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 • HISTORICO

8 (OCHO)




Juego de viernes

N de la R: Qué opinan de que todos los viernes postee un juego? (top five, descripciones, qué opinan de...)


Hoy desayuné con los chicos, Nico, Mirti y mamá.

Nos pusimos a hablar, nos colgamos, Nico se fue, Mirti se ofreció a hacer pancitos caseros, los niños, mamá y yo charlábamos y pum, se nos hizo tarde.

Faltaron los dos al colegio. (y no es la primera vez que pasa, eh?).

Estaban tan contentos!

No sólo por haber faltado al colegio, sino porque la abuela les contaba anécdotas de cuando yo era chica.

Se morían de la risa.


Es que mi infancia fue como de otro planeta.

Cuando era chiquita, de hecho:


Era despistadìsima. Mis padres llegaron a pensar que tenía algo raro, tipo autismo.

Me llevaba puestos los marcos de las puertas. Me olvidaba de que estaba tomando el desayuno o de que estaba haciendo los deberes y me ponía a hacer otra cosa.

Me quedaba colgada con algo que veía por la ventana y por ahí pasaba una hora.


Me gustaban los animales rozando lo denso.

Para ir de casa al colegio, tardaba el triple de lo esperable.

Iba tocando cada perro y cada gato que se me cruzaba.(porque además, nunca concebí que algo te guste y no lo quieras tocar. De hecho, recuerdo las primeras veces que salí con Nicolás, no sé, la tercera vez digamos, le dije "me encantás y me dan ganas de tocarte. Un brazo, la mano, la cara.")

Tuve mil mascotas (mamá les decía a los chicos, esta mañana, "su madre se ocupaba de los bichos. Les daba de comer, les cambiaba las piedritas y el agua. Aprendan de ella" ja! qué divina. las miraban con cara de incrédulos...)

Odiaba ir al colegio

Amaba ir a guitarra y a canto

Jugaba a la maestra y a la mamá y a la médica (pero no "al médico con doble sentido", eh?. No, jugaba a que tenía una clínica y que yo era cirujana!)

Era un poco llorona y no me gustaba convidar las golosinas. Más de la m itad de las veces ante un "me das?", mi respuesta era "no".

Una vez papá me dice "hay que compartir". Y yo le dije "no, no hay que compartir. está bien compartir, pero no es obligación. y yo no quiero. Debo ser mala, pero no quiero".(era una tita!!!!)

No me importaba qué ropa me pusieran. No tenía idea de lo que tenía en el placard. De hecho, cuando me levantaba le preguntaba a mamá "qué me pongooooo??"

mis amigas venían muchos, si no todos los días a casa. Vivíamos todas cerca, y mi casa era grande.

Sofía se quedaba a dormir una vez por semana, fija. Se traía el piyama, y lo intercambiábamos.


Tuve una infancia feliz y tranquila.

me encantaría poder hacer lo que sea que hicieron mis viejos para que yo fuera así, con mis propios hijos.


Martín nos debe a todos su cuento de cuando tenía 8.

Ya que estamos, por qué no cuenta el resto, también?

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