Durante años imaginamos que el futuro iba a llegar en forma de robots, autos voladores o celulares cada vez más sofisticados. Pero quizás estaba mucho más cerca de lo que pensábamos y tenía forma de anteojos. En 2026, los smart glasses se convirtieron en uno de los accesorios tecnológicos que más miradas despiertan y todo indica que podrían ser el próximo gran dispositivo de uso cotidiano.
La idea es bastante simple: anteojos que se ven, en muchos casos, prácticamente iguales a los tradicionales, pero que incorporan tecnología en sus patillas y lentes para sumar funciones que hasta ahora dependían del teléfono.
La categoría ya dejó de ser experimental. Según datos de IDC, Meta concentró el 69,2% del mercado de anteojos inteligentes en el primer trimestre de 2026, mientras que el segmento de anteojos con pantalla también registró un fuerte crecimiento.
¿Qué pueden hacer?

La respuesta depende del modelo, pero los anteojos inteligentes actuales pueden hacer mucho más que proteger los ojos del sol.
Uno de los ejemplos más populares son los Ray-Ban Meta, desarrollados por Meta junto con EssilorLuxottica. A simple vista parecen unos anteojos de diseño clásico, pero incorporan cámara, micrófonos, parlantes abiertos y conexión con el teléfono.
¿Para qué sirven? Para sacar fotos y grabar videos desde el propio punto de vista, escuchar música o podcasts, atender llamadas, enviar mensajes y utilizar un asistente de inteligencia artificial sin necesidad de sacar el celular del bolsillo.
La nueva generación también incorpora funciones de IA capaces de interpretar lo que el usuario está viendo, responder preguntas y ayudar con distintas tareas cotidianas.
Y hay algo todavía más futurista: algunos modelos permiten traducción en tiempo real, de modo que los anteojos pueden convertirse en una especie de intérprete personal mientras viajamos o mantenemos una conversación en otro idioma.
No todos son iguales
Aunque solemos hablar de “anteojos inteligentes” como si fueran una única categoría, existen diferentes tipos.
Por un lado están los anteojos con IA y cámara, como los Ray-Ban Meta. Son los que más se parecen a un anteojo convencional y están pensados para acompañar la vida cotidiana.
Por otro están los modelos que incorporan una pantalla directamente en el campo visual. En este caso, la experiencia se acerca más a la realidad aumentada: pueden mostrar información, notificaciones, indicaciones o contenido sin que sea necesario mirar el teléfono.
Meta, por ejemplo, ya cuenta con los Meta Ray-Ban Display, que incorporan una pantalla dentro del lente y permiten visualizar información como llamadas, mensajes y subtítulos, además de interactuar con el dispositivo mediante una pulsera neuronal. Su precio parte de los US$799.
También existen propuestas de marcas como XREAL, Viture y Even Realities, con diferentes enfoques: desde entretenimiento y productividad hasta navegación y asistencia mediante inteligencia artificial.
Los nuevos anteojos de Meta
En junio de 2026, Meta dio otro paso en esta categoría y presentó sus primeros anteojos inteligentes con su propia marca, sin el nombre Ray-Ban.
La nueva línea Meta Glasses incluye diferentes diseños y opciones de color y parte de los US$299 en Estados Unidos. También existe una versión diseñada junto a Kylie Jenner, con un precio inicial de US$399.
La propuesta busca que el dispositivo se sienta primero como un accesorio de moda y después como un producto tecnológico. Hay distintos tamaños, colores y tipos de lentes, incluso opciones compatibles con graduación.
Entre sus funciones aparecen Meta AI, cámara para fotos y videos, audio mediante parlantes abiertos, comandos de voz y una batería de más de ocho horas.
¿Cuánto cuestan?

Los precios dependen muchísimo del modelo, las lentes y las funciones.
- Meta Glasses: desde US$299.
- Ray-Ban Meta: desde aproximadamente US$379.
- Ray-Ban Meta con lentes de prescripción y modelos específicos: pueden superar los US$499.
- Meta Ray-Ban Display: desde US$799.
En Argentina, además, hay que tener en cuenta que estos valores pueden aumentar considerablemente según impuestos, importación, disponibilidad y el vendedor.
El gran debate: ¿y la privacidad?
Hay un punto que todavía genera dudas y que probablemente acompañe a esta tecnología durante mucho tiempo: la privacidad.
Si un anteojo tiene una cámara incorporada, la persona que lo lleva puede sacar fotos o grabar videos sin tener que sostener un teléfono. Aunque los modelos cuentan con indicadores y medidas para señalar cuándo están grabando, organizaciones de derechos digitales ya expresaron preocupación por el potencial de filmaciones sin consentimiento.
El debate es especialmente interesante porque los anteojos son mucho más discretos que una cámara tradicional. De ahí que algunos especialistas estén pidiendo reglas más claras sobre dónde y cómo pueden utilizarse.
¿Son realmente el futuro?
Todo indica que sí, aunque probablemente todavía estemos viendo la primera etapa de una categoría que va a crecer muchísimo.
La gran diferencia respecto de otros dispositivos tecnológicos es que los anteojos tienen algo que un celular no puede ofrecer: se llevan puestos durante todo el día. No hace falta sacarlos del bolsillo, desbloquear una pantalla ni interrumpir lo que estamos haciendo.
Y ahí está justamente su atractivo: en lugar de obligarnos a mirar más una pantalla, buscan hacer que la tecnología sea cada vez más invisible.
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