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Aventuras europeas de un neuquino valiente

Estanislao Vasiuk relata su experiencia compitiendo contra los mejores esquiadores del mundo




SAN MARTIN DE LOS ANDES.- Acá vengo de vacaciones. Estoy con mi familia, me encuentro con muchos amigos, salimos a la montaña, pero es en plan de divertimiento. en europa, en cambio, trabajo como esquiador y compito en diferentes carreras bajo el auspicio de las marcas. Soy como una especie de promotor de Scott", dice estanislao Vasiuk, un sanmartinense de 25 años que fue el único hispanoamericano que participó del Verdier X-treme, en Suiza.
La simpleza y el entusiasmo con que se expresa contrastan con las proezas que tato, como se lo conoce por estas zonas, ha logrado en el mundo del esquí. en la competencia de Suiza quedó sexto, pero el resultado sólo puede apreciarse conociendo las hazañas que debió realizar hasta alcanzar ese lugar. Nacido en este rincón de la Patagonia, tato tuvo sus primeras experiencias con las tablas puestas entre los 5 y los 6 años, cuando empezó a esquiar en el cerro Chapelco durante sus vacaciones de invierno.
Durante diez años, la habilidad que fue logrando para controlar su deslizamiento sobre la nieve lo llevó a ganar diversos campeonatos locales, hasta que a los 18 decidió probar suerte en españa. Se sentía capaz de bajar cualquier montaña cubierta de blanco, de dominarla, sin importar el grado de la pendiente o la altura de sus saltos. Y era hora de demostrárselo al mundo.
Viviendo desde entonces entre el invierno europeo y el de San Martín de los andes, intentó seguir los pasos de oscar "oski" Sosa, otro de los lugareños que supo hacerse un lugar entre las grandes estrellas del deporte. "oski es como Maradona. En el mundo del esquí, si comentás que venís de la argentina, enseguida lo nombran", cuenta tato sobre su mentor.
La cuestión es que en enero del año pasado, mientras atendía la tienda de ropa Cota 1600 en Baqueira, españa, le llegó una invitación para participar del circuito rookie Quest en austria. la competencia entre cincuenta y cuatro esquiadores y snowboarders era un circuito de eliminación previo a la segunda ronda, que se desarrolló en Francia, a un costado del exclusivo centro de esquí Chamonix. en esta segunda vuelta se medían dieciséis de los mejores esquiadores del mundo y todos eran austríacos, suizos, estadounidenses..., menos él.
Desde la ventana de su habitación en el hotel, estudió durante quince días la ladera de la montaña con largavista para decidir por qué línea bajar. Es que una de las condiciones de la carrera es no tener conocimiento de primera mano sobre el terreno a esquiar, aunque sí la organización provee a los competidores de información sobre el clima, estado de la nieve y vientos.
Así fue que tato eligió una bajada que arrancaba con una pendiente de sesenta grados, incluía un primer salto de unos diez metros y enseguida otro similar, después del cual se llegaba a un plano.
El día de la competencia, antes que él, tres esquiadores habían intentado la línea pero al caer al plano se le salieron los esquís o perdieron el equilibrio y ya no consiguieron resolverla. tato, en cambio, llegó a la meta y se llevó el primer puesto de esa etapa.
Ello le dio pase directo a Verdier. La noche previa a la carrera, durante el sorteo para definir el turno de las bajadas, le tocó lanzarse primero que todos.
“Yo creo que mi mayor virtud es la confianza. en el momento del sorteo sentí sobre mí todo el peso de las expectativas ajenas, y me dio un poco de miedo. Pero enseguida volví a mi cabeza, a prepararme para una montaña inmensa que nunca había bajado en mi vida. al otro día estaba ahí, en el pico, con los esquís calzados y seguro de lo que iba a hacer”, rememora a la distancia.

Vivir del esquí

En Europa, un esquiador profesional a la altura de Estanislao Vasiuk gana alrededor de 20 mil euros por temporada. “Es poco comparándolo con el sueldo de otros deportistas, más si tenemos en cuenta el riesgo de la profesión”, aclara Tato.
“Además, éste es un deporte muy caro. No sólo se trata de dormir y comer bien para mantener el estado físico y de concentración mental que se requiere. También hay que tener el equipo adecuado para las condiciones climáticas tan severas a las que a veces nos vemos sometidos”, explica.
En términos generales, el negocio es así: las marcas eligen a tres o cuatro embajadores, a quienes mantienen con un sueldo básico y costean los viáticos durante las carreras.
Por su participación en las competencias (dependiendo de cuál), los esquiadores reciben premios en efectivo de parte de la organización del certamen (también dependiendo del resultado).
Y además, las marcas tienen un tarifario para retribuir todas las exposiciones en los medios que sus esquiadores lograron al término de la temporada.
Por Iván Gurevich
Especial para LA NACION

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por Redacción OHLALÁ!

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