En una época en la que las nuevas generaciones conviven con la ansiedad como moneda corriente, los vínculos afectivos cuestan cada vez más y el encuentro real se volvió esquivo, en las redes surgió él: Laureano Gieco.
Diseñador gráfico nacido en Diamante, Entre Ríos, que trabajó creando contenido para figuras como Kun Agüero y Brunenger, hasta que decidió contar su propia historia. A través de su cuenta de Instagram —en la que ya superó el millón de seguidores—, empezó a ponerle palabras a lo que muchos no podían nombrar: la ansiedad, los ataques de pánico, las relaciones que duelen. El efecto viral no tardó en llegar.
Hoy, con más de 20.000 libros vendidos y tres títulos publicados, charlamos en OHLALAND! con el creador de la frase “tiro un facto y me voy” sobre cómo nació esa comunidad, qué aprendió de sus propios cuatro años transitando la ansiedad y por qué la comunicación es lo que más cuesta en los vínculos modernos.

Laureano Gieco, experto en vínculos: “No hay que traer heridas del pasado a una nueva relación" - Sol Schiller
¿Cómo arrancaste en redes y con lo de los factos?
Yo en el mundo de las redes estoy desde hace bastante, porque me gustaba mucho consumir a creadores y también trabajaba en el área de diseño para otros creadores de contenido. En un momento dije: “Yo también quiero crear contenido”. Empecé tirando para el diseño, metí algo de humor, hasta que una vez pensé: “¿Por qué no empiezo a tocar temas de los que quizá la gente no está hablando y doy mi punto de vista sobre algunas cosas?”. Empecé a crear contenido más tirando al desarrollo personal, lo emocional, lo mental. Y la gente me decía: “Uh, facto”, “la factura del día”. Entonces dije: “Voy a empezar a decir ‘tiro un facto’”. Quedó “tiro un facto y me voy”. La empecé a usar todo el tiempo y hoy en día es extremadamente viral. La gente me cruza, quizá no se sabe mi nombre, pero dice: “Vos, el de ‘tiro un facto’”.
Cuando arrancaste a hablar de la vida, ¿cuál era tu vida? ¿Qué estabas viviendo vos?
Venía de salir de ataques de pánico y de ansiedad. Eso me motivó a hablar del tema. Y venía de salir de una relación que no fue la mejor, pero de la que sí aprendí muchas cosas. Siempre me sentí como una especie de justiciero: la injusticia y la hipocresía a mí me pueden. Entonces la cámara y las redes fueron también una forma de sacar todo eso. Muchas veces en la cámara me hablo a mí. Es una especie de terapia mía, y otras personas se identifican y les ayuda.
¿Qué pasa con la ansiedad y las relaciones tóxicas? ¿Cómo te das cuenta de que una relación te está generando ansiedad?
Hay dos formas de darte cuenta de si la ansiedad es tuya o te la genera la otra persona. Mayormente, cuando una persona te genera ansiedad, es alguien muy ambiguo, muy incierto, te dice una cosa y hace otra. Es muy intermitente: un día está, otro día desaparece; un día te contesta todo el tiempo y después se borra tres días. Es una persona que te puede generar ansiedad porque los huecos vacíos los vas a rellenar con el peor escenario posible. Y después, si la ansiedad es tuya, incluso cuando las cosas están bien, vos te estás saboteando por algún miedo, o porque no podés dejar de sobrepensar, o porque necesitás control todo el tiempo. Si una persona te da seguridad, confianza, y aun así cuando sale te sentís ansioso o celoso, es algo tuyo. Ahora, si es una persona que te da señales raras, que no te da confianza, que quizá ya te fue infiel, puede ser que esa ansiedad te la esté generando la otra persona.
¿Cómo salir de un vínculo tóxico?
Trabajando mucho en vos. La terapia ayuda mucho, porque ahí es donde podés rever cosas, podés decir: “Esto es mío”. Cuando decís eso, tenés que ponerte en acción para cambiarlo. Pero no hay que traer heridas del pasado a un nuevo vínculo. Y si sentís que siempre traés lo viejo al presente, date un tiempo para revisarte y vincularte desde otro lugar. No sé si la palabra es “no estás listo”, porque listo no se está nunca. Pero sí es decir: “Sé que esta persona no tiene nada que ver con lo que me pasó”. Si todo el tiempo traés tu pasado, es cansador para vos y para la otra persona, porque nunca vas a poder vincularte desde cero.
¿Qué creés que es lo que más nos cuesta hoy a la hora de vincularnos emocionalmente?
La comunicación. La gente no sabe comunicarse. Hoy en día, si planteás algo de entrada para dejar las cosas en claro, es: “No, sos muy intenso, recién nos estamos conociendo”. ¿Qué toca hacer entonces? ¿Esperar tres meses fingiendo demencia para después plantear algo que no me cierra ahora? Tienen la comunicación como algo selectivo: todos suben posteos de “la comunicación es re importante”, pero parece que es la comunicación que les conviene. Cuando una conversación se vuelve incómoda, no les gusta.
Pero ¿vos decís que una conversación incómoda se puede tener aun en los primeros encuentros con alguien?
Depende de qué. Si me veo por primera vez con una persona, no le voy a decir: “¿Con quién saliste el domingo?”. Depende de cómo fluye el vínculo, hay cosas que se comunican después. Pero al principio, si sabés que una persona no te cierra, o no sabés para qué está, y vos querés algo, tenés que ser claro. La claridad al principio ahorra mucho tiempo, tanto tuyo como de la otra persona.
Hay mujeres que están en sus treintalargos, que saben que quieren ser madres, y cuando salen, plantean de una: “Yo quiero tener hijos, no me queda mucho tiempo, ¿vos qué onda?”.
Eso espanta. ¿Ya me estás planteando tener hijos sin conocerme? Esa desesperación se nota y repele. Yo lo encararía desde otro lado: dejar claro que estás para algo serio, no para algo casual, pero sin meter tantos proyectos de entrada. Después, cómo avanza el vínculo, si van a ser pareja o van a tener hijos..., eso no lo podés saber. Hay que aprender a convivir con la incertidumbre. Entonces es eso: comunicar lo que uno busca.

El amor en tiempos de likes, por Laureano Gieco.
¿El compromiso es uno de los grandes temas en los vínculos?
Sí. Para mí viene por el lado del FOMO (fear of missing out): “siento que me pierdo de cosas, que puede venir algo mejor”. Y por la creencia de que estar en pareja es perderse un montón de cosas. Hoy en día, entrás a las redes, te hablás con alguien y pasan dos horas y capaz que te saltaron tres personas más lindas. Entonces cada vez hay algo mejor, algo que te gusta más. Eso lleva a no querer comprometerte. Porque también está instalada esta creencia de que si estás en pareja, perdés el tiempo. No estoy escuchando discursos de “qué lindo que es estar en pareja, construir”. Se han instalado muchas creencias que no son, es lindo estar en pareja.
¿Qué onda ser romántico hoy?
Hay dichos de que, si sos muy romántico de entrada, te ven muy fácil, entonces después no te terminan respetando. Entonces tenés que ser un poco misterioso, tener incertidumbre. El hombre es el que más comete este error, conocen a una mina una noche y al otro día le regalan bombones, flores... Banco lo romántico, pero hacé que esa persona se gane eso de vos, que no sea tan sencillo. Por más que a la gente no le guste, a todo ser humano le gusta lo que no puede tener, cuando algo es tan fácil, no lo valorás tanto como cuando te costó. Pero a la gente le cuesta el proceso, quiere quemar etapas. Hoy en día, se ponen en pareja y al año ya se van a vivir juntos. Va muy rápido.
Hablás de la vara inteligente, ¿qué significa?
La vara alta y la vara baja son conceptos que no me cierran. Yo propongo una vara inteligente. ¿Cuál es? Saber realmente y ser sincero con vos para qué tipo de persona estás. Porque dicen: “Yo quiero un hombre que resuelva, decidido, que tenga proyectos, seguro de sí mismo”. OK. ¿Y vos tenés todo eso? Porque cuando te aparezca un hombre seguro y decidido, te va a mover. Un hombre seguro no da vueltas, y si vos sos insegura y das vueltas, no van a matchear. Primero tenelo vos, después exigíselo al otro.
Hay cosas que no te van a gustar. Y así todo, no es que a la primera que no te gusta, chau.
Claro, cuáles son tus no negociables y cuáles decís “bueno, es distinto a mí”, sino clonate. Cada persona que tiene algo mínimo, no: “chau, red flag”. Pará, ni siquiera lo conociste, quizá tiene un error que nadie se lo hizo ver nunca. Vos no sabés si tiene apoyo familiar, si transitó la vida solo, qué mambos tendrá. Ahí están los no negociables. Después, si la persona no te gusta, tenés el poder de quedarte o de irte. Tampoco está bueno querer intentar cambiar a una persona.
¿La ansiedad y las aplicaciones de citas creés que tienen alguna relación?
¿Sabés qué pasa? Si una persona no es selectiva o no filtra y se habla con cinco personas a la vez, no les puede dedicar energía a las cinco de la misma manera. Entonces, va a buscar la mejor opción. Y hay gente que se habla con más personas todavía. Cuando vos priorizás a una persona, pero aparece otra que te llama más la atención, dejás de darle atención a la anterior. Y así se va formando una cadena. Entonces, la persona con la que vos estabas hablando se siente “ghosteada”, siente que no le das bola.
Siempre que sos una opción para otro, vas a tener ansiedad también.
Lo mejor, entiendo que hay personas que no tienen este manejo, es conocer a alguien y seguir conociendo otras personas también, no te enfocás solo en esa persona, porque no sabés si esa persona te está priorizando a vos. Y si vos estás soltera y decís “estoy conociendo gente”, vas a ver cuál es tu mejor opción o candidato. Pero si te “emperrás” con una sola persona, no sabés si te está eligiendo a vos como prioridad o no.
Pero ¿eso se comunica? Empiezo a conocer a alguien y le digo: “estoy conociendo varias personas”?
Yo creo que sí, se tiene que comunicar, aunque sea incómodo. Porque acá también entra el egoísmo: “no se lo voy a decir porque no quiero perder la opción”. En eso hay que ser claro y es una conversación incómoda. Yo la hice y puede que la otra persona te diga “me voy”. Y te la tenés que bancar, no queda otra.
Eso es responsabilidad afectiva.
Claro, ser responsable con la otra persona y con vos también. Porque no solo terminás siendo hipócrita con vos y mintiendo, sino que no sos responsable con los sentimientos del otro. Es una conversación incómoda que muchos no la quieren tener porque quieren tener todas las opciones. Ahí entra el egoísmo.
¿Hay mucho ghosting hoy en los vínculos?
Sí, sí. A mí no me han ghosteado tanto, pero me ha pasado mucho lo del “love bombing”, que es cuando te pintan una y después “¿sabés que al final no?”.
Para cerrar, tiranos un último facto.
Les dejo uno: si esa persona no pudiera hablar, ¿sus acciones te demostrarían amor?
Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.
Agustina Vissani Directora editorial de @somosohlala, content manager de SOMOSOHLALA.COM y co-conductora de OHLALAND. Especialista en moda y análisis de tendencias.














