
Créditos: Ohlalá
Si alguna vez sintió la adrenalina del galope largo en la sangre y quiere volver a sentirla arriba de un caballo árabe entrenado para correr, Endurance -carreras de resistencia, velocidad en distancias prolongadas por terrenos naturales y con un exigente requerimiento físico de los animales-, Las Artes es el lugar indicado.
En Mercedes, provincia de Buenos Aires, desde diciembre último Reinhard Molter y su mujer Cristina reciben a los interesados en realizar "una cabalgata activa, de dos a tres horas, en la que recorremos 27 km con una parada intermedia para refrescarnos y tomar algo".
La misma se hace a "un ritmo razonablemente rápido, entre trote y galope; por esto requerimos que los turistas sepan andar bien a caballo", contó Molter.
Las personas que quieran acercarse a este deporte cuentan con diversos programas, ya sea de una sola cabalgata o para entrenar varias veces por semana y llegar a pertenecer a un equipo de competición.
En uno u otro caso, la principal atracción -no hay límites de edad para jinetes o amazonas, lo que constituye una muy buena noticia- es la de disfrutar la libertad y la fuerza que transmite un caballo árabe en medio de los campos de cría vacuna de la pampa bonaerense, en una experiencia inolvidable.
Aventura ecuestre
Al llegar al sitio, los dueños reciben a los aventureros con hospitalidad en las galerías o en el living de una casona de campo con algunos cuartos para huéspedes. Antes de montar, hay que firmar el documento de deslinde de responsabilidades en caso de accidente.
Una pasión que no cesa
"Hace dos años, Cristina y yo compramos cuatro caballos árabes porque nos gusta mucho andar y correr carreras de Endurance. Hoy alcanzamos los veinticinco ejemplares y vamos por más. Esta raza es muy perceptiva, briosa y resistente", dice Molter.
Y abunda en detalles: "Por algo los árabes dormían con sus animales en la carpa, de tan valiosos que les resultaban. Los primeros fueron traídos a la Argentina por Hernán Ayersa, en 1892, provenientes de Siria e Inglaterra".
Hugo Chapita, de 32 años, es el encargado de los caballos. Junto con Reinhard y Cristina, se encarga de ayudar a los turistas. Hay zainos y tordillos, algunos de andar muy tranquilo y otros de cabalgar vigoroso, para ajustarse a los gustos y necesidades de cada visitante. Varios de los caballos y yeguas son hijos de grandes campeones argentinos. El es quien se encarga de que los caballos estén en buena forma todo el año.
Una vez arriba del caballo, los jinetes se adaptan en un pequeño corral redondo de entrenamiento y aprendizaje, andando al paso. Allí se controla que los estribos capachos de metal sean cómodos, a la altura adecuada, y que la montura esté bien ajustada, entre otros detalles.
La aventura ecuestre comienza cuando los animales alcanzan un camino de tierra que se adentra en las chacras de la provincia de Buenos Aires, donde la sensación de inmensidad es exquisita: sólo los extranjeros o los argentinos que pasaron tiempo en el exterior parecen notarlo... o recordarlo.
La dimensión del paisaje desde la altura de un caballo es distinta y varios escritores cantaron alabanzas sobre las destrezas de estos animales y la libertad de andar por la pampa.
Hasta el corazón de la pampa entonces, si se anima, al galope. Y si no al trote, al paso o caminando.
Datos útiles
Reservas
Las Artes Endurance Country Club, cruce ruta 5 y 41, Mercedes, Buenos Aires, 4811-6024 o 1558080457. En Internet: www.lasartesendurance.com Quienes llegan por primera vez pueden optar por un programa de día completo: desde las 10 aproximadamente, con dos horas de cabalgata, almuerzo de asado con la idea de quedar livianos por si el visitante quiere seguir galopando. El cierre de la jornada es con la merienda, por 350 pesos.
O el de medio día, que se inicia por la mañana o la tarde indistintamente, y cuya opción gastronómica consiste en una picada con bebidas y una merienda por 280 pesos. Los turistas que no andan a caballo abonan $ 140 medio día, $ 175 día completo.
Experiencia requerida
Para disfrutar de los caballos de Las Artes resulta útil haber montado con anterioridad. Si bien los caballos son muy mansos y dóciles, el paseo requiere la voluntad de los jinetes para dirigirlos.
Silvina Beccar Varela
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