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Comer como en un cuento

Un refugio de montaña ofrece platos franco-suizos y mucha calidez




SAN MARTIN DE LOS ANDES.- Ir a cenar a la Casita del Bosque es todo un programa. Por empezar, se llega desde la base del Cerro Chapelco en motos de nieve que trepan por la pista bajo el brillo de la luna y las estrellas. Metida entre las lengas, aparece la cabaña, adornada con lucecitas, como si fuera un árbol de Navidad. Luego hay que cruzar un puente colgante sobre un pequeño arroyo de deshielo. Al final está La Casita del Bosque, un acogedor refugio de montaña de la década del 60, acondicionado para pasar una noche con buen vino y saborear un menú único de cocina franco-suiza.
Iluminado con luces cálidas, el lugar mantiene un clima rústico, dado por las paredes de lenga que todavía conservan su corteza y los muebles de madera. Olor a leña ardiente, velas aromáticas y calor humano invaden el ambiente. Sobre una cocina económica antigua, el queso Talhuet se mantiene fundido, listo para acompañar papas, cebollines y pickles, protagonistas de la famosa Raclette, el plato de entrada. Mientras, dentro del hogar, las piedras de granito se van calentando para que luego cada uno cocine a su gusto, sobre la propia mesa, las carnes y verduras de la Pierrade, el plato principal, acompañadas con salsa curry, tártara y chutney. Los postres son de origen francés, como la mousse de chocolate o la crème brûlée, pero también hay flan casero y frutas rojas con helado. Están hechos por las propias manos de Federico Podetti, uno de los dueños: "Aunque la receta del flan es de mi abuela", confiesa.
"Nuestra propuesta –cuenta Federico– consiste en que la gente venga a divertirse con amigos o con la familia, a un lugar exclusivo como éste, escondido en medio del bosque, y que comer sea parte de la ceremonia que implica venir acá. Nuestros clientes vienen temprano y se van tarde, se quedan tomando vino, disfrutando de la calidez del lugar."
No sólo de noche la Casita recibe a sus "huéspedes". De hecho, es uno de los paradores del complejo de esquí, donde se puede almorzar o tomar el té. Al mediodía, el menú consta de sopas, tartas, carbonada, goulash y guisos, a cargo del chef Juan Carlos Rama. A la tarde las tortas de chocolate, de manzana y de limón son una buena alternativa para acompañar el descanso de las pistas.
Sea de noche o de día, esta casita, que parece sacada de un cuento, merece ser visitada por quienes, además de ser amantes del buen comer, disfrutan de las cosas lindas que nos da la naturaleza.

Data

Dónde: en cota 1350, junto a la silla triple.
Capacidad: 35 cubiertos.
Precio de la cena por persona: $65 (incluye traslado desde el pueblo hasta la base en camioneta y de la base a la cabaña en moto de nieve. No incluye bebidas).
Carta de vinos: de $25 a $110.
Especialidades: Raclette (entrada) y Pierrade (plato principal). Entre los postres, la mousse de chocolate y la crème brûlée.
Horario: desde las 21 hasta que las velas dispongan.
Reservas: al (02944) 15573909 y al (011) 1559514287.

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por Redacción OHLALÁ!

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