
Qué es el liquen escleroso vulvar: síntomas y diagnóstico de la patología que se volvió tema en redes
Es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta la piel de la vulva y puede impactar en la calidad de vida si no se trata a tiempo. Qué tener en cuenta y por qué el diagnóstico temprano es clave.
7 de abril de 2026 • 11:10

Chequeos ginecológicos: ¿cuándo empezarlos? - Créditos: Getty
En las últimas semanas, el liquen escleroso vulvar empezó a circular con más fuerza en redes sociales, generando preguntas y también preocupación. Aunque no es una patología nueva, sí es una de las menos visibilizadas dentro de la salud ginecológica.
Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que afecta la piel de la vulva. “Es relativamente frecuente y puede aparecer a cualquier edad, aunque es más común en niñas y después de la menopausia”, explica la Dra. Claudia Marchitelli, jefa del servicio de Ginecología del Hospital Italiano y del sector de Patología vulvar.
La buena noticia, según destaca la especialista, es que tiene tratamiento efectivo y que, con el seguimiento adecuado, la mayoría de las mujeres puede llevar una vida normal.
Qué es el liquen escleroso vulvar
El liquen escleroso genera cambios en la piel vulvar a partir de un proceso inflamatorio crónico. “La piel se vuelve más fina, blanca y frágil”, señala Marchitelli.
Estos cambios pueden derivar en distintos síntomas, entre ellos:
- Picazón intensa
- Ardor o irritación
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Pequeñas fisuras o lastimaduras
- Cambios en el color o la textura de la piel
Sin embargo, no siempre da señales evidentes. “Algunas mujeres pueden no tener síntomas y el diagnóstico se realiza durante un control ginecológico”, agrega la especialista.
Por qué es importante detectarlo a tiempo
El diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones. Si no se trata, la enfermedad puede avanzar.
“Puede progresar generando cicatrices o cambios anatómicos irreversibles y aumentar levemente el riesgo de cáncer de vulva a largo plazo”, advierte Marchitelli.
Por eso, frente a síntomas como picazón persistente o cambios en la piel, la consulta médica es fundamental.
Tratamiento: qué funciona hoy
El tratamiento principal, con mayor evidencia científica, es el uso de corticoides tópicos potentes. “El clobetasol en ungüento es el tratamiento de elección: disminuye la inflamación, controla los síntomas, frena la progresión y reduce el riesgo de complicaciones”, explica la especialista.
En general, el esquema comienza con aplicaciones más frecuentes y luego pasa a una etapa de mantenimiento. “Es un tratamiento de por vida, con una frecuencia de aplicación que suele ser dos veces por semana en la etapa de mantenimiento”, detalla.
Además, en algunos casos se pueden indicar estrógenos locales como complemento.
Qué pasa cuando persisten los síntomas
Incluso con el tratamiento bien indicado, algunas pacientes pueden seguir con molestias. “Puede persistir la picazón, el dolor en las relaciones o pequeñas fisuras”, señala Marchitelli.
En esos casos, se pueden sumar terapias regenerativas como plasma rico en plaquetas o lipotransferencia. Sin embargo, la especialista aclara: “Estas terapias no reemplazan el tratamiento médico, sino que se utilizan como complemento para mejorar la calidad del tejido”.
El objetivo es favorecer la elasticidad de la piel y reducir la aparición de lesiones.
Una enfermedad crónica que requiere seguimiento
El liquen escleroso es una patología crónica, por lo que necesita controles periódicos. “Se recomienda un seguimiento al menos anual con el ginecólogo o dermatólogo”, indica la especialista.
También es importante desterrar mitos: no es una enfermedad contagiosa y, con el tratamiento adecuado, puede controlarse de forma efectiva.
Cuándo consultar
Ante síntomas como picazón persistente, cambios en la piel vulvar o dolor durante las relaciones, la consulta a tiempo hace la diferencia.
“El diagnóstico temprano y el tratamiento correcto permiten mantener la salud vulvar, sostener una buena calidad de vida y evitar la progresión de la enfermedad”, concluye Marchitelli.
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