No es una tendencia nueva: hace varios años existen gimnasios y estudios pensados exclusivamente para mujeres. Sin embargo, en los últimos tiempos cada vez aparecen más propuestas que buscan ir un paso más allá del entrenamiento y construir espacios donde también haya bienestar, comunidad y una experiencia más cómoda.
Entrenar ya no necesariamente significa entrar a un gimnasio tradicional, ponerse los auriculares y cumplir con una rutina entre máquinas, espejos y personas desconocidas. En Buenos Aires crece la oferta de espacios pensados exclusivamente para mujeres, que combinan actividad física con wellness, comunidad y, en algunos casos, también gastronomía y momentos de encuentro.
La tendencia no nació ahora. Hay gimnasios para mujeres que funcionan desde hace varios años, como Estudio Samu. Lo que sí parece estar cambiando es la cantidad y variedad de propuestas que eligen enfocarse en este público: gimnasios boutique, estudios y clubes que ofrecen desde funcional, Pilates y yoga hasta boxeo, además de actividades vinculadas con nutrición y bienestar.
La premisa que comparten es crear un lugar donde las mujeres puedan entrenar con mayor comodidad y, al mismo tiempo, sentirse parte de una comunidad.
Entre las propuestas que forman parte de este fenómeno aparecen Moder Club, en Recoleta; Sporty Woman, en Tribunales; Estudio Samu, en Las Cañitas; Körperhaus, en Belgrano, QueenFit en Caballito y Lomas de Zamora. A ellas se suma Birka Gym, un gimnasio boutique exclusivo para mujeres ubicado en San Isidro.
Una tendencia que cada vez se consolida más

La existencia de gimnasios exclusivos para mujeres no es una novedad. Desde hace años funcionan en Buenos Aires espacios que decidieron especializarse en este público. Lo que se observa ahora es una expansión de este modelo y una búsqueda por ofrecer algo más que una sala de entrenamiento.
Yani se muestra entusiasmada. Dice que nunca fue a un gimnasio de este tipo, pero conoce la propuesta y considera que tiene sentido que existan espacios destinados a públicos específicos. “Sé que existen hace años y me parece perfecto. Siempre que haya un público más específico se pueden adaptar las actividades y mejorar la calidad del servicio que te ofrecen. No importa el rubro o la actividad”, dice.
Para Juli, fletera y seguidora de uno de estos gimnasios, la clave está en la posibilidad de entrenar sin sentirse expuesta. “Lamentamos si todo pareciera rondar siempre sobre lo mismo, al punto de sonar áspero y redundante. Pero eso, realmente, es lo que menos importa porque, en definitiva, lo que buscamos, lo que prevalece, es el sentimiento de no querer sentirnos expuestas a la incomodidad”, explica.
Y agrega: “Eso involucra miradas desubicadas, comentarios fuera de lugar, cuchicheos fáciles de adivinar. Sí, también las femineidades sentimos esa incomodidad en los gimnasios mixtos. Me parece una gran iniciativa que exista un gimnasio solo para chicas”.
No es solo hacer ejercicio

Una de las características que diferencia a estos espacios es que el entrenamiento aparece acompañado por otras experiencias. Moder Club, por ejemplo, propone box, flow, burn, yoga, wellness y café.
La propuesta de Mecha Di Pietro, fundadora de Moder, va justamente en esa dirección. El lugar ofrece clases de boxeo, yoga y entrenamiento funcional, además de un café de especialidad y propuestas vinculadas con nutrición.
“No es un lugar para madres”, explica Di Pietro sobre el nombre del club en una nota en LA NACION. “Es un espacio que funciona como una madre: que da seguridad, que educa, que está para lo que sea, que no te juzga”.
La idea es que entrenar no sea una actividad aislada del resto del día, sino una experiencia que también permita encontrarse con otras personas. “La idea es que una mujer esté en su casa, quemada del laburo, y diga: me voy al club. Que encuentre una amiga, un cafecito, 45 minutos para dedicarse a ella”, cuenta.
En menos de un mes, el club sumó más de 100 inscriptas, según su fundadora, principalmente a través del boca en boca.
¿Por qué las mujeres buscan estos espacios?
El crecimiento de estas propuestas también puede leerse a partir de una incomodidad bastante concreta: para algunas mujeres, el gimnasio tradicional no siempre resulta un lugar amigable.
Hay quienes eligen entrenar en determinados horarios para evitar sentirse observadas. Otras no se animan a preguntar cómo se hace un ejercicio, sienten que su cuerpo está siendo comparado o directamente evitan determinadas máquinas o disciplinas por miedo a quedar expuestas.
También ocurre que los objetivos de varones y mujeres, muchas veces no son los mismos a la hora de la actividad física. Entonces, cuando la mujer se encuentra con profes mujeres que piensan rutinas específicas para ella y un grupo de pares con intencione similares el acompañamiento es otro y se genera una pertenencia especial.
Cuando prima la incomodidad, en cambio, todo se complica. Ese fenómeno tiene incluso un nombre: gymtimidation.
Gymtimidation: cuando el gimnasio intimida
El término combina las palabras inglesas gym e intimidation y describe el malestar o la ansiedad que puede generar entrenar frente a otras personas. No necesariamente implica que alguien haga un comentario o tenga una actitud negativa: muchas veces alcanza con sentirse observada, compararse con otros cuerpos o dudar de si se está haciendo correctamente un ejercicio.
En Argentina, según un estudio que cita LA NACION, el 69% de las personas de entre 23 y 38 años encuentra barreras a la hora de hacer actividad física. Entre ellas aparecen el miedo al juicio, la incomodidad de sentirse observado o expuesto y las dudas sobre el propio cuerpo o sobre cómo realizar una actividad.
A eso se suma un dato especialmente significativo: el 70% de las mujeres no está conforme con su cuerpo y el 60% admite querer adelgazar.
Un gimnasio puede convertirse fácilmente en un espacio donde se potencian las comparaciones corporales. Los espejos, los equipos muy juntos y hasta la ropa pueden contribuir a esa sensación de estar permanentemente bajo observación.
Del gimnasio al club
Quizás el cambio más interesante está justamente en la palabra que algunos de estos lugares eligen para definirse. Por ejemplo, en el caso de Moder -y también ocurre con QueenFit, no se presentan como gimnasios sino como clubes. La diferencia busca poner el foco en algo que excede al entrenamiento: pertenecer, quedarse un rato, conocer gente y construir una rutina que no dependa exclusivamente de la motivación.
La comunidad también aparece como una herramienta para sostener el hábito. Cuando hay un grupo que espera, pregunta por qué alguien faltó o propone un plan después de clase, entrenar deja de ser una actividad completamente individual.
6 espacios exclusivos para mujeres para conocer en Buenos Aires

1 - Birka Gym. Es un gimnasio boutique exclusivo para mujeres ubicado en San Isidro. Su propuesta combina entrenamiento, nutrición y estética.
2 - Moder Club. Un club de mujeres ubicado en Juncal 1293, Buenos Aires, que ofrece box, flow, burn, yoga, wellness y café.
3 - Sporty Woman. Gimnasio exclusivo para mujeres ubicado en Viamonte 1755, Tribunales. Su propuesta combina fitness, nutrición y wellness.
4 - Estudio Samu. Gimnasio para mujeres ubicado en Luis María Campos 311, Las Cañitas, con clases de funcional, baile y Pilates Mat. Funciona desde 2013.
5 - Körperhaus. Wellness club ubicado en Amenábar 72, que combina propuestas de movimiento con un espacio para tomar un café y quedarse un rato más.
6 - QueenFit, fitness para mujeres. Gimnasio exclusivo para mujeres que propone entrenamiento funcional personalizado y adaptado a distintas edades y condiciones físicas. Combina disciplinas como remo, boxeo, CrossFit, yoga y Pilates en un circuito dinámico, sin turnos ni horarios fijos. Está en Caballito (Av. José María Moreno 273) y en Lomas de Zamora (Pereyra Lucena 449)
Más que una moda vinculada al fitness, el crecimiento actual de estos espacios muestra una transformación en la manera de pensar el entrenamiento. La idea de un gimnasio exclusivo para mujeres hoy encuentra nuevas formas y formatos: clubes, estudios boutique y espacios que combinan ejercicio, bienestar y comunidad.
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Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.
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