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100 años de Punta del Este

El balneario uruguayo cumplirá el 5 de julio su primer centenario de agitada vida y lo celebrará con un invierno a toda música, cine, muestras y también, claro, algo de nostalgia




Olvídese de las 4x4 que avanzan a paso de hombre, los eternos RR.PP. de la noche, las sombrillas apiñadas en las playas de moda, el bikini animal print, o todo lo que uno pueda asociar con un Punta del Este a pleno.
A pleno verano, se entiende. Porque el invierno es para el viento, las gaviotas, algún pescador solitario, los semáforos intermitentes, las chimeneas despidiendo humo y los churros de Manolo (los mismos que se engullen en verano, sí, pero ahora con mucha menos culpa).
Claro que éste no será un invierno cualquiera del otro lado de la orilla. Es que el 5 de julio el balneario uruguayo cumple nada menos que 100 años, y hay una larga lista de festejos previstos para semejante numerón.
Por empezar, ese día despuntará con un desfile cívico militar a lo largo de la avenida Gorlero, por donde marcharán las armas del ejército -cada una con su banda-, además de todas las instituciones sociales, deportivas y educativas de la ciudad. Después vendrá el lanzamiento del libro oficial del centenario, 100 años de Punta del Este , del historiador uruguayo Fernado Cairo.
Y al caer el sol será el turno de la paella gigante, un homenaje del pueblo de Piriápolis a su vecino más famoso. La cita será en el Espacio Torreón y del megaplato podrán alimentarse todos los residentes de Punta del Este y los que compren su ticket (200 pesos uruguayos) en la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este (a no preocuparse que hay para todos, o por lo menos para 2000 comensales).
La cena de gala, en tanto, tendrá lugar dos días después -la noche del sábado 7 de julio-, en el ballroom del hotel Conrad. No sólo estarán invitadas las caras más vistosas de Punta del Este, desde Mirtha Legrand hasta Susana Giménez, sino que se hará entrega de la llave de la ciudad a un referente argentino (se baraja el nombre de Amalita Fortabat) y a otro brasileño.
Y aunque parece que la movida festiva se extenderá hasta marzo de 2008, el plato fuerte de los espectáculos, las exposiciones y las actividades programadas para el centenario será en julio. No sólo por tratarse del mes aniversario, sino porque además coincide con las vacaciones de invierno. Así, en la nutrida agenda de celebraciones habrá de todo, para todos. A continuación, algunos -insistimos, sólo algunos- de los eventos para tener en cuenta:
  • Del 1° al 8 de julio: Semana del Arte en la Galería Los Caracoles del hotel Mantra (incluye la exposición de obras de destacados escultores, una muestra colectiva de Mario Giacoya y un mural con 100 obras de artistas plásticos que serán rematadas a beneficio de la Escuela de La Barra).
  • 7 de julio: Dios salve a la reina , tributo a Queen, en el hotel Mantra.
  • 2 al 13 de julio: en el hotel Mantra, de lunes a viernes, de 10.30 a 18, hay clases de baile, karate, cocina, pintura, obras de teatro, juegos al aire libre y otras sorpresas para los más chicos. Además, Araceli González presentará y firmará su último libro infantil.
  • 8 de julio: homenaje a Vinicius, musical con grandes artistas en escena, en el teatro Sagasti.
  • 10 de julio: cena empresarial en el hotel Conrad, con la disertación del economista Enrique Iglesias.
  • 14 de julio: Cien años de Punta del Este , estreno del documental del periodista uruguayo Diego Fischer, con muestra de la obra del pintor uruguayo Adolfo Sayago.
  • 14 al 18 de julio: exposición del coleccionista de radios antiguas de Uruguay Nelson Molina, en la Liga de Fomento y Turismo.
  • 15 de julio: misa solemne con procesión de la Virgen, con la posterior inauguración de la muestra de arte sacro en Nuestra Señora de la Candelaria.
  • 16 al 29 de julio: primera muestra de cine nacional en Punta del Este (los martes, jueves y domingo, en el hotel Conrad; viernes 27 y sábado 28, en el Cine Lido).
  • 19, 20 y 21 de julio: Primer Encuentro Internacional de Chefs, en la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este.
  • 24 de julio: charla con China Zorrilla y Antonio Taco Larreta sobre sus experiencias en cine, en el hotel Conrad.
  • 26 de julio: exhibición de 100 Años de historia del cine en el Uruguay , en el hotel Conrad.
Después, claro, no hace falta cumplir 100 años para que este lugar que alguna vez se llamó Villa Ituzaingó siga cautivando con su mar abierto, sus bosques de pinos, su pampa de médanos. Sin playa, en estos días de frío y brisa salada también hay más tiempo para comer afuera, ir al cine, practicar algún deporte, salir de compras. Porque a las clásicas artesanías, cueros o suéteres tejidos a mano, en los últimos años se sumaron negocios de renombre internacional como Louis Vuitton, Tommy Hilfiger o Tiffany & Co.
El lujo también llegó de la mano de los flamantes countries, torres y edificios, cada cual más suntuoso y exclusivo. Quien pise las arenas esteñas este invierno comprobará que las construcciones continúan a ritmo de vértigo, y que incluso hay nuevos proyectos a la vista, desde Laguna del Sauce hasta José Ignacio, pasando también por la ruta 104 (atrás de El Chorro).
Las cifras hablan por sí solas. Según Horacio Díaz, director de Turismo de la Intendencia de Maldonado, en 2006 había 400.000 metros cuadrados en construcción. Este año, agregó, se otorgaron permisos para construir otros 300.000 metros.
En total, en la península avanzan alrededor de 44 proyectos. Algunos de ellos, como Quay o Acqua, se disputan el trono de los más caros del balneario, con precios que arrancan en los 3500 dólares el metro.
De todos modos, estos valores parecen no amedrentar a los extranjeros, sobre todo a estadounidenses y europeos. Un artículo de marzo último titulado Live rich, retire richer ( Viva rico, jubílese más rico ) de la revista Business 2.0 (y reproducido por CNN Money) presenta a Punta del Este como "un lugar donde las supermodelos retozan en la arena y donde las casas sobre la playa todavía se pueden comprar por seis cifras o menos".
Alejandro Perazzo, de Alejandro Perazzo Inmobiliaria, comentó que si antes el 10% de los compradores de propiedades eran extranjeros (exceptuando a los argentinos, que al fin y al cabo también son extranjeros), ese porcentaje trepó ahora al 30 por ciento.
No por nada Punta del Este participó con un stand, por primera vez, en el Salón Inmobiliario de Madrid, hace menos de un mes. "Fue increíble la repercusión que tuvo, ya sea por parte de consumidores finales como de inversores", dijo Díaz.
Tanto es el interés por el balneario uruguayo que, según Perazzo, ya hay demanda para alquilar casas en verano. "Hablamos de las propiedades más caras -aclaró-, de 20.000 dólares al mes en adelante."
Aunque lo que es buena noticia para unos, es mala para otros. Los esteños de pura cepa, de hecho, se quejan por el avance de tanto turismo, de tanta edificación. Y muchos de ellos se siguen corriendo más allá de José Ignacio, más adentro de las tierras, en un Punta del Este que va estirando sus fronteras.
Pero cómo iba a saber el ex presidente uruguayo Claudio Williman, el mismo que un día de julio de 1907 decidió que el caserío que comenzaba a tomar forma de balneario se llamaría pueblo de Punta del Este , que esa denominación le iba a quedar tan chica.
Para más informes: Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este, (0059842)-440514.

El turismo en cifras

En los primeros cuatro meses de este año, los ingresos de la economía uruguaya por concepto del turismo han crecido el 29 por ciento. Según señalaron las autoridades de la industria, de enero a abril llegaron al país 625 mil visitantes, los cuales generaron ingresos por unos 350 millones de dólares. Las autoridades también destacaron el aumento del número de turistas de Brasil y Chile, al tiempo que se registró una presencia récord de visitantes de México, Estados Unidos y Europa. Punta del Este, por su parte, recibió 620.000 turistas entre diciembre de 2006 y febrero de este año, de los cuales 430.000 fueron argentinos. Se cree que a raíz de los cortes de puentes dejaron de venir unos 50.000 argentinos.

Una colección de recuerdos

Punta del Este cumplía sus flamantes 17 años el día que yo nací. Mientras de muchacho, llegaba desde Montevideo a disfrutar de sus playas, por algunos memoriosos coleccionistas de recuerdos me fui enterando de su vida lejos de pensar que terminaría afincándome en el lugar.
Una vetusta torre de agua abandonada en el centro de un descampado de la Parada 3, me tentó a mi primer anclaje.
Era una especie de molino deshabitado de aspas, pero ideal para instalar mi atelier puntaesteño. Estaba lejos de imaginarme, que medio siglo más adelante, la torre sería degollada del paisaje para dar lugar al nacimiento del Conrad.
Sin darme cuenta ese molino pasó a convertirse en mi mirador para observar su crecimiento y a la vez en una posta donde recibir a los amigos.
En ese momento los argentinos se sentían sus descubridores y turísticamente lo eran. Al igual que Solís desembarcaron para plantar sus banderas de buen gusto, invirtieron en el lugar, construyeron sus residencias y le inyectaron todo su empuje de pioneros. Viajeros empedernidos como eran, las playas de Europa ya les aburrían y nada tenían de comparable a ese paraíso que tenían a su disposición con sólo cruzar el charco.
Los uruguayos lugareños acompañaron ese ímpetu y de golpe, lo que apenas eran arterias de tierra, pinares y arena, comenzó a transformarse como una escenografía teatral. Impregnados de nostalgia los chalets de teja colorada cedieron el paso a la construcción en altura, fueron podadas las piernas del histórico ferrocarril, el cemento permitió el enlace de la península con Maldonado y el turismo se despertó abriendo las puertas a las posibilidades.
La voz cruzó las fronteras y la invasión de veraneantes motivó de inmediato la creación de mejores servicios. El obrero de la construcción se transformó en camarero, el parrillero se convirtió en chef, el futbolista en “personal trainer”. Para estar a una altura internacional, esa exigencia avasallante, obligó a la creación del sereno, el croupier, el cuidacoche, el salvavidas, o la baby sitter.
Gracias a este ejército de modestos asistentes invisibles, la rueda de Punta del Este no dejó de girar manteniendo su ritmo y afirmando su prestigio internacional.
Al mismo tiempo la actividad social enriqueció la dinámica de los veranos con renovados acontecimientos culturales, o el arribo de artistas, escritores y pintores de renombre.
Por Punta del Este pasaron Omar Sharif, Pier Angeli, Silvina Bullrich, Borges, Neruda, Piazzolla, Quinquela Martín, Mariano Mores, Dominguín, Cantinflas, Guevara, y el más heterogéneo cortejo de personajes y fueron memorables las conferencias de Rafael Squirru en la Azotea de Haedo, los conciertos en la Catedral de Maldonado, las actuaciones de Vinicius de Moraes en la Fusa.
El tiempo pasó arrasando con apellidos y nacionalidades. Los que antes eran apenas argentinos, ahora son brasileños, ingleses, americanos, guatemaltecos, colombianos, chilenos….
Desde los días iniciales en el Molino hasta la fecha, siento haber aportado con Casapueblo un modesto fragmento dentro de sus transformaciones. Esa experiencia me hace temer en su futuro.
No creo que la belleza de su naturaleza y la calidad de sus habitantes, tenga fuerzas suficientes para fijarle límites a ese avance tentador de la inversión internacional que hoy la desborda.
A esta altura de mi vida y de mis años, confío en la madurez del gobernante para que a partir de este cumpleaños, Punta del Este obedezca a un plan de crecimiento científicamente elaborado evitando que se transforme en un espejo de Miami.
Por Carlos Páez Vilaró
Para LA NACION

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por Redacción OHLALÁ!

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