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 • HISTORICO

Chillán, para poner las tablas a fondo en las vacaciones

La estación de esquí es una de las vedettes




CHILLAN, Chile .- A la hora de elegir el lugar para ir a esquiar no muy lejos de casa, no es fácil, al menos para los argentinos. Son tantos los sitios a ambos lados de los Andes para aprovechar que se experimenta la sensación de que el cuerpo está en medio de millares de forzudos dedicados simultáneamente a tirar, cada uno para su lado.
Todos los centros prometen el oro y el moro y juran días inolvidables. Como hay mucho más ruido que nueces, conviene dispensar a la decisión el mismo cuidado que cuando uno se desliza por las pistas.
Por estos lares del sur chileno, una de las rutas conduce a una verdadera mina. No es un yacimiento convencional de metal dorado sino de blanca nieve y convoca, año tras año -desde mediados de junio hasta septiembre u octubre-, a los apasionados por el esquí. Se trata de Termas de Chillán Ski & Resort, un complejo montañés donde se puede alternar el esquí con baños en aguas termales.
A 80 kilómetros de la ciudad de Chillán, el centro de esquí asoma en plena cordillera. Tiene la pista más larga de América del Sur: El Fresno, con 13 kilómetros. Hay 28 más en un área de 10.000 hectáreas, custodiada por majestuosos árboles milenarios.
Con el correr del tiempo, el centro invernal cobró protagonismo -mediante su importante infraestructura- frente a Portillo y Valle Nevado, otros grandes y famosos de este país.
Estos carecen de la ventaja de contar con fuentes de aguas termales, un rasgo muy atractivo de la estación de esquí. Un baño reparador en las piletas, después de pasar por la habitación del hotel para sacarse las botas de esquí, es algo exclusivo.
Es decir, que se puede pasar rápidamente del frío al calor. Aunque este salto no será tan grande como el que depara llegar en avión a Chillán desde Buenos Aires. Si el vuelo no es directo, la alternativa es tomar un vuelo interno en Santiago, y llegar a Concepción -ciudad a orillas del Pacífico donde nació Bernardo O Higgins- y recorrer 180 kilómetros -habitualmente tres horas en auto- para llegar al centro invernal.
Hasta el 23 de septiembre un servicio aéreo especial une directamente Santiago con la ciudad de Chillán en 40 minutos todos los sábados, ideal para aquellos que realizan el ski week entre esos días.
Al llegar al hotel, a 1650 metros de altura, pueden apreciarse los altos cerros que lo rodean, coronados por ondas de nieve, semejantes a las olas del mar. El espeso manto blanco está adornado por bosques. Todo parece indicar que el viento formó las largas crestas a lo largo de las montañas cuando la nieve todavía estaba blanda y seca.
Se divisan ondas bien marcadas que ofrecen el aspecto de un mar agitado. Los esquiadores se deslizan zigzagueando por las pistas de las laderas nevadas. Vestidos con sus trajes brillantes parecen hormigas multicolores. El conjunto es espectacular, especial para aquellos que no andan detrás de postales, sino de emociones, de lugares donde las imágenes son incapaces de ser captadas por una cámara.

Con aspecto de villa alpina

El hotel -mejor dicho el Gran Hotel Termas de Chillán, tal su denominación-, tiene cinco estrellas; a éste se suma el Pirigallo, de tres, y seis edificios de departamentos en condominio. Hay piscinas termales abiertas y cubiertas, con aguas ricas en azufre, hierro, manganeso y potasio, que después de un rato de estar sumergido lo dejan como nuevo.
El conjunto tiene el estilo de una villa alpina. En los alrededores del establecimiento asoman calles anchas y arboladas, surcadas por arroyos, que invitan a caminar. Un paseo lleva al criadero de perros Alaskan Malamute -similares a los que usan los esquimales en Alaska-, empleados para tirar trineos y realizar paseos.
Encanta la elegancia y el confort del lugar, con propuestas para cualquier presupuesto. Estas parecen ser las razones para que tantos esquiadores se hayan convertido en fans de Chillán. Son grandes y chicos y provienen de todo el mundo, pero fundamentalmente de Chile, la Argentina y Brasil. Lo más complicado de esta estación de esquí es tomar la decisión de irse. Un destino que quedará para siempre en la memoria.

Datos para no quedarse congelado

Desde Buenos Aires, el precio del pasaje aéreo, incluyendo la conexión a Concepción, cuesta alrededor de 330 dólares, con tasas e impuestos.
Hasta el 6 de octubre, Termas de Chillán ofrece una gran variedad de promociones: por ejemplo entre el 28 del actual y el 31 de agosto, una semana en el Gran Hotel, base doble, cuesta desde 1220 dólares y en el Hotel Pirigallo, 840. Incluye media pensión y otros servicios. En los condominios (para cuatro personas) 1320. Para más información, consultar las páginas http://www.skichillan.com . Teléfonos (2) 233 1313, Santiago y (42) 223 887, Chillán.
Por Julio Aguirre Chaneton
De la Redacción de LA NACION

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