Buenos Aires siempre tiene algo nuevo para mostrar, incluso a quienes viven aquí desde hace años. Basta con alejarse por un rato de los circuitos más transitados y caminar sin apuro para descubrir casas centenarias, pasajes, mercados, iglesias, plazas y pequeños secretos urbanos que muchas veces pasan inadvertidos.
La propuesta es sencilla: mirar la ciudad con ojos de turista. Barracas, Chacarita, Colegiales y Villa Devoto son barrios con estilo propio para recorrer a pie y no perderse nada.
Barracas, un barrio bien porteño

Aquí se siente el puerto, no solo por la cercanía con el Riachuelo, sino por los grandes depósitos y camiones que circulan por sus calles adoquinadas.
Este rincón de Buenos Aires, que es una mezcla de tradición con modernidad y diseño, invita a observar sus construcciones, que nos hacen viajar al pasado. Cerrá los ojos durante unos segundos y podrás imaginar el humo saliendo de las fábricas y sentir el olor a vainilla que emanaba de la industria de galletitas.

Actualmente, el diseño se disfruta a través del arte callejero. Un imperdible es el mural "El regreso de Quinquela", realizado por Alfredo Segatori sobre la calle Pedro de Mendoza y San Antonio.
Inaugurado en octubre de 2013 como parte del plan de recuperación y puesta en valor del Camino de Sirga de la Cuenca Matanza-Riachuelo, fue declarado de interés cultural por la Legislatura porteña.
Además, en este centro urbano —creador de tendencias y nuevas expresiones— se encuentra el Centro Metropolitano de Diseño, punto de referencia en Latinoamérica que promueve e impulsa la actividad de muchísimos artistas.
Dónde comer: @laflordebarracas
Dato: Vermouth, milanga y tango.
Chacarita, mucho más que su famoso cementerio

Desde el histórico cementerio hasta sus murales cinematográficos, Chacarita tiene mucho para ofrecer. También conocido como la Chacarita de los Colegiales, resulta difícil disociarlo de la presencia del cementerio, que nació durante la epidemia de fiebre amarilla.
Al andar por sus calles se percibe la antítesis entre los viejos vecinos que sacan sillas a la vereda y las nuevas generaciones que eligen la movida cultural.
En la zona en la que hace años predominaban los talleres mecánicos y las casas bajas, hoy crecen las propuestas más innovadoras de la gastronomía de la ciudad de Buenos Aires.
Este polo se destaca por algo muy particular: la solidaridad de los dueños de los locales, quienes tienen tan buena relación entre sí que se recomiendan unos a otros, en una actitud colaborativa que mantiene vigente el espíritu del lugar. La mayoría se concentra entre las avenidas Dorrego y Jorge Newbery. Obrador, Ulúa, Lutero Bar, Sifón Sodería, Sede Whisky y Almacén Comunal son algunas de las perlitas.
Por su parte, el Cementerio de la Chacarita —más allá de su función— es un verdadero museo a cielo abierto y una parte fundamental de la memoria porteña. Sus monumentos, esculturas y mausoleos permiten recorrer capítulos de la historia cultural y popular argentina.
Dónde comer: @comunalpizzeria
Dato: Almacén cervecero con opciones variadas para disfrutar, vermucitos con soda y triolet de la casa, hecho con conservas y fermentos.
Colegiales y su famoso mercado de pulgas

Árboles frondosos, calles empedradas, casas coloniales y modernas forman parte de la postal que ofrece Colegiales. Más allá de la tranquilidad aparente, el barrio está en constante ebullición hasta la noche.
Pegado a Palermo y Belgrano, Colegiales suele quedar —injustamente— fuera de los recorridos turísticos tradicionales. Y quizás allí esté buena parte de su encanto. Es un barrio para perderse y descubrir murales, casas bajas, antiguos edificios y una creciente movida gastronómica.
El Mercado de las Pulgas te da la bienvenida a un galpón mágico. Acá vas a encontrar todo tipo de curiosidades. Es uno de los paseos imperdibles, no solo para adquirir obras de arte que están perdidas en el tiempo, sino también para acercarte al pasado o encontrar los mejores objetos si estás haciendo alguna remodelación.

Hay cinco sectores definidos por zonas de colores y seis locales sobre la calle Enrique Martínez, denominada "el Paseo de los Artesanos". Además de la venta al público de productos, se ofrecen servicios de restauración. En el caso de los muebles, se hacen trabajos de pulido, encolado y lustre de las piezas. Es recomendable ir con tiempo para disfrutarlo a pleno.
Además, en Colegiales aparecen múltiples manifestaciones de arte urbano que le dan una gran impronta a las paredes: Fábrica de Juguetes, Alicia y el Conejo Porteño y Frida, entre otros.
Dónde comer: @tu.jardinsecreto
Dato: Salón y jardín que brindan tranquilidad dentro de la rutina diaria de la ciudad.
Villa Devoto: el jardín de Buenos Aires

Llegar a Villa Devoto puede generar, por momentos, la sensación de haber salido de CABA. Sus calles tranquilas, árboles añosos, casas bajas y antiguas residencias construyen un paisaje muy diferente al de las zonas más densamente edificadas.
Fundado por el italiano Antonio Devoto, el barrio conserva parte de aquel carácter residencial y señorial. Es un plan perfecto para una tarde de primavera. Caminar sin demasiado itinerario y disfrutar de un pujante circuito gourmet se convirtió en un clásico.
Una de las joyas que no te podés perder es el Palacio Ceci. El emblemático edificio de Villa Devoto abrió sus puertas con recorridos y actividades abiertas a la comunidad para celebrar su historia arquitectónica, cultural y educativa.
El edificio restaurado puede visitarse para conocer los detalles de su puesta en valor. Construido entre 1913 y 1918 por la constructora Ceci Hermanos como residencia de la familia del empresario y constructor Nicolás Ceci, el Palacio fue concebido como una villa suburbana de estilo ecléctico inspirada en las corrientes arquitectónicas francesas e italianas de comienzos del siglo XX.
Desde sus orígenes se destacó por incorporar materiales, tecnologías y terminaciones de avanzada para la época, convirtiéndose en una referencia del paisaje urbano de Villa Devoto tanto por sus características arquitectónicas como por el valor social y cultural que adquirió a lo largo del tiempo.
Dónde comer: @pizzeriajosedevoto
Dato: La herencia gastronómica de los Pipián se mantiene intacta. La pizza es de media masa, los chops son bien fríos y tirados a la perfección.
María Celina Lundin Amante de la escritura, esta periodista cuenta con más de 25 años de experiencia en comunicación. Le encanta viajar y descubrir nuevas culturas, historias y personajes maravillosos alrededor del mundo.




