
Créditos: Ohlalá
Un buen par de gafas de sol, crema en la cara y un abrigo. No están produciéndose para salir a algún boliche, sólo se preparan para enfrentar los vientos helados y los 10 grados bajo cero –sino más– que cincelan la montaña al momento de comenzar la jornada… laboral. Ellas son Ana Guerrero y Patricia Gresznaryk, las únicas dos mujeres entre los 26 pisteros que trabajan en el valle.
Antes de las 8, cuando el sol todavía no se deja ver, ellas están testeando la nieve. Recorren las pistas para mantener el control y dar seguridad a los esquiadores. Son parte del inmenso equipo de profesionales que se ocupan de proteger y socorrer a los esquiadores del cerro. "Es un honor formar parte de este equipo. Es casi como una familia, todos trabajamos juntos", dice Ana.
Si ser pistero es una labor dura para un hombre, mucho más lo es para una mujer por la presión, la responsabilidad, y sobre todo por la exigencia física que implica. "La única manera de dedicarte a esto es que realmente lo sientas. Hay que tener una pasión muy fuerte por la montaña", asegura Pato, tal como la conocen en el valle. Su compañero de tareas es Tytlis, uno de los dos perros rescatistas.
Ana y Patricia reciben constantemente elogios por su aporte en la montaña. "La ventaja de que haya dos mujeres es que ante cualquier emergencia, cuando ellas van a auxiliar a otro chica, la situación se resuelve más fácil. Al ser dos personas del mismo sexo, entran más rápido en confianza y nos les da vergüenza contar cuál o dónde es la lesión", asegura el jefe de Montaña de Las Leñas, Jorge Roberto Coco Torres. Y, seguramente, los hombres tampoco se deben avergonzar.
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca


