia que de conquista de nuevos derechos. ¿Qué les dirías a las mujeres en este marzo?
Nos merecemos seguir conquistando espacios de voz y decisión, seguir armando ese tejido de acceso al conocimiento, que nos libera. La lucha más potente y colectiva hoy es visibilizar el enorme aporte que hacemos a la economía con nuestro trabajo reproductivo y de cuidados. Detrás de una narrativa que nos pone como especialistas en el amor, se sostiene la domesticidad. No quiero que las mujeres se empoderen, quiero que se reconozcan en todo su poder. El empoderamiento no es individual, es social, y consiste en reequilibrar más la balanza. Que las flores del reconocimiento tengan tanto lugar como el fuego de nuestras luchas, concluye Flor Feeijo, politóloga.
Expertas consultadas: Natalí Incaminato, autora y columnista (@LaInca_); Carolina Garber, politóloga y consultora de diversidad e inclusión (@generoytrabajo); Fabiana Sosa, abogada laboralista y miembro de la Comisión de la Mujer Trabajadora de AAL.
Laura Marajofsky Periodista especializada en cultura, sociedad y género. Escribe actualmente en diversos diarios y revistas (La Nación, Forbes, OHLALÁ!, Volcánicas, Malvestida, Crisis, Anfibia, etc). Innovación en gastronomía & speaker.
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