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 • HISTORICO

Cariló & Pinamar: a la altura de la temporada

Es un pueblo chico, pero pasan cosas. Como la reciente polémica por la construcción de un complejo de cines; novedades, precios y preparativos en los balnearios más exclusivos de la costa




CARILO.- La Cena de los Jueves es sólo para hombres. Para los hombres de Cariló. En general se hace en algún restaurante de este exclusivo balneario de la costa argentina. Y dura lo que dure. Esa noche, los muchachos llegan tarde. Mientras comen, los hombres debaten temas cotidianos. Van y vienen de la política al fútbol y de mujeres a modelos de celular. Pero siempre vuelven a lo que pasa en Cariló. En uno de los últimos encuentros hubo un tema que se comió la noche: el proyecto Cinema Cariló.
Algunos deben conocer esta historia porque creó una polémica que hasta se vio reflejada en las Cartas de lectores de LA NACION de las últimas semanas. Para los que no están al tanto, va una síntesis. Cariló está creciendo en residentes -se calcula que viven unas mil personas- y turistas que la visitan no sólo en verano, sino todo el año.
Atendiendo este movimiento, comenzó la construcción de un complejo con 18 locales comerciales y dos cines, con capacidad para 150 personas cada uno. Se limpió el terreno -dos lotes en el área comercial, de mil metros cada uno- y los obreros trabajaban a todo martillo hasta que tuvieron que parar por orden de la Justicia.
La Sociedad de Fomento de Cariló pidió un recurso de amparo alegando que no se había realizado un estudio de impacto ambiental antes de iniciar la obra y que este proyecto podía dañar las napas subterráneas y convertirse en un problema futuro. A partir de ahí, la población se dividió y están los que no quieren el cine y los que sí.
El vicepresidente de la Sociedad de Fomento, Eduardo Setti, está en contra. Como la mayoría de los que viven en Cariló, Setti es de Buenos Aires. Llegó hace unos cinco años en busca de la fórmula secreta de este lugar: playas, bosque, pajaritos y mar. Y no quiere que ese esquema de tranquilidad se altere. "No es que seamos trogloditas, es que no queremos un Gesell en Cariló", dice, enojado. Su mujer, Nora, agrega: "Esta es la joyita de la costa atlántica, ¿por qué la vamos a embarrar?"
La Sociedad de Fomento existe hace unos 25 años y vela por un desarrollo armónico de Cariló. Hace ocho años se opuso al asfaltado de las calles. Muchos no se animan a decirlo porque asfaltar es mala palabra en Cariló, pero más de un residente espera calles aunque sea mejoradas porque con tres días seguidos de lluvia no se puede salir.
Para Joaquín Bustillo, joven residente y pariente de los Guerrero, fundadores del lugar y responsables de la primera forestación de los médanos, el cine es una buena idea, un aporte cultural. "A veces da la impresión que ciertas personas creen que esto es una estancia y quieren cerrar la tranquera. Después que ellos entraron, claro", dice.
Olga Villate, concesionaria del balneario Cozumel desde fines de los años 70, aceptaría un cine de buena gana. Y tampoco le molestaría el asfalto. "Muchos pueblitos de Estados Unidos, cerca de Boston, por ejemplo, son un ejemplo de conservación y están asfaltados", comenta antes de salir volando a tomar sol de primavera.
Que sí, que no. El proyecto del cine está parado en el Juzgado de Dolores hasta que se realice un estudio académico de impacto ambiental. Mientras tanto, el pozo sigue ahí, en Boyero entre Castaño y Avellano, tapiado y esperando.

Pájaros y martillos

Con o sin cine, Cariló crece. De las 600 hectáreas originales no quedan muchos terrenos vacíos. Tanto que ya se loteó un área nueva y pronto comenzará la construcción. Antes de largarse hay que solucionar otro tema que preocupa a los habitantes de Cariló: las cloacas. Según el intendente de Pinamar, Blas Altieri, sólo falta una aprobación del Concejo Deliberante para construirlas.
Si hoy uno se da una vuelta por Cariló, además de los pájaros escucha martillos, mezcladoras de cemento y ve pozos, casas grandes y arquitectos atareados. La temporada está cerca y muchos hoteles se decidieron a hacer mejoras. Crear piscinas como la de agua salada que tendrá el Cariló Village, remodelar cuartos (el Cariló Soleil es un buen ejemplo) o agrandar el Health Club (Ayres de Cariló). También habrá inauguraciones como el apart Las Hadas y la primera inversión extranjera, Cariló Sweden, con doce dúplex en tres módulos cerca del mar. En gastronomía, los malfati de Aqcua & Farina ($ 9), el cerdo a la cerveza negra de Renate (18), los spaghetti fruto di mare de Via Vittoria, las mollejas de De mi Campo (12) y las rabas de Cozumel (18 pesos), sequitas y tiernas.
Novedades: San Babila, el clásico italiano de Recoleta, se viene a Cariló. Estará en el Paseo de las Palmeras, pegadito a La Ventola. También Renate abre Renate Bistró, en el Cilene del centro.

Sin aumento

"Por la fecha en que estamos y la cantidad de alquileres que se han hecho, creo que esta temporada va a ser mejor que la anterior. Los alquileres se adelantaron un mes y los precios se mantienen." La que habla es Claudia Liscio, de la inmobiliaria Santamarina, que ya alquiló un 75% de las propiedades que tiene. "Se consiguen casas desde 5000 pesos (tres dormitorios, a 8 cuadras del mar), pero la franja de casas más alquilada en este balneario es la de entre 10 y 15 mil pesos. Así como pagan, los inquilinos de Cariló exigen calidad. Ahora todos quieren microondas, lavarropas, freezer y ventiladores", dice Liscio.
"También se preocupan por la decoración y se piden casas con pileta climatizada y jacuzzi", agrega Anita Durruty, de la inmobiliaria La Compañía.
Como siempre, febrero es más económico (entre un 30 y un 40%), pero como todavía no se sabe cuándo comienzan las clases, la gente no se anima a alquilar y si consultan, lo hacen por la primera quincena.
Hay mucho alquilado, pero todavía quedan casas. Así que si le gusta el mar, el bosque y las playas anchas, y no le preocupa si hay o no cine, éste puede ser el lugar para las próximas vacaciones.
Por Carolina Reymúndez
De la Redacción de LA NACION

Noches con linterna, pero muy seguras

Un bosque oscuro y bien custodiado
CARILO.- Por las noches, el bosque de Cariló es oscuro. "Es uno de los lugares donde más linternas se venden", dice y no en broma el propietario del restaurante Renate. Y si uno va al videoclub que está frente a La Proveeduría verá una vidriera llena de linternas.
Pero la gente prefiere eso, que no haya más iluminación que la que tienen las casas y la que da la luna, si hay. "Más allá de rateros ocasionales, hoy casi no tenemos problemas de seguridad", afirma Eduardo Setti, miembro de la Comisión de Seguridad de Cariló, que se mantiene con la contribución de vecinos, comerciantes y la Sociedad de Fomento.
Hace unos tres años hubo algunos problemas, entonces los vecinos que se habían venido de Buenos Aires en busca de tranquilidad se preguntaron: Si tengo que traer perros, esto ya no me resulta. ¿Qué podemos hacer?
Conclusión: todas las casas tienen alarma y, además, hay una empresa de seguridad que patrulla constantemente la zona, especialmente las entradas.
De todas maneras, para no tentar a los rateros recomiendan en la zona no dejar las luces prendidas de las casas. Si llegan a entrar pasan sólo tres o cuatro minutos hasta que llega la patrulla de seguridad. Entonces, si tienen la luz prendida les resulta más fácil el saqueo. Otra recomendación es mantener las ventanas cerradas de la casa si uno está, por ejemplo, comiendo un asado en el parque. Porque si bien no se registran asaltos a mano armada, el descuidismo es típico en los lugares de veraneo.
Para extremar la seguridad y que no se colapsen las entradas, la Sociedad de Fomento está analizando la posibilidad de restringir el ingreso al balneario. Se pensó en un trencito turístico, pero fue descartado enseguida por el costo altísimo. La idea más firme es que la gente que llega de visita, en micros de turismo, por ejemplo, se baje en la entrada y utilice para ingresar combis de Cariló. Pero para esto todavía falta.

Los que usen cuatriciclo, siempre con casco

Excursiones en four trax y en un jeep gigante con paradas de sandboard
Antes de empezar a hablar de los cuatriciclos, mejor ponerse el casco. Hasta este invierno, la mayoría de los que conducían un cuatri no usaba casco. Hasta que ocurrió un accidente mortal. Era una chica que estaba de paseo y, además de andar sin casco, era menor de edad. Después de eso, el casco es obligatorio y la empresa que alquila los vehículos es más exigente a la hora de pedir documentos.
El año último, cuando terminó la temporada, la inmobiliaria Santamarina hizo una encuesta informal entre 200 familias sobre qué fue lo que menos les gustó de Cariló. Y la respuesta que más porcentaje obtuvo (10%) fue los cuatriciclos en la playa conducidos por menores. Es un riesgo para ellos y para todos.
Ahora sí, el paseo. No, todavía no. Antes, unos tips de manejo: 1) no tiene embrague, sólo acelerador y cambios; 2) tiene dos frenos y se pueden usar a la vez; 3) tercera es un buen cambio para todo el paseo; 4) recomiendan los expertos -especialmente a los que nunca manejaron- no confiarse y sobrepasar los límites de velocidad.
Los cuatris se pueden alquilar en el centro o en la playa (Motorrad; 02254- 470437; www.cuatri.net ) por media hora ($ 70) y por hora (120). O sumarse a una travesía (150) con guía, que dura cerca de dos horas y tiene dos momentos, uno de playa ancha y médanos, y otro de bosque, en una reserva donde el cuatriciclo se interna entre pinos, laurentinas, acacias y aromos. De a ratos el sendero es tan mínimo que hay que estar atento a las ramas, para que no se metan en los ojos.
El paseo en el Jeep gigante de Mauricio Wenner (02267-15522216) que se ve en el centro de Cariló es otra excursión de dos o tres horas (35), que combina una travesía en un viejo GMC armado para la arena (chasis y ruedas de camión y carrocería de Jeep), un buen rato de sandboard en unas dunas altas y un final con un torneo casero de arquería, para sentirse Robin Hood.

Datos útiles

Cómo llegar

Si todo sale según lo planificado, la ruta 63, de Gral. Madariaga a Pinamar tendrá doble mano para esta temporada. También se está trabajando en el tramo que va de Dolores a Esquina de Crotto, pero le falta más.

Alojamiento

Hay más de 50 hoteles en Cariló. Aquí, dos ejemplos: Cariló Soleil: Avellano y El Mar; (02254) 570413, www.carilosoleil.com Una doble al mar por una semana, con media pensión, 3374, en enero.
Carilo Village: Carpintero y Divisadero; (02254) 470244; www.carilovillage.com Una doble por una semana, con pensión completa, en enero cuesta 2805 pesos.

Carpas y sombrillas

Para enero próximo el precio de la carpa en los tres balnearios de Cariló es de 1900 pesos, y 950 la sombrilla.

Golf y tenis

La cancha del Cariló Golf es de 18 hoyos, tiene fama de difícil y está rodeada de pinos. Green fee: $ 35; (02254) 470044. El Cariló Tennis Ranch tiene 16 canchas. El alquiler por hora cuesta 30 pesos; (02254) 571078.

En Internet

www.bosqueyplayacarilo.com ; www.parquecarilo.com

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