Newsletter
Newsletter

Quiet Cracking: qué es y cómo afecta tu desempeño laboral

El desgaste emocional puede estar creciendo en silencio en el trabajo. El Quiet Cracking describe ese quiebre interno que afecta la motivación, la creatividad y, a largo plazo, la salud mental en el trabajo. Cómo revertirlo, según un experto.


Mujer en el trabajo.

Quiet Cracking: qué es y por qué afecta a todo el equipo de trabajo. - Créditos: Getty



Llegás a tiempo. Cumplís con los plazos. Respondés los mails. Sonreís en las reuniones. Desde afuera, todo parece estar bien. Pero por dentro, algo se está resquebrajando.

Ese desgaste silencioso tiene nombre: Quiet Cracking. Y, según advierte Martin Bayugar, CCO y cofundador de Naaloo, plataforma de Recursos Humanos, es un fenómeno cada vez más frecuente, especialmente en pymes.

“El Quiet Cracking es cuando un colaborador sigue rindiendo, pero se va rompiendo por dentro”, explica Bayugar. A diferencia del quiet quitting —la llamada renuncia silenciosa— acá no hay una decisión consciente de hacer lo mínimo indispensable. “La persona quiere cumplir, le importa su trabajo y muchas veces es un high performer. El problema es que está sosteniendo un peso que lo supera”, agrega.

No es burnout (todavía), pero es la antesala

Si el burnout es el colapso final, el quiet cracking es la fase previa. Es funcionar en piloto automático mientras el desgaste emocional crece. “La definición más clara la escuchamos de un colaborador: ‘Sigo presente y cumplo, pero me voy rompiendo por dentro’”, comparte Bayugar.

La señal no suele ser el conflicto abierto, sino la retirada silenciosa: menos participación, menos ideas, más respuestas cortas, cámara apagada en reuniones virtuales, el “sí” automático donde antes había debate.

Por qué pasa (y por qué duele más en equipos chicos)

En pymes, donde cada persona tiene un peso específico en los resultados, el impacto es mayor. Bayugar señala que el fenómeno no aparece de un día para el otro y suele tener tres disparadores principales:

  • Inseguridad sobre el futuro. “En equipos pequeños, todos ven las costuras del negocio. Si baja la facturación o se pierde un cliente, el equipo lo percibe inmediatamente. Cuando no hay comunicación clara, la incertidumbre genera un estado de alerta permanente”, explica.
     
  • Sensación de techo profesional. La rutina operativa constante, sin espacio para capacitación o nuevas ideas, erosiona la autoconfianza.
     
  • Desconexión emocional. “Podés estar a tres metros del líder y, aun así, sentirte solo”, resume.

Si la productividad no cae, ¿por qué importa?

Porque el daño no siempre es inmediato ni visible en los números. “Cuando un equipo sufre Quiet Cracking, está operando en reserva. Está quemando su último combustible emocional para cumplir”, advierte Bayugar. Y eso, sostiene, tiene tres consecuencias claras: menos innovación, decisiones más lentas y mayor riesgo de renuncias inesperadas.

En este punto aparece una diferencia clave con el quiet quitting. “Quien hace quiet quitting pone un límite consciente. En el quiet cracking, la persona no quiere bajar su rendimiento; simplemente está agotada cognitivamente. La ansiedad le genera un efecto túnel: solo puede enfocarse en no fallar”, explica.

Las señales que conviene registrar

El experto recomienda observar patrones más que episodios aislados. “El síntoma más claro no es la queja ruidosa, sino la retirada silenciosa”, subraya.

Respuestas cada vez más breves en el chat, menor participación en reuniones, ausencia de propuestas o creatividad bloqueada son señales tempranas que no deberían ignorarse.

¿Se puede revertir? Sí, si se detecta a tiempo

Para Bayugar, la clave está en escuchar antes de que el desgaste derive en burnout. “No hay que esperar a la evaluación anual. Es fundamental tener un pulso constante del clima del equipo”, señala.

Más allá de las herramientas tecnológicas que algunas empresas implementan para medir el sentimiento interno, insiste en que el eje es humano: reconocimiento, conversaciones uno a uno frecuentes, claridad sobre el rumbo del negocio y espacios reales para expresar inquietudes.

“En las pymes, intervenir temprano es crítico. Con seguimiento, reconocimiento y prioridades claras, es posible reducir el riesgo de quiet cracking y sostener equipos saludables y comprometidos”, concluye.

Nombrarlo es el primer paso. Porque si seguís cumpliendo pero te sentís cada vez más desconectada, quizás no estés fallando. Tal vez estés sosteniendo demasiado en silencio.

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

Dejá de procrastinar: 5 microhábitos simples que bajan la fricción diaria

Dejá de procrastinar: 5 microhábitos simples que bajan la fricción diaria


por Emanuel Juárez

Tapa de revista OHLALÁ! de febrero con Eva de Dominici

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP