Yo siempre me creí la más organizada. En el colegio, con Sofía, siempre estábamos juntas en los trabajos en grupo. El ochenta por ciento de las veces, terminábamos peleadas porque yo me ponía nerviosa con su desorden. Ayer yo había planeado cada uno de los pasos a dar (una densa, lo sé), pero en el paso número 77, sobre Grand Street, mi vista se vio encandilada con este lugar y bye bye plans. Nos quedamos 2 horas ahí adentro, comiendo sanamente como cerdas refugiadas. Hace mucho que no hablábamos así. Y creo que jamás mencioné el nombre de alguno de mis hijos. Más tarde, después de arrasar con FAO Schuartz, el Central Park estuvo más lindo que nunca.

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