Patricia Faur, experta en vínculos de pareja: "Las personas manipuladoras están dispuestas a ganar siempre"

Tras la denuncia de Cecilia Ce contra su exnovio, el concepto volvió a instalarse en la conversación. Patricia Faur explica cómo reconocer a un manipulador emocional y poner límites.

Por Redacción OHLALÁ!

26 de junio de 2026, 12:54

cecilia C y nacho levy

Patricia Faur, experta en vínculos de pareja: "Las personas manipuladoras están dispuestas a ganar siempre" - OHLALÁ!

No siempre es fácil identificar a una persona manipuladora, ya que sus conductas suelen ser sutiles y confusas. El concepto volvió a la agenda pública tras la denuncia en redes que hizo la Lic. Cecilia Ce en relación a un ex (sin nombrarlo, hablaba de su última pareja, Nacho Levy).

 La psicóloga Patricia Faur explica cuáles son las principales señales de alerta y comparte consejos para protegerse de este tipo de vínculos.

A veces cuesta ponerle nombre a lo que ocurre en una relación. Hay personas que logran que el otro dude de sí mismo, termine sintiéndose culpable o actúe en contra de sus propios deseos sin darse cuenta. Aunque todos podemos recurrir ocasionalmente a estrategias para convencer a alguien, eso no significa que seamos manipuladores emocionales.

La psicóloga Patricia Faur, experta en vínculos, explica que existe una diferencia importante entre utilizar una estrategia puntual y tener un patrón de manipulación. "Una cosa es desplegar una estrategia y otra muy diferente es ser un manipulador", señala. Mientras que una negociación implica acuerdos y concesiones de ambas partes, "en la manipulación las personas están dispuestas a ganar siempre. No ceden".

¿Qué caracteriza a un manipulador emocional?

Según Faur, los manipuladores emocionales se comunican de manera ambigua. Evitan ser claros porque esa falta de definición les permite no hacerse responsables de sus actos y, al mismo tiempo, trasladar la culpa a los demás.

La especialista explica que suelen recurrir a herramientas como la ironía, el sarcasmo, las burlas, la comunicación no verbal e incluso el engaño para confundir a quienes los rodean. Además, proyectan una imagen de superioridad y descalifican a otras personas de forma sutil.

"Los verdaderos manipuladores utilizan siempre la comunicación de una manera opaca. Nunca son claros y esa ambigüedad les sirve para no hacerse responsables de nada y, en cambio, culpar a los demás por sus faltas", afirma.

Otro rasgo frecuente es la contradicción entre lo que dicen y lo que hacen. "Su discurso es moralizador y suelen decir cosas que no se condicen con sus acciones", advierte.

Las red flags que conviene tener presentes

La convivencia con una persona manipuladora puede resultar muy desgastante porque genera incertidumbre constante. Faur sostiene que estas personas "siembran la sospecha, manejan el rumor, mienten, desmienten o niegan lo que acaban de decir", lo que dificulta comprender qué piensan o qué desean realmente.

Una de las señales más comunes aparece cuando intentás plantear un problema. En lugar de asumir responsabilidades, logran invertir los roles y hacer que seas vos quien termine sintiéndose culpable.

"Cuando hacés un reclamo, logran envolverte y te hacen sentir responsable", explica la psicóloga. Incluso, agrega que si la otra persona mintió, probablemente argumente que lo hizo para protegerte o para evitarte un sufrimiento. "Conclusión: serás vos quien termine pidiendo disculpas."

También es habitual que minimicen una agresión verbal asegurando que "era un chiste" o que quien se sintió herido "no tiene sentido del humor". De esta manera invalidan las emociones del otro y evitan hacerse cargo de las consecuencias de sus palabras.

Una señal que no conviene ignorar

Más allá de las conductas concretas, Patricia Faur destaca que existe una alerta especialmente importante: la que da el propio cuerpo.

"Cuando la presencia del otro te pone en alerta, el diagnóstico lo hacés con tu propio cuerpo: te duele el estómago, te angustiás, elevás tu nivel de ansiedad", explica.

Estas respuestas físicas pueden ser una señal de que el vínculo dejó de ser seguro y se volvió una fuente permanente de tensión.

¿Cómo desactivar las estrategias de manipulación?

Reconocer el problema es el primer paso. A partir de allí, la especialista comparte algunas recomendaciones para evitar quedar atrapado en la dinámica del manipulador:

  • No reaccionar impulsivamente. "No dejes que te saque de tu eje porque serás acusada de 'loca' o 'susceptible'", aconseja.
  • Si no sabés qué responder, permitite tomar distancia. "Decí que lo vas a pensar. El manipulador no quiere que pienses, quiere que actúes."
  • Compartir la menor cantidad de información personal posible y evitar exponer vulnerabilidades que puedan utilizarse en tu contra.
  • No justificar un límite. Decir "no" no requiere explicaciones extensas.
  • No responder mensajes ambiguos o confusos. "No tenés por qué ser traductora, intérprete o lectora de señales."
  • Evitar entrar en provocaciones. "Tu falta de reacción es su fracaso."

¿Cuándo buscar ayuda?

Si las conductas manipuladoras son persistentes y afectan tu bienestar emocional, Faur recomienda consultar con un profesional de la salud mental. Contar con una mirada externa puede ayudar a comprender la dinámica del vínculo, recuperar la confianza en uno mismo y desarrollar herramientas para establecer relaciones más saludables.

Patricia Faur en OHLALAND!

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