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 • Salud

"Tengo SIBO y esto es lo que aprendí"

Qué síntomas provoca el SIBO, qué alimentos se pueden comer y cuáles están prohibidos son algunas de las inquietudes que conversamos con Giselle Regal, que tiene SIBO y se encuentra en tratamiento desde hace unas semanas. Además, dialogamos con una experta en nutrición.


Giselle tiene SIBO: cuenta su experiencia en esta nota.

Giselle tiene SIBO: cuenta su experiencia en esta nota.  - Créditos: Getty



“Todo el tiempo me sentía hinchada, descompuesta y con dolor de panza”, cuenta Giselle Regal, integrante de OHLALÁ!, que se abre a contar su experiencia. Hace 6 meses comenzó a sentir los primeros síntomas del SIBO, un trastorno que afecta al intestino delgado y que recibe consultas cada vez con mayor frecuencia.

El malestar persistente recuerda que comenzó hacia fines del año pasado, aunque recién entre marzo y abril de este año obtuvo un diagnóstico preciso y un plan médico a seguir.

 

El SIBO te hace sentir hinchada y descompuesta todo el día.

El SIBO te hace sentir hinchada y descompuesta todo el día.  - Créditos: Getty Images

Pero primero, ¿Qué es el SIBO?  "El SIBO o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado es una condición en la que hay una cantidad anormalmente alta de bacterias en el intestino delgado”, precisa a OHLALÁ! la nutricionista Mery Caporale. Y detalla: “Normalmente, la mayoría de las bacterias se encuentran en el intestino grueso, pero en el SIBO estas bacterias proliferan en el intestino delgado, donde no deberían estar en grandes cantidades. Esto puede interferir con la digestión y absorción de nutrientes, lo que causa una variedad de síntomas”.

Volviendo a la historia de Gise, ella recuerda que lo primero que pensó es si era intolerante a la lactosa. En ese momento probó apartando los lácteos de su dieta, pero seguía igual de mal: el dolor y la hinchazón eran constantes.

En junio del año pasado, unos meses previos a que el malestar se detonara, Gise cambia de trabajo y se separa de una relación larga con convivencia incluida. "No sé si tuvo que ver o no para que después apareciera el SIBO, pero sí recuerdo sentirme en una crisis profunda. Si bien el trabajo era algo que deseaba hace tiempo, me corrió de mi zona de confort, de mi piso de estabilidad, y eso sumado a que de un día para el otro terminó mi relación de pareja, supongo que también fueron grandes detonantes".

Durante el verano cuenta que "probó comer sano una semana entera" para ver si algún malestar disminuía; no había caso, seguía igual de descompuesta. Sin dudas, fueron meses de mucho malestar físico y emocional.

En su vida social también impacta de lleno el SIBO, ya que en cada juntada no sabía qué comer, además de sentirse muy incómoda con su cuerpo, algo que iba mucho más allá de una cuestión estética: “Tenía una molestia constante, me sentía hinchada todo el tiempo, como si hubiera tomado 5 litros de gaseosa”.

 

Fue en el transcurso de esas semanas que prestó atención por primera vez a la posibilidad de tener SIBO. Consultó con un médico clínico, que le indicó estudios de sangre, estudios para la celiaquía y una ecografía abdominal: todo daba bien. “En marzo, cuando vi al médico clínico, además de estudios, me indicó un medicamento que tomé durante 45 días, pero la cosa no cambiaba. Recién entonces pedí un turno con un gastronterólogo, con quien descubrí, a partir de un estudio particular, que efectivamente tenía SIBO”.

En mayo arrancó el tratamiento junto a un gastroenterólogo y una nutricionista especializada en este tipo de patologíasDesde entonces, Gise se encuentra cumpliendo con una restricción de alimentos específica. Tiene terminantemente prohibido lácteos, harinas de trigo, legumbres y azúcar. En paralelo, el médico gastroenterólogo la sigue de cerca con estudios e indicación de medicación. “Hay que tener paciencia, al parecer es un proceso. Todavía no me siento al 100 por ciento, pero sí mucho mejor”.

10 alimentos están permitidos cuando tenés SIBO

  1. 1

    Leche deslactosada y descremada serenísima

  2. 2

    Yogurt sin lactosa yogurisimo tapa celeste sin azúcar

  3. 3

    Queso portsalud azul sin lactosa

  4. 4

    Galleta de arroz (NO integral)

  5. 5

    Pan apto Celiaco (base de arroz)

  6. 6

    Té o mate cocido

  7. 7

    Harina de arroz

  8. 8

    Fideos de arroz

  9. 9

    Carnes: pollo, atún, carnes rojas magras

  10. 10

    Frutas: banana, arándanos, frutilla, kiwi, limón y naranja

Las claves del SIBO explicadas por una nutricionista

¿Es difícil de diagnosticar SIBO?

El diagnóstico puede ser complicado porque los síntomas del SIBO son similares a los de muchas otras afecciones gastrointestinales. Actualmente se realiza una prueba de aliento para medir hidrógeno y metano, pero al ser indirecta, puede que dé un falso negativo o un falso positivo, es decir, no es 100% exacta.

Por otro lado, Mery considera que la percepción de que el SIBO es más frecuente o más visible puede deberse a varios factores. Primero, hay una mayor conciencia y comprensión de las condiciones gastrointestinales en general. Segundo, los avances en las técnicas de diagnóstico, como las pruebas de aliento para detectar gases específicos producidos por bacterias, han hecho que sea más fácil identificar SIBO. Además, el SIBO y otros trastornos gastrointestinales, como el síndrome del intestino irritable (SII), comparten síntomas, entonces puede ser confundido uno con el otro.

¿Cuáles son los principales signos de alarma para consultar?

De acuerdo a la nutricionista consultada, los principales síntomas de SIBO que deberían servir como señales de alarma para consultar a un especialista incluyen:

  • Distensión abdominal y gases

  • Dolor o malestar abdominal

  • Diarrea crónica o estreñimiento

  • Sensación de plenitud después de comer solo pequeñas cantidades

  • Pérdida de peso inexplicada

  • Deficiencias nutricionales, como anemia o deficiencia de vitaminas

Posibles disparadores del SIBO

Existen varios factores que pueden predisponer a una persona al desarrollo de SIBO según Mery y los detalla:

Motilidad intestinal alterada: Condiciones que afectan la motilidad del intestino, como la gastroparesia o el síndrome del intestino irritable, pueden contribuir al desarrollo de SIBO.

Cirugías abdominales previas: Procedimientos quirúrgicos, especialmente aquellos que afectan el intestino delgado, pueden aumentar el riesgo.

Enfermedades sistémicas: Enfermedades como la diabetes, que pueden afectar la motilidad intestinal, también están asociadas con un mayor riesgo de SIBO.

Uso de ciertos medicamentos: El uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones (IBP) puede alterar el ambiente intestinal y favorecer el sobrecrecimiento bacteriano.

Deficiencia del ácido estomacal: La hipoclorhidria, o niveles bajos de ácido en el estómago, puede facilitar la supervivencia de bacterias en el intestino delgado.

Enfermedades autoinmunes y trastornos inmunológicos: Estas pueden alterar la función normal del intestino y predisponer al desarrollo de SIBO.

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