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Pampita y su balance de vida antes del Bailando: "Soy muy agradecida del lugar en que me toca estar hoy”

Pampita está enamorada de esta etapa de su vida. A punto de estrenar su rol de jurado en Bailando 2023, la modelo y conductora, compartió su mirada sobre el amor, el éxito laboral y el balance familiar en una entrevista en la que repasó sus momentos más felices y los que la hicieron más fuerte.


TOP DE ENCAJE (MARKOVA), BOMBACHA ALTA (SWEET VICTORIAN), FALDA DE TUL (ROCÍO RIVERO).

TOP DE ENCAJE (MARKOVA), BOMBACHA ALTA (SWEET VICTORIAN), FALDA DE TUL (ROCÍO RIVERO).  - Créditos: Ines Auquer



Pampita está pasando un muy buen momento tanto en lo personal como en lo profesional y eso se le nota. Con ella siempre sonriente, atenta y muy simpática, pasamos una mañana juntas en la que hablamos de todo: amores, hijos, alegrías, dolores y el recorrido que la llevó a este presente en el que se la ve luminosa y se la percibe confiada. “Vivo a pleno cada proyecto en el que me meto. Soy muy agradecida del lugar en que me toca estar hoy”, nos cuenta, y aunque nos revela que ser mamá es su rol preferido, acepta que poder conducir en televisión fue un sueño cumplido.

 

¿Sentís que la plenitud es un lugar que vas buscando y al que llegás y ya está o es más un vaivén?
No sé, yo me dejo llevar por la ola. Hay años intensos, años más tranquilos y trato de disfrutar de todos los estados. Este es un año intenso: mucho trabajo, la maternidad, con Anita que es re chiquitita y me lleva mucho tiempo. Pero los años más tranquilos los disfruto, me gusta acomodarme al momento que me toca. 

Hubo un clic cuando dijiste: “Voy a mostrar más de mi vida”. Con el reality, el parto, ¿qué cambió?
El reality se venía pensando desde hacía muchos años. Me junté con Darío Turovelzky hace un montón y le dije que me encantaría hacer un reality porque siento que me pasan cosas insólitas todos los días, cosas graciosas que estaría bueno mostrar. Para que la gente lo vea y se dé cuenta de que mi vida no es tan glamorosa como se imagina. Y que detrás de todo lo que se ve también tengo un súper equipo que me ayuda a estar donde estoy, a llegar a tiempo o a estar impecable. Me parecía que había una cosa ahí que la gente me pedía en las redes. Cada vez que mostraba algo íntimo, algo del día a día con mis hijos o algo dentro de mi casa, mis seguidores agradecían un montón ese contenido. Es cierto que no abro tan seguido esa puerta, pero cada vez que mostraba algo lo recibían muy bien. Y Darío me dijo que cuando llegara el momento oportuno lo haríamos. En un momento, le conté que íbamos a empezar a buscar tener un bebé con Robert y le pregunté si le gustaría ser parte, pensé en filmar un documental o algo así. Y ahí me dijo: “¡No, hagamos el reality!”. Le pareció interesante ver ese proceso. Porque yo ya llevaba un año tratando de quedar embarazada y no podía y ya se venía el tratamiento de fertilidad, un momento muy especial. 

Es algo que identifica a un montón de mujeres. La búsqueda del bebé que no llega.
Totalmente, era una situación que le puede pasar a cualquiera. 

¿No te dio miedo ese mix de emociones dando vueltas?
Al revés. Sabía que iba a estar muy interesante. Pero nos agarró la pandemia, así que toda la primera parte la filmamos nosotros con nuestro teléfono. Las inyecciones, las visitas al doctor, a los especialistas. Así que hay todo un comienzo de ese reality que está hecho muy casero. Y el parto también lo filmamos. Yo ya lo había hecho con mis cuatro partos anteriores, así que para mí no fue algo nuevo. 

¡Lo nuevo fue mostrarlo en un reality!
Los otros no los mostré porque no se dio el contexto, en realidad. Pero a mí me parece un momento espectacular y para mis hijos también, tener ese recuerdo. Es uno de los momentos más mágicos de la vida. 

¿Se viene una nueva temporada?
Me encantaría, pero por ahora no.

Contanos cómo fue ese encuentro con Robert. ¿Sentís que cambia el amor en un momento en que estamos más maduras? ¿Buscamos otras cosas?
Sí. Una va cambiando todo el tiempo. No soy la misma que hace 20 años. También soy distinta conmigo. Me permito equivocarme y me juzgo menos. Hay otras cosas que permanecen... Siempre estoy buscando el amor y me gusta darme al cien por cien. ¡Soy romántica! La fantasía, la sorpresa, todos los actos románticos, eso siempre va a prevalecer en mí. Y Robert lo sabe y también es así. 

“No soy la misma que hace 20 años. También soy distinta conmigo. Me permito equivocarme y me juzgo menos”.

CATSUIT (LA ESQUINA 1936).

CATSUIT (LA ESQUINA 1936).  - Créditos: Ines Auquer

¿Qué sentís que es lo más romántico que hizo Robert por vos? 
Lo más romántico fue cuando me pidió matrimonio. Lo organizó con mis amigas y fue una suma de detalles para que fuera perfecto para mí. Playa, palmeras, gazebos, fuegos artificiales y muchas sorpresas.

¿Por qué él? ¿Qué trae a tu vida?
Yo no sé si el amor se puede elegir. Te llega, te supera, te traspasa. No hay mucha razón ahí. Cuando llega, llega. Y no te podés soltar más con el otro, nosotros no nos soltamos más. Pero en eso nunca fui de elegir o de pensar si me conviene o no. Siempre llegó el amor y me jugué por eso. Bueno, así soy yo.

¿Y qué trajo Anita a tu vida?
Anita es un torbellino. La alegría de la casa, para todos. Llegan los hermanos y ella les hace una fiesta, va corriendo con una sonrisa a recibirlos, la zamarrean, la llevan, la traen, la alzan. Como que se la apropiaron y eso está bueno, los hermanos la sienten de ellos. La ven caminando, la alzan y se la llevan como un paquete. Juegan a todo, cantan canciones, la disfrazan, es un juguete para todos en casa. 

¿Y algo desde lo emocional? No sé si es Robert, Anita o el combo. Incluso con los haters, con los chimentos, las suposiciones..., siempre estás sonriente. 
Siempre no. Soy re calentona. 

¿Cón qué te calentás?
En Showmatch me caliento bastante. Me divierte permitirme ser sarcástica. Me gusta ese rol porque sé que es un personaje. No estoy así las 24 horas. Pero peleando soy graciosa. Me divierto con eso. 

Es lindo cuando una llega a un lugar donde se conoce tanto que se perdona y se quiere más. 
Creo que son los años. Te importa muy poco engancharte con el quilombo, hay batallas que no querés pelear. Hay otras que sí, pero las hacés por algo también, a conciencia, no desde la impulsividad. Ya sabés de qué se trata. La madurez viene por ese lado. 

Sabés lo que querés.
Sí. Cada proyecto en el que me meto me llena de ilusión. Llego contenta a trabajar siempre. Cada año es re distinto, con proyectos distintos, pero me mimetizo con lo que estoy haciendo en ese momento y lo disfruto. 

¿Qué sentís que te dio vigencia todo este tiempo? 
Trabajar. Trabajar en lo que fuera. No siempre estaba en el proyecto soñado ni en el laburo que tenía la oportunidad de mostrarme más. Soy de las que creen que hay que hacer escuela, desde los lugares más chiquitos hasta los más grandes, y estar constantemente trabajando. Eso te hace estar vigente. No desaparecer. 

También hay algo de tu modo. Sos muy expansiva y compañera en los equipos de trabajo. 
Disfruto. Estoy haciendo la carrera que a mí me gusta. Tengo la suerte de trabajar de algo que siempre soñé. Cada oportunidad que me dan, la valoro un montón. Desde el primer día en que empieza el año laboral hasta el último, voy a trabajar muy contenta. No me resulta pesado. 

BODY CON TRANSPARENCIA Y FALDA DE ORGANZA (ZITTA).

BODY CON TRANSPARENCIA Y FALDA DE ORGANZA (ZITTA). - Créditos: Ines Auquer

“Pampita conductora”: ¿es tu rol preferido después de maternar?
Me encanta. Me gusta el programa diario, me gusta hablar de lo que está pasando, me gusta charlar con la gente, me da intriga también conocer, soy curiosa. Soy súper chusma, re chismosa. 

¿Y qué te pasa a vos con los chismes sobre vos? ¿No te enojás?
Cuando es mío, ya lo acepto, es lo que es. No me pasa ya que publiquen cosas que sean mentiras. Me pasa muy poco tener que salir a desmentir o meterme en una polémica. Hace años que estoy súper tranquila.

Pero pasó este año en los Martín Fierro que te leen entre líneas cualquier cosa. 
¡No! Pero yo sé de qué se trata eso. No me enganché mucho con ese tema. Era una obviedad que me iban a enfocar mientras Benjamín agradecía el premio. También era una obviedad que iba a estar contenta porque el padre de mis hijos ganaba un Martín Fierro. Porque yo lo acompañé casi 11 años en su carrera, entonces, verlo hoy tener un Martín Fierro me da una alegría genuina. Sé lo que significa para él. Sé lo que significa para mis hijos también. 

Sos una guerrera de la vida ¿Qué herramientas te llevaron hasta acá, a un lugar de más estabilidad?
Las amigas. La red femenina me ayudó siempre. Incluso cuando vivía fuera de Argentina, teníamos el chat siempre, conectadas con lo que nos pasaba la una con la otra. Eso te pone los pies en la tierra, te ayuda en todas las circunstancias, en las alegrías, en los desamores, en todo. Y siempre estuvieron ahí. Son mis hermanas de la vida. Creo que esa red me sostuvo un montón. 

¿Son tus amigas de toda la vida o las fuiste eligiendo de los distintos laburos?
De muchos años. Tengo amistades de hace más de 20 años. Obviamente, van apareciendo nuevas que las acoplamos al grupo y encajan perfecto, y se hacen amigas entre ellas. Estoy rodeada de muy buenas mujeres y me han hecho muy bien.

¿Y las mamás del cole?
Son mi salvación. Las amo, porque me dicen: “Che ¿te acordaste de que mañana llevan tal mapa?”. Y yo me voy corriendo a comprar antes de que cierren a las 22. He entrado 21:55 a un supermercado a comprar un mapa. Me ayudan mucho. 

CORSET CON MANGAS DESMONTABLES Y FALDA ARMADA CON TUL (ROCIO RIVERO).

CORSET CON MANGAS DESMONTABLES Y FALDA ARMADA CON TUL (ROCIO RIVERO). - Créditos: Ines Auquer

¿Y la fe cuánto te ayudó?
Mucho. Me alegra tener la fe, se la inculco a mis hijos. Les trato de explicar lo importante que va a ser esa compañía en sus vidas para siempre. Tienen algo más que lo pueden encontrar dentro de ellos mismos. Les va a hacer entender un montón de cosas de la vida, estoy rodeada de gente que piensa parecido. Es una gran herramienta.

¿Tenés tus ritualitos en tu casa?
Sí, tengo de todo. Tengo mi altar. Tengo virgencitas por todos lados. 

¿A qué virgen le rezás?
En realidad, le rezo a Dios; la Virgen siempre está, como una mamá que nos acompaña, nos protege. Pero mi comunicación es más directa con Dios. Y agradeciendo siempre. No puedo parar de agradecer todas las cosas que me ha dado. 

¿En algún momento te enojaste con Dios?
No, nunca.

Este año tuvo un hito, que fue el libro que sacó Benja (Vicuña), ¿cómo impactó eso en tu proceso de sanación?
El proceso del libro venía desde hacía un montón. Yo lo sabía y siempre contó con mi absoluto apoyo. Me parece que cada uno vive los procesos como le parece y no me atrevería ni a juzgar ni a decir “hacé esto o lo otro”. Hay una libertad absoluta. Yo siempre fui más reservada. Es cierto que en el libro aparecen algunos textos que yo autoricé. Había muchas cartas mías, muchos chats que había mandado a grupos de amigos. Los textos que aparecen son de chats, ni siquiera son cartas. En un momento me consultaron si podían usar algo de todo eso y les dije que estaba todo a disposición: “Elijan la parte que quieran”.

¿No lo dudaste?
No dudé. No leí el libro todavía. Sí leí algunas partes con mis hijos. Con Benjamín hicimos una reunión familiar para que ellos supieran lo que estaba por pasar y leímos algunos capítulos entre todos. Quedó para ellos plasmada una parte de la historia de su hermana, contada desde un lado, desde el lado de Benja. Yo no soy de abrir esa puerta, no me animaría. Sí puedo hablarlo con alguien que pasó por lo mismo. Pero así públicamente no. 

¿Y para los chicos fue lindo ese proceso?
Ellos tienen muy naturalizado lo que hemos vivido como familia. A Blanca la nombramos todos los días, en cualquier anécdota, almorzando, ellos juegan con juguetes de ella, en casa se hereda todo, hay fotos por todas partes. No es un tema tabú. Está muy presente y lo vivimos muy bien, muy natural.

¿Y qué se viene este año, además del “Bailando”?
Sigue Los 8 escalones, que me encanta. Me encanta estar ahí, aprender.

También es súper emotivo, con todas las historias. 
Sí, cada historia hace que te enganches un montón. Me voy conmovida al camarín, siempre hay algún favorito que quiero que gane. A veces se da, a veces no. Pero siempre hay una historia de vida fuerte que, obviamente, me hace mandarle buena energía. Trato de ser objetiva con todos y es un programa que está muy bueno que esté en la tele. Que reúne a toda la familia, a distintas generaciones. Y me parece que va a ser de esos programas que te marcan, que nosotros tuvimos cuando éramos chicos y que me gusta que vuelvan. Que vuelva toda la familia a ver algo junta, encima es un programa de cultura general y que te conecta con el aprender, con la curiosidad. 

¿Y con tu marca personal?
Es un año espectacular. Primero lo que ya tengo hecho, seguimos con los anteojos, que son un boom. 

¿Y los diseñás vos? ¿Te involucrás en el proceso?
¡Todo! Se elige el color, la patilla, el grosor, el espesor, el vidrio, todo. El diseño total. Ya sacamos varias colecciones. Tenemos una colección muy grande porque fue un éxito. Así que con eso estoy feliz. Los muebles de Fontenla, que sigue la colección en blanco, en negro y ahora hicimos kids. Me falta exterior, que es lo que se viene próximamente. Hago planchitas de pelo, se viene un proyecto de make up pronto. Estoy abriendo un lugar de estética. No lo quiero spoilear, pero ya está en construcción el edificio. Tiene como 40 boxes, es gigante, tiene varios pisos. Estoy feliz. Se viene un proyecto de colágeno. Hago de todo.

“No leí el libro de Benjamín todavía. Sí leí algunas partes con mis hijos. Hicimos una reunión familiar para que ellos supieran lo que estaba por pasar”.

Y Robert también está a full en lo suyo, muy metido en política, ¿cómo llevás vos eso? 
Lleva un año y medio en política y una carrera meteórica. A mí me da orgullo, me gusta, porque su compromiso es real, viene de hace muchos años trabajando en proyectos sociales, no es de ahora. Está súper conectado con todo lo que pasa. Tiene mucha ilusión. Obviamente, alguien nuevo llega con mucha frescura y con ganas de cambiar todo. Con ganas de que se meta gente nueva, aires nuevos. 

¿Te involucrás en su trabajo de alguna forma?
Yo acompaño desde un lugar más íntimo, desde casa. Llega y, obviamente, hablamos de todo lo que sucede. Él me cuenta y me informa. Yo antes no sabía nada de política y tal vez tampoco tenía los ojos tan abiertos sobre la realidad. Y con él, obviamente, estoy más conectada, más informada. Pero siempre mi rol es acompañando desde ese lugar y que cada uno tenga su mundo. Respetamos mucho nuestros lugares. 

Y dentro de tu faceta empresaria, ¿qué herramientas aprendiste a lo largo de todos los proyectos que fuiste teniendo?
Aprendí a rodearme de gente que sabe, estar en buenas manos. Yo no tengo a cargo empleados propios en ninguno de mis proyectos, son siempre cápsulas en las que elijo aliados que ya vienen trabajando ese mercado. Elijo bien los socios, gente experimentada, que tienen todo para hacerlo bien. 

¿Tenés algún consejo para las emprendedoras?
Creo que todas sostenemos un mundo interior gigante. No somos una sola cosa, somos un montón de posibilidades. No pierdan de vista eso.Vayan detrás de sus sueños, armen buenos equipos y conviertan los momentos difíciles en aprendizaje. 

Maquilló Estefanía Novillo para Estudio Novillo. Peinó Valentín Epinal para Guedes.

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