Terapia holística y viajes: la historia de una argentina que se fue a Holanda y se reinventó después de los 50

Después de atravesar un profundo proceso personal, Luciana Grattoni logró unir dos grandes caminos: el turismo y la terapia holística. Así nació InspiraT, una propuesta que combina comunicación, acompañamiento y viajes con alma.

Por María Celina Lundin

7 de octubre de 2026, 13:46

Luciana Grattoni
Terapia holística y viajes: la historia de una argentina que se fue a Holanda y se reinventó después de los 50 - Gentileza de la autora

Luciana Grattoni nació en la Argentina y desde hace más de 25 años vive en Holanda, donde construyó su hogar y comenzó una transformación que cambiaría su manera de mirar la vida.

 Formada en turismo y terapia holística, convirtió sus experiencias personales, sus aprendizajes y su permanente búsqueda de sentido en InspiraT, un proyecto que reúne palabras, encuentros y viajes pensados para volver a conectar con una misma.

“Soy una eterna buscadora de sentido”, asegura Luciana. Y no se trata solamente de una frase con la que intenta definirse: es el hilo que conecta su historia, sus elecciones y los distintos caminos que fue recorriendo hasta encontrar su propósito.

Luciana Grattoni en un viaje
Luciana lanzó su acompañamiento holístico de terapia y viajes. - Gentileza de la autora

- InspiraT nace en medio de un profundo proceso personal ¿Qué descubriste que necesitabas transformar?

- Durante muchísimos años tuve una vida que, desde los parámetros sociales, parecía ideal: familia, trabajo, amigos, dinero, viajes, acceso a muchas cosas. Y, sin embargo, existía en mí una gran incomodidad y, sobre todo, había desaparecido el disfrute.

Mi cuerpo llevaba años dándome señales y yo encontraba la manera de atender cada síntoma para poder seguir. Hasta que llegó el burnout y me paró por completo.

Es lo más parecido a lo que yo considero una muerte lenta y dolorosa. Durante más de un año dejé de trabajar, me aislé, dejé de ver gente. La ansiedad, el pánico, la tristeza y los síntomas físicos ocuparon gran parte de mi vida. Después de tantos años funcionando desde la exigencia y el hacer, necesité un reposo absoluto para comenzar a regular un sistema nervioso que llevaba demasiado tiempo en emergencia.

Luciana Grattoni en un viaje
Luciana en uno de sus viajes con otras mujeres al norte argentino. - Gentileza de la autora

Fue también un duelo por la persona que había sido y un lento hacer espacio para quien estaba emergiendo. Ya no se trataba de seguir sosteniendo ni resolviendo. Se trataba de escucharme, conocerme de otra manera y, poco a poco, volver a habitarme.

Con acompañamiento terapéutico y aferrada a la vida y a la necesidad de encontrarle un sentido a lo que me estaba pasando, comenzó esa reconstrucción. Y ahí fui comprendiendo que aquello tampoco había empezado con el burnout. Durante gran parte de mi vida había funcionado desde la autoexigencia, la rigidez, el perfeccionismo y la hiperresponsabilidad. Era resolutiva, estaba pendiente de cumplir, de sostener y de hacer todo bien. Hacia afuera me mostraba accesible, amorosa, comprensiva, siempre disponible. Por dentro habitaba una tristeza muy profunda.

La terapia fue fundamental y también lo fue la escritura. Siempre me había gustado escribir, y el journaling se convirtió en una herramienta profundamente terapéutica para mí: un lugar donde vaciar, ordenar, observarme, hacerme preguntas y empezar a poner en palabras lo que me estaba sucediendo. Y fue justamente escribiendo cuando apareció InspiraT.

- Aquello que habías vivido ya no debía quedar solo en el terreno de lo íntimo, sino en una herramienta para acompañar a otras mujeres

- No fue una decisión consciente de un día para otro. Fue algo que se fue revelando de manera muy orgánica mientras atravesaba mi propio proceso.

Al empezar a mirarme con mayor profundidad, también comencé a reconocer mis habilidades. Y descubrí algo que para mí fue muy significativo: muchas de las cosas para las que naturalmente tenía facilidad coincidían con aquello que más disfrutaba hacer.

Mirando hacia atrás reconocí un patrón que había estado presente durante toda mi vida. La gente siempre me había buscado para contarme cosas íntimas, confiarme secretos, hablarme de sus conflictos o pedirme una palabra, una mirada, un consejo.

Luciana Grattoni en un viaje
Luciana en uno de sus viajes por Argentina. - Gentileza de la autora

Me sucedía con amigos y familiares, pero también en el trabajo o con personas que apenas conocía. A veces bastaba una conversación casual para que alguien terminara compartiendo conmigo algo profundamente personal.

Entonces entendí que no eran situaciones aisladas. Había un hilo que atravesaba mi vida: la escucha, la observación, la palabra, la facilidad para generar confianza y también una fascinación genuina por las historias personales, por comprender a cada persona y qué hay detrás de lo que nos pasa.

Mi propia experiencia también me mostró que, aunque cada historia sea única, muchos de los temas que nos atraviesan son universales: el miedo, la soledad, la migración, la pertenencia, los vínculos, la maternidad, la exigencia, el cuerpo, la identidad, los cambios, la búsqueda de sentido. Cada uno los vive desde su propia historia, pero en algún punto todos nos encontramos en lo humano.

Y cuando nació InspiraT y empecé a compartir lo que escribía, todo eso comenzó a adquirir otro sentido. Las experiencias que había vivido, mi manera de observar, mi capacidad de escuchar y mi vínculo con la palabra podían ponerse al servicio de otros.

Y de ahí surgió, de manera muy natural, la necesidad de formarme. Después de mucha búsqueda llegué a la terapia holística y encontré una mirada integral del ser humano con la que me sentí profundamente identificada.

Y eso es lo que quiero ofrecer desde el acompañamiento: un espacio de escucha, comprensión y ausencia de juicio, donde cada mujer pueda transitar su proceso a su propio ritmo, ampliar su mirada, tomar conciencia y, poco a poco, volver a habitarse desde un lugar más propio.

- En este nuevo camino tuviste que soltar mandatos, certezas y antiguas versiones de vos misma

- Iniciar este camino significó, ante todo, un descubrimiento y una conexión. Encontrarle un sentido a mi historia y sentir que podía ponerla al servicio de un propósito mucho más grande que yo.

Fue una búsqueda profunda para reconocer y reorganizar mis habilidades, mis experiencias y aquello que verdaderamente me apasiona. Y ahí empezaron a encontrarse tres mundos que habían estado presentes en distintos momentos de mi vida.

La palabra, a través de la comunicación. El acompañamiento, desde mi fascinación por las historias personales, la escucha y el encuentro con otras mujeres. Y las experiencias y los viajes, una de mis grandes pasiones y también parte de mi formación profesional en Turismo.

Luciana Grattoni en un viaje
Luciana en uno de sus encuentros holísticos. - Gentileza de la autora

Empezar de nuevo después de los 50 me enfrentó también a la incertidumbre económica, profesional y social de dejar una vida en la que estaba muy bien posicionada. Pero, paradójicamente, cuanto más fui soltando la necesidad de encontrar mi valor afuera, más empecé a reconocer mi propio poder adentro.

Por eso este nuevo camino no significó convertirme en otra persona sino integrar muchas partes de mí que habían vivido separadas y empezar a elegir desde la mujer que soy hoy. 

María Celina Lundin

María Celina Lundin Amante de la escritura, esta periodista cuenta con más de 25 años de experiencia en comunicación. Le encanta viajar y descubrir nuevas culturas, historias y personajes maravillosos alrededor del mundo.