Por qué los jóvenes dejaron de usar preservativo

Su uso viene disminuyendo entre adolescentes y jóvenes. Qué factores explican este cambio y por qué los especialistas insisten en que sigue siendo una herramienta fundamental para cuidar la salud sexual.

Por Redacción OHLALÁ!

8 de junio de 2026, 11:51

Gonorrea: la mejor prevención de las ITS es el uso de preservativo.

Por qué los jóvenes dejaron de usar preservativo y por qué es preocupante. - Getty

Quienes atravesaron su adolescencia en los años noventa crecieron con campañas constantes de prevención del VIH. El mensaje era claro: usar preservativo era una práctica indispensable para tener relaciones sexuales de manera segura.

Sin embargo, algo cambió en las últimas décadas. Diversos estudios y encuestas muestran una disminución sostenida en el uso del preservativo entre adolescentes y jóvenes adultos, especialmente en relaciones ocasionales. El fenómeno preocupa a especialistas en salud sexual porque coincide con un aumento de algunas infecciones de transmisión sexual (ITS), como la sífilis, la gonorrea y la clamidia.

¿Qué pasó para que una herramienta que parecía incuestionable perdiera protagonismo?

El VIH dejó de ocupar el centro de la conversación

Uno de los factores que suelen señalar los especialistas es el cambio en la percepción del riesgo.

Gracias a los avances médicos, el VIH dejó de ser visto socialmente como una sentencia de muerte. Los tratamientos actuales permiten que las personas que lo tienen puedan llevar una vida larga y con buena calidad de vida.

Pero esta transformación tuvo un efecto no deseado: muchas personas comenzaron a percibir que el uso del preservativo ya no era tan necesario.

El problema es que el preservativo no protege solamente frente al VIH. También ayuda a prevenir otras infecciones de transmisión sexual que siguen circulando y que, en muchos casos, pueden no presentar síntomas durante largos períodos.

La falsa sensación de que "a mí no me va a pasar"

Otro fenómeno frecuente es la percepción de invulnerabilidad, especialmente durante la adolescencia y la juventud.

Muchas personas consideran que pueden identificar si alguien tiene una infección de transmisión sexual por su aspecto, su estilo de vida o el tipo de vínculo que construyen. Sin embargo, las ITS no tienen una apariencia determinada y muchas son completamente asintomáticas.

La gonorrea y la clamidia, por ejemplo, pueden pasar inadvertidas durante meses y generar complicaciones posteriores si no son tratadas a tiempo.

El peso de la confianza en las relaciones

La confianza suele aparecer como una de las razones más frecuentes para abandonar el preservativo.

Frases como "solo estoy con vos" o "no tengo otras parejas sexuales" forman parte de acuerdos que muchas veces se construyen dentro de una relación. Sin embargo, los especialistas recuerdan que la confianza emocional no reemplaza los controles médicos ni las conversaciones abiertas sobre salud sexual.

Por eso, cuando una pareja decide dejar de usar preservativo, se recomienda que la decisión esté acompañada por información, chequeos y acuerdos explícitos entre ambas partes.

Las excusas que siguen circulando

A pesar de la enorme variedad de opciones disponibles en el mercado, todavía persisten algunos mitos alrededor del preservativo.

Uno de los más frecuentes es que reduce el placer. Sin embargo, especialistas en sexualidad sostienen que gran parte de esa percepción está vinculada a expectativas previas, hábitos y creencias culturales más que a una disminución real de las sensaciones.

También aparecen argumentos relacionados con la incomodidad, el tamaño o las alergias al látex. En muchos casos, estas dificultades pueden resolverse eligiendo el talle adecuado o recurriendo a materiales alternativos, como los preservativos fabricados con poliisopreno.

¿Qué enfermedades ayuda a prevenir?

Aunque suele asociarse principalmente al VIH, el preservativo sigue siendo una de las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de transmisión de diversas infecciones sexuales.

Entre ellas:

  • VIH.
  • Sífilis.
  • Gonorrea.
  • Clamidia.
  • Herpes genital.
  • Virus del papiloma humano (VPH).

Algunas de estas infecciones pueden no generar síntomas inmediatos y detectarse recién durante controles de rutina o ante complicaciones posteriores.

¿Y qué pasa con el placer?

La idea de que el preservativo arruina la experiencia sexual sigue siendo una de las principales barreras para su uso.

Sin embargo, especialistas en sexualidad destacan que el deseo, la excitación y el disfrute sexual están atravesados por múltiples factores emocionales, físicos y vinculares. El placer no depende exclusivamente del contacto piel con piel.

En algunos casos, lo que aparece como atractivo no es la ausencia del preservativo en sí misma, sino la sensación de riesgo, transgresión o adrenalina asociada a la práctica. Reconocer esos aspectos puede ayudar a construir una sexualidad más consciente, sin que el cuidado quede relegado a un segundo plano.

Una herramienta que sigue vigente

En un contexto donde las conversaciones sobre sexualidad son cada vez más abiertas, los especialistas coinciden en que la información continúa siendo fundamental.

El preservativo no es una práctica pasada de moda ni una herencia de las campañas de los noventa. Sigue siendo una de las herramientas más accesibles y efectivas para prevenir infecciones de transmisión sexual y cuidar la salud propia y de quienes compartimos nuestra intimidad.

Porque los avances médicos cambiaron muchas cosas, pero no eliminaron la necesidad de protegernos.

Redacción OHLALÁ!

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