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 • HISTORICO

Caminos de la fe

Tandil, San Nicolás y Luján, entre las opciones para combinar turismo y religión, no muy lejos de casa; suelen convocar a millares de personas con espíritu viajero y mariano




Las minivacaciones que generará la Semana Santa, esta vez entre el 8 y el 11 de abril próximos, permitirá repetir la posibilidad de optar por algún destino cerca o lejos de casa, si se trata de combinar el turismo con la religión.
Esta modalidad, ampliamente difundida en el país y aplicada habitualmente en cualquier época del año, cobra singular relieve en esa festividad de la grey católica.
El turismo religioso crece año tras año. Propuestas hay muchas y para todos los gustos a la hora de considerar el destino para descansar y entretenerse, y ocurre lo mismo si se tienen en cuenta los lugares de veneración popular.
La Iglesia Católica cuenta con unos 70 sitios, de los cuales más o menos el 70% está dedicado a rendir homenaje a la Virgen María.
Luján y San Nicolás, en Buenos Aires, están entre los centros de peregrinación más importantes, incluso de América latina. Entre otros, el de la Virgen de Itatí, en Corrientes; el de Nuestra Señora de los Milagros, en Salta; el Monasterio Trapense, en Azul, y el Monte Calvario, de Tandil.
A continuación se detallan opciones en la provincia de Buenos Aires, que cuentan con infraestructura turística adecuada para alojar a los visitantes, aunque siempre es recomendable tomar prevenciones con bastante anticipación en esta materia.

Vía Crucis tradicional

Con el festejo religioso de Semana Santa, la ciudad bonaerense de Tandil casi no alcanza para albergar a miles de peregrinos y turistas que llegan para cumplir con la esforzada ceremonia de subir al Monte Calvario, recorriendo las catorce estaciones del Vía Crucis, en memoria de los pasos de Cristo. Esta procesión reúne en sí misma el arte y la religión mediante las esculturas de artistas argentinos que muestran, paso a paso, el calvario del Señor.
El Monte Calvario fue inaugurado el 10 de enero de 1943; antes de comenzar el ascenso, se encuentra la pequeña capilla de Santa Gemma, de arquitectura románica, y a un lado una pequeña gruta similar a la francesa, donde se venera la Virgen de Lourdes. La cima está coronada por una gigantesca cruz, de 22 metros, con una explanada o mirador desde donde se obtiene una hermosa panorámica de la ciudad.
Tandil ofrece como atractivos, entre otros, actividades de trekking, escalada en roca, caminatas, montain bike y cabalgatas; y dos campos de golf, además de poseer una infraestructura turística de hoteles, bungalows, camping y establecimientos de campo.

Pasión de multitudes

El fervor religioso en San Nicolás parece no tener límites. La Virgen María de San Nicolás convoca a multitudes durante todo el año, en especial en Semana Santa.
Pero más de 100.000 promesantes llegan a la ciudad cuando año tras año la Virgen abandona su santuario a orillas del río Paraná, para presidir la siempre multitudinaria procesión del 25 de septiembre.
Miles de banderas celestes y rojas (los colores de la Virgen) se agitan a su paso recordando aquel día de 1983, cuando se produjo el gran milagro de San Nicolás: el primer encuentro de la vecina Gladis Motta con la Virgen María, que le manifestaba en su mensaje el deseo de tener un santuario para su devoción. Así, gracias a las sucesivas revelaciones que fue teniendo esta mujer, logró concretarse con los años, apenas a cincuenta metros de su casa, la construcción de este templo religioso que hoy cobija a la Virgen del Rosario. Lugar histórico y en otro tiempo polo industrial, San Nicolás está considerada una de las ciudades religiosas más importantes de América del Sur.
Más de 30 hoteles, campings y restaurantes reciben en todo momento la visita de aquellos cuya fe los impulsa a visitarla. La cifra de fieles se estima anualmente en unos cinco millones, muchos de ellos aprovechan su permanencia para realizar salidas de pesca, excusiones náuticas, visitas históricas y paseos por la costanera y alrededores.

Ciudad santa

Tanto la basílica como la ciudad de Luján se han transformado con los años en una de las mayores atracciones populares, religiosas y turísticas del país.
Como otros sitios del mundo, Luján está considerada una ciudad santa porque a ella concurren anualmente unos 6 millones de fieles.
El origen de su nombre se remonta a 1536, porque a orillas de su río murió en una batalla contra los querandíes el capitán español Pedro de Luján.
Pago, aldea, luego villa y finalmente ciudad, la basílica de estilo neogótico (inspirada en la catedral de Notre Dame) fue construida entre 1887 y 1935.
Multitudinarias procesiones y encuentros, como los de Semana Santa, mantienen en constante actividad la vida religiosa y turística de Luján.
El Complejo Museográfico Enrique Udaondo y paseos cercanos a la ciudad completan las alternativas.

En Azul, los monjes son anfitriones

Durante la festividad religiosa, la catedral salteña es unos de los escenarios preferidos por los creyentes para orar. Los actos litúrgicos se efectúan ahí para celebrar el 15 de septiembre de cada año la Fiesta del Milagro, de singular relieve popular.
Imponente y colorida es la procesión que lleva las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, que se desplazan entre multitudes que saludan con pañuelos blancos. Cuenta la tradición religiosa que el Señor y la Virgen del Milagro comenzaron a ser venerados por haber detenido un terrible terremoto al ser sacados en procesión, milagro que se repitió en 1844.
El fenómeno religioso no se agota aquí. Desde la localidad de Nazareno, en el norte de Salta, cientos de feligreses cubren los 570 km en diez días hasta llegar a la catedral salteña, donde se encuentran entronizadas las imágenes de los santos patronos.
"Recíbanse como a Cristo, a todos los huéspedes que llegan; pues El mismo ha dicho: Huésped fui y me recibieron." Con esta consigna, los monjes trapenses de la ciudad de Azul reciben en su monasterio a todos aquellos que llegan para hacer un retiro espiritual.
La orden trapense nació en el año 1090 impulsada por San Bernardo de Claraval. Este monasterio --fundado en 1958-- ha sido el primer sitio trapense de América latina y tiene una amplia casa para recibir a quienes llegan a pasar unos días de retiro cerca de La Trapa. Los monjes que la habitan comparten los frutos de sus oraciones y el trabajo con los huéspedes. Los retiros son personales, sin conferencias preestablecidas, y cada cual aprovecha su tiempo a conciencia. Sólo se pide puntualidad en el horario de las comidas y se recomienda asistir a los momentos de oración comunitaria.
Por Carlos Manuel Couto
Para LA NACION

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