Para quienes alguna vez perdieron una mascota, la sensación es difícil de explicar. La angustia de no saber dónde está, la incertidumbre de imaginar qué puede haberle pasado y la desesperación de recorrer calles, compartir fotografías y esperar que alguien tenga alguna noticia.
Es una situación que Daniela Elia conoce de cerca. No solo por haber acompañado durante años a familias que buscaban a sus animales, sino porque también le tocó vivirla en primera persona.
Esa experiencia, sumada a más de dos décadas dedicadas al rescate y la protección animal, terminó convirtiéndose en el punto de partida de Firulapp, una aplicación que combina inteligencia artificial, reconocimiento facial y colaboración comunitaria para ayudar a encontrar mascotas perdidas.
Pero la historia de Firulapp comenzó mucho antes de que existiera la inteligencia artificial capaz de hacerla realidad.
Una vocación que empezó en la infancia

Desde chica, Daniela sintió una conexión profunda con los animales. Ayudarlos nunca fue una actividad ocasional, sino una parte fundamental de su vida.
Aunque estudió Diseño Multimedial y desarrolló su carrera profesional en el ámbito tecnológico, siempre tuvo claro que su verdadera vocación estaba en otro lugar.
El diseño y la tecnología le permitieron construir una profesión y tener una fuente de ingresos, pero fueron los animales quienes marcaron gran parte de sus decisiones personales.
Durante más de 20 años participó en distintas iniciativas de voluntariado, rescate y protección animal. Una de las experiencias más importantes de ese recorrido comenzó en 2013, cuando decidió mudarse a Villa General Belgrano, en Córdoba.
Allí, junto con otras personas que compartían la misma preocupación por el bienestar animal, fundó Amigos con Patas, la primera asociación protectora de animales de la localidad.
Lo que empezó como un esfuerzo colectivo impulsado por vecinos comprometidos fue creciendo hasta generar cambios importantes en la comunidad.
A través de la protectora se organizó la primera campaña masiva de castraciones y vacunación antirrábica del pueblo. La iniciativa también contribuyó a impulsar la creación de un centro municipal de zoonosis, que permitió dar continuidad a esas acciones.

Durante aquellos años se consiguieron cientos de adopciones y reencuentros entre mascotas extraviadas y sus familias.
Detrás de cada uno había una historia diferente, pero todas tenían algo en común: personas dispuestas a ayudar, compartir información y dedicar su tiempo para que un animal pudiera volver a su hogar.
La experiencia de perder a una mascota

Durante su etapa en Córdoba, Daniela también vivió la angustia de perder a una de sus propias mascotas.
Gracias a la colaboración de otras personas, logró encontrarla. Sin embargo, la búsqueda llevó tiempo y dejó una reflexión que la acompañaría durante años.
En un pueblo relativamente pequeño, donde los vecinos se conocen y la información circula con mayor facilidad, las posibilidades de localizar a un animal pueden ser mayores. Pero ¿qué ocurre en una ciudad con millones de habitantes?
¿Cómo encontrar a una mascota cuando alguien puede haberla visto a varias cuadras de distancia, publicado su fotografía en un grupo de Facebook o compartido información que nunca llega a quien la está buscando?
Esa pregunta se convirtió en una inquietud recurrente.
Con el paso de los años, las redes sociales comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante en la búsqueda de animales perdidos. Aparecieron grupos de Facebook, cuentas de Instagram y comunidades dedicadas a publicar alertas.
Sin embargo, había un problema que seguía sin resolverse.
Las publicaciones estaban dispersas en distintas plataformas y, a medida que se sumaba contenido nuevo, los avisos anteriores perdían visibilidad.
Una persona podía estar buscando desesperadamente a su perro mientras, al mismo tiempo, alguien que lo había encontrado publicaba una fotografía en otro grupo. Los dos tenían la información necesaria para resolver la situación, pero no existía una conexión entre ellos.
El problema no era solamente encontrar al animal. Era lograr que dos personas que se estaban buscando pudieran encontrarse. Y así surgió Firulapp.
Firulapp: cuando la inteligencia artificial ayuda a encontrar mascotas

La propuesta de Firulapp parte de una premisa: que una persona no tenga que revisar cientos de publicaciones para saber si alguien encontró a su mascota.
La aplicación permite crear tres tipos de alertas: cuando una mascota se pierde, cuando alguien la ve en la calle o cuando una persona la encuentra y la tiene a resguardo.
A partir de esas publicaciones, entra en acción un sistema de inteligencia artificial desarrollado específicamente para el reconocimiento de mascotas mediante imágenes. La tecnología analiza y compara fotografías para detectar posibles coincidencias entre animales reportados como perdidos, avistados o encontrados. Por ejemplo, si alguien pierde a su perro y publica una alerta con su fotografía, Firulapp puede buscar coincidencias con las imágenes de otros animales que ya fueron reportados.
Si el sistema encuentra una posible coincidencia, envía una notificación para que las personas puedan ponerse en contacto y verificar si se trata del mismo animal. Además, la aplicación tiene en cuenta la cercanía geográfica para priorizar búsquedas y alertas relevantes en la zona.
De esta manera, busca resolver uno de los problemas más frecuentes de las publicaciones tradicionales: que la información exista, pero no llegue a la persona que la necesita.
La inteligencia artificial no reemplaza la colaboración humana. Por el contrario, busca potenciarla.
Mucho más que una aplicación para encontrar mascotas

Aunque Firulapp nació con el objetivo de ayudar a encontrar mascotas perdidas, la propuesta busca ir más allá. La aplicación también permite crear un perfil para cada animal, con fotos, videos y detalles de su personalidad, para que las familias puedan compartir sus historias y conectar con otras personas que aman a los animales.
Para Daniela, el objetivo es que esa comunidad se mantenga activa incluso cuando no hay una mascota perdida. Porque, detrás de cada búsqueda, hay una familia que espera volver a encontrarse con su compañero. Y si la tecnología puede ayudar a que ese reencuentro llegue un poco antes, entonces todo el esfuerzo tiene sentido.
Redacción OHLALÁ! El equipo de redacción de Somos OHLALÁ! está conformado por un grupo de periodistas especializado en diferentes temáticas. Buscamos compartir las noticias más relevantes de la agenda pública y aquellos temas que nos impactan a todos, también queremos construir herramientas que ayuden a navegar la actualidad.


