Arresto domiciliario

Por Redacción OHLALÁ!

18 de julio de 2011, 14:57

Arresto domiciliario

Tengo la garganta que parece un rallador (pero de los gruesos, no los de nuez moscada). Apenas si puedo tragar el té con miel y limón que me preparo cada media hora antes de volverme a meter en la cama tiritando, agarrar el termómetro, tomarme la fiebre, ver el 38 que no se mueve, dar media vuelta y volverme a dormir. Así desde el sábado a la madrugada.

-Hoy te quedás en tu casa. Por lo menos un día entero sin fiebre antes de salir a la calle, eh.

Mi madre al teléfono, claro. Aprovecha que puedo hablar poco y habla ella, como si estuviese en AM.

-Cuando iba al colegio no me dejabas faltar ni loca. Mirá cuando venís a hacerte la evolucionada.... me mandabas con fiebre.

-No tenías fiebre, calentabas el termómetro con la bombita de luz, no te hagas la viva.

-¡Ja! ¿Sabías?

-Pero claro, mijita.

No se puede engañar a mi madre, 23 años después me vengo a avivar.

El último registro dice 37.5. Viene bajando lentamente se ve. Los ratos que esté despierta los sigo desde acá, ya estoy empezando a odiar la cama aunque miro por la ventana y la pienso dos veces.

Buen comienzo de semana para los que están en pie.