Newsletter
Newsletter

Amanda Bandini y el rol de las mujeres en la industria del vino

Amanda Bandini, vicepresidenta de Finca Bandini, reflexiona sobre el crecimiento de las mujeres en la industria del vino, el liderazgo femenino en una bodega familiar y el desafío de equilibrar carrera, maternidad y pasión.


Amanda Bandini, una nueva generación de mujeres que saben de vinos y lideran el sector

Amanda Bandini, una nueva generación de mujeres que saben de vinos y lideran el sector - Créditos: Prensa



Amanda Bandini creció entre viñedos, pero su vínculo con el vino va mucho más allá de la tradición familiar. Hoy, como vicepresidenta de Finca Bandini para Norteamérica, forma parte de una nueva generación de mujeres que están transformando una industria históricamente masculina: desde la forma de contar la historia de una bodega hasta el diseño de sus etiquetas y la manera de conectar con quienes están del otro lado de la copa. 

En diálogo con OHLALÁ!, habla sobre liderazgo femenino, maternidad y el valor de animarse a construir un proyecto propio sin perder de vista las raíces.

–El mundo del vino fue históricamente un espacio muy masculino. ¿Cómo fue para vos abrirte camino en ese ámbito y qué cambios percibís hoy en la participación de las mujeres dentro de la industria?

Tuve la fortuna de no tener que enfrentar muchas de las barreras que las generaciones anteriores de mujeres en la industria del vino tuvieron que superar, ya que este proyecto nace dentro de mi propia familia. Soy una de tres hermanos: tengo una hermana menor y un hermano menor. Ellos eligieron seguir otros caminos, pero yo me sentí naturalmente atraída por este mundo.

Lo que más me cautiva del vino es su belleza y su historia. El vino ha sido parte de la cultura humana durante siglos. Brindamos para celebrar los momentos importantes de la vida y lo compartimos alrededor de la mesa con familiares y amigos. En esencia, el vino tiene que ver con la conexión: con reunir a las personas.

Aunque la industria del vino ha sido históricamente dominada por hombres, en la última década he visto cambios muy positivos. Hoy hay muchas mujeres talentosas trabajando como enólogas, propietarias de bodegas y representantes de vino en el mercado. Ver a tantas mujeres asumir estos roles y prosperar es realmente inspirador, y es emocionante formar parte de una industria que se está volviendo cada vez más inclusiva y dinámica.

–En tu rol como vicepresidenta de Bandini Wines para Norteamérica, ¿qué mirada o sensibilidad sentís que aporta el liderazgo femenino a la gestión y al desarrollo de una marca familiar?

Una de las perspectivas más importantes que aporto a la marca de mi familia tiene que ver con el marketing y con la forma de contar nuestra historia. Creo que mi enfoque refleja de manera natural una visión más equilibrada, que conecta tanto con el público femenino como con el consumidor tradicional de vino. Durante muchos años, gran parte del marketing en la industria estuvo dirigido principalmente a los hombres, dejando un poco de lado a la compradora femenina, que suele ser muy conocedora y tiene un papel cada vez más importante en el mercado.

Cuando me reúno con clientes o realizo degustaciones, me gusta compartir algo más que el vino. A menudo llevo mi iPad y muestro fotografías de nuestra vida en el viñedo: mis hijas corriendo entre las vides, nuestra familia celebrando las fiestas allí y distintos momentos del proceso de construcción de la bodega a lo largo del tiempo.

La verdad es que hay muchos vinos excelentes en el mundo. Lo que espero es que lo que realmente atraiga a las personas sea la historia detrás del nuestro. Quiero que sientan esa conexión personal y que vean que esto no es solo un negocio, sino un proyecto familiar que forma parte de nuestra vida diaria: algo que vivimos, cuidamos y celebramos juntos.

Amanda Bandini, una nueva generación de mujeres que saben de vinos y lideran el sector

Amanda Bandini, una nueva generación de mujeres que saben de vinos y lideran el sector - Créditos: Prensa

–Mencionaste que una de tus contribuciones fue aportar una perspectiva femenina al rediseño de las etiquetas. ¿Cómo se traduce esa mirada en la estética, el relato y la identidad de un vino?

Hace muchos años leí una estadística que mostraba que, en Estados Unidos, las mujeres compran más vino que los hombres, tanto en frecuencia como en volumen total de compras. Ese dato reforzó algo que siempre creí: aunque las etiquetas del vino deben tener significado y contar una historia, también necesitan captar la atención. Cuando alguien está en una tienda frente a muchas opciones, la etiqueta suele ser la primera invitación para tomar una botella.

Cuando decidimos rediseñar nuestras etiquetas sabíamos que queríamos algo limpio, cálido y acogedor. Trabajamos con un estudio de diseño dirigido por una mujer muy talentosa, lo cual encajaba perfectamente con la dirección que teníamos en mente. Durante el proceso hubo muchas conversaciones animadas sobre las distintas propuestas de diseño; muchas veces Majo (la jefa de comunicación y marketing) y yo estábamos de un lado, y los hombres de la bodega del otro.

Al final, digamos que ganamos esa batalla. El resultado es exactamente lo que buscábamos: un diseño moderno y fresco que, al mismo tiempo, honra la historia única de nuestro viñedo.

 

–Además de tu carrera profesional, sos madre de dos hijas pequeñas. ¿Cómo pensás el equilibrio entre la vida familiar y el liderazgo en un proyecto internacional? ¿Qué aprendizajes te dejó ese recorrido?

Como muchas madres que trabajan, a menudo me encuentro reflexionando sobre dónde debo dedicar mi tiempo y mi energía. Queremos ser todo para todos, pero la realidad es que eso simplemente no es posible.

Mis hijas siempre serán mi prioridad. Al mismo tiempo, hay momentos en que el trabajo me llama: una degustación por la noche en la que no puedo estar en casa para arroparlas antes de dormir, o un viaje de una semana a Argentina o a Miami que simplemente tengo que hacer. Y eso está bien.

Al final del día, una de mis mayores motivaciones es darles un buen ejemplo y mostrarles lo importante que es el trabajo duro. A veces, cuando estamos de vacaciones, me preguntan por qué sigo en la computadora. Les explico que cuando trabajás en un negocio familiar nunca existe una forma de desconectarse por completo; es parte del trabajo y de la responsabilidad. Pero también les digo que es un privilegio sentir tanta pasión por algo que estás construyendo.

Siempre que puedo, trato de programar mis viajes a Argentina durante sus vacaciones escolares para que puedan venir conmigo. Me encanta que puedan ver de primera mano cómo es este trabajo: ver a su mamá en reuniones, en degustaciones de vino, y conocer el viñedo que es una parte tan importante de nuestras vidas.

A través de todo esto, lo que espero que aprendan es el valor de la independencia, la dedicación y la pasión. Construir algo significativo requiere esfuerzo y sacrificio, pero también trae un gran orgullo y satisfacción. Si crecen entendiendo que pueden trabajar duro, perseguir lo que aman y crear algo propio, sentiré que les he dado una de las lecciones más valiosas que podría ofrecerles.

–Para este 8M, ¿qué mensaje te gustaría transmitirles a las mujeres que buscan desarrollarse profesionalmente sin perder el vínculo con sus raíces y sus proyectos personales?

El mensaje que más me gustaría transmitir es simple: ¡atrévanse! Muchas veces, como mujeres, sentimos que necesitamos que todas las piezas estén perfectamente alineadas antes de dar el salto. Pero la vida rara vez es tan ordenada. No existe el momento perfecto, y esperar a que llegue puede significar dejar pasar oportunidades importantes.

El trabajo debería ser más que solo un sueldo. Cuando se convierte únicamente en eso, es difícil encontrar verdadera satisfacción. Por eso creo que es fundamental canalizar los intereses y las pasiones hacia el desarrollo profesional. Esas pasiones no son distracciones; son precisamente las que pueden dar forma a una carrera significativa y gratificante.

La singularidad de cada persona es lo que realmente la distingue. Cuando una es fiel a sí misma, las aspiraciones profesionales y las raíces personales permanecen naturalmente conectadas. Los valores, los intereses y la historia de cada una se convierten en parte de lo que construye, y esa autenticidad es lo que hace que el camino valga verdaderamente la pena.

Las más leídas

Te contamos cuáles son las notas con más vistas esta semana.

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

Hasta 4 años de retraso en diagnósticos: la brecha médica

Hasta 4 años de retraso en diagnósticos: la brecha médica


por Redacción OHLALÁ!

8M: 18 películas que visibilizan la lucha feminista

8M: 18 películas que visibilizan la lucha feminista


por Redacción OHLALÁ!

8M: estas son las principales demandas de las profesionales argentinas

8M: estas son las principales demandas de las profesionales argentinas


por Redacción OHLALÁ!

8M infinito: el compromiso de seguir hablando de igualdad todos los días

8M infinito: el compromiso de seguir hablando de igualdad todos los días


por Agustina Vissani

¿Somos multitasking por naturaleza o por mandato? La presión de las mujeres

¿Somos multitasking por naturaleza o por mandato? La presión de las mujeres


por Redacción OHLALÁ!

Tapa de OHLALÁ! de marzo con Morena Beltran, Sofía Martinez y Pachu Zubirí

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP