No siempre hace falta armar valijas ni recorrer cientos de kilómetros para sentir que nos fuimos de viaje. A poca distancia de la ciudad, la provincia de Buenos Aires invita a descubrir pueblos donde la vida al aire libre es protagonista: cabalgatas, lagunas, cascos históricos y atardeceres mágicos que solo el campo sabe regalar.
Aquí te contamos sobre 5 escapadas para aprovechar un fin de semana, con propuestas que permiten combinar descanso, gastronomía típica y planes para disfrutar sin apuro.
San Miguel del Monte, ideal para disfrutar en familia

A unos 110 kilómetros de la ciudad, San Miguel del Monte combina historia, tradición y naturaleza, con la laguna como uno de sus grandes atractivos.
Además de su famosa costanera, Monte conserva una de las joyas más preciadas de nuestro patrimonio histórico: el Rancho de Rosas.
Construido en 1817 en la estancia Los Cerrillos, este rancho de ensueño se levantó con la técnica rural típica de la época: el adobe, una mezcla de barro, paja y bosta de caballo. El techo fue tejido a mano por nativos pampa, trenzando pasto dulce sobre una estructura armada de cañas de tacuara. En su exterior se colocó una cubierta de paja prensada. Es la única vivienda del país construida con este sistema que se mantiene en pie hasta el día de hoy.
Para los amantes de la vida rural, la Estancia La Bandada propone disfrutar del campo con la puesta en valor de sus usos y costumbres.
Entre una arboleda se encuentra la casa de estilo colonial, con amplias galerías y vistas increíbles. La estadía transcurre entre actividades a caballo, juegos, salidas en bicicleta, tardes en la pileta y caminatas guiadas para observar aves.
La jornada se completa con una cabalgata y un recorrido guiado por la huerta orgánica y las instalaciones de la estancia. Durante la visita, se conoce la historia de la zona de San Miguel del Monte, pueblo fundado en 1864.
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Suipacha, un recorrido por la Ruta del Queso

Si la idea es organizar un paseo en el que la gastronomía tenga un lugar central, Suipacha es, sin duda, uno de los mejores destinos para agendar.
Ubicada a unos 126 kilómetros de CABA, esta localidad construyó buena parte de su identidad turística alrededor de la producción láctea y de los sabores artesanales.
Su gran emblema es la Ruta del Queso, un circuito creado en 2008 que permite acercarse a distintos productores, conocer los procesos de elaboración y probar quesos, fiambres, dulces, conservas, mieles y otros productos regionales.
“Contamos con exquisita gastronomía, donde podrás deleitarte con platos tradicionales elaborados con ingredientes frescos y locales. Muchos de ellos se encuentran en entornos naturales o históricos, lo que te brindará una experiencia aún más especial”, así presenta Suipacha su propuesta turística.
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San Antonio de Areco: tradición gaucha

A un poco más de 100 kilómetros de Buenos Aires, San Antonio de Areco es uno de los grandes elegidos: siempre ofrece algo nuevo por descubrir, incluso para quienes ya lo visitaron.
Sus calles antiguas, la costanera, los talleres y comercios de artesanos y la fuerte presencia de la cultura gauchesca construyen una identidad que se percibe apenas se empieza a caminar por el pueblo.
Entre los lugares que vale la pena conocer está el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, mientras que su tradición artesanal atraviesa el cuero y la platería criolla, que enamoran a turistas de todo el mundo.
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Punta Indio: paisajes silvestres frente al río

Para quienes buscan naturaleza y una desconexión más profunda, Punta Indio propone un paisaje diferente. A unos 150 kilómetros de CABA, Punta Indio forma parte del Parque Costero del Sur, reconocido por la UNESCO como Reserva de Biosfera.
Playas agrestes, bosques de tala, humedales y una importante biodiversidad convierten a la zona en una alternativa especialmente atractiva para quienes disfrutan del ecoturismo.
El plan puede ser tan simple como caminar junto al Río de la Plata, recorrer senderos, observar aves o detenerse a contemplar una costa que todavía conserva un perfil silvestre. Acá no hacen falta demasiadas actividades organizadas: el gran atractivo es, justamente, la naturaleza.
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Chascomús: laguna, bicicleta y atardeceres frente al agua

A nada de Buenos Aires, Chascomús tiene una postal que define buena parte de su identidad: la laguna. Es uno de los destinos más elegidos y también uno de los más versátiles, porque permite armar el fin de semana prácticamente a medida.
Caminar por la costanera, salir a correr, recorrer en bicicleta, tomar mate frente al agua, pescar o buscar el mejor lugar para ver caer el sol son algunos de los planes que explican por qué sigue siendo un clásico.
Pero Chascomús es mucho más que su laguna. Su casco histórico invita a descubrir otra cara de la ciudad y recorrer lugares vinculados con la historia argentina. Allí nació Raúl Alfonsín y todavía es posible conocer por fuera la casa donde vivió.
Así, naturaleza, actividades al aire libre e historia se combinan en un destino que funciona tanto para una salida de un día como para quedarse todo el fin de semana.
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María Celina Lundin Amante de la escritura, esta periodista cuenta con más de 25 años de experiencia en comunicación. Le encanta viajar y descubrir nuevas culturas, historias y personajes maravillosos alrededor del mundo.



