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Cuando del barro venimos y de lodo nos cubrimos...

El agua sulfurosa relaja, mientras que la terapia de embadurnarse rejuvenece




MENDOZA.- Hace muchos años los que llegaban a la estación Cacheuta, a dos horas de tren desde Mendoza capital, eran recibidos por un campanazo de bienvenida. La campana aún está allí, pero quieta, porque un día el tren ya no pasó más.
Y con el tren, dejó de vinir aquí el contingente habitual de huéspedes que adoraban la torre del viejo hotel, que sigue en pie en este valle rodeado de montañas como un vigía de quienes calientan sus cuerpos para el milagro del relax o la sanación.
Cacheuta es hoy uno de los centros termales más importantes de la provincia de Mendoza y su hotel, ahora reconstruido después de tanta mala fortuna, es un lugar ideal para combinar vida sana, comidas exquisitas, baños de lodo y caminatas por senderos que se bifurcan y que llevan a una especie de cañón donde el río serpentea y forma un conjunto natural, curioso y bonito.
La historia de este lugar se remonta a 1822, cuando Cacheuta comenzó a ponerse de moda, pero se convirtió en una zona cool para la alta sociedad de entonces -vaya uno a saber cómo se decía por aquellos años- cuando a fines del siglo XIX llegó el Ferrocarril Trasandino.
Pero ese final de siglo no fue de lo mejor para Cacheuta: en 1893 se construyeron las primeras piletas, que cinco años más tarde una creciente del río destruyó. Porfiados los mendocinos, las volvieron a construir en 1902 y en 1910 las termas se concesionaron por 40 años.
Ya el hotel se perfilaba como una de las bellezas de la zona: tenía un equipamiento turístico de alta montaña, 150 habitaciones, una gran sala de teatro-casino, dos comedores, una cocina, dos ascensores hasta el patio y la galería de los baños termales.
Pero el clima mendocino siempre sorprende y este destino exclusivo que ya tenía fama en Europa fue arrasado por un aluvión en 1934: destruyó parte del ferrocarril y el hotel quedó intacto. Los aluviones siguieron y tras ellos, la reapertura de los baños termales dañados y la del hotel, hasta que en 1970 cerró sus puertas y la campana de la estación ya no emitió sonido.

Comida y relax

Hoy, el Hotel y Spa Termas de Cacheuta tiene 16 habitaciones rústicas con agua termal en sus baños, atención personalizada, televisión satelital, sala de juegos y cancha de paddle, entre otras cosas y sin contar la maravillosa vista, claro.
Pero lo genial de Cacheuta, sin embargo, es la posibilidad de bañarse en las termas -baños dirigidos por instructores que aconsejan los pasos que se deben seguir- cuando la nieve cae sobre el valle y tiñe los frutales de blanco, como si el japonés Mizayaki hubiera estado allí preparando la escena.
Apenas llega, el huésped, que también tiene la opción de bañarse en una hermosa piscina con agua termal, se hará merecedor de una calentísima y arrulladora bata de toalla con la que iniciará un circuito tanto a la intemperie como en el interior del edificio termal, que culmina con un baño de vapor en una caverna natural de la montaña, no apto para claustrofóbicos.
Hay varias de esas piletas y diferentes temperaturas del agua, pero lo más increíble es la belleza que rodea esta zona de la bella Mendoza.

Excelente vista, comida y buen vino

Dicen que la piel goza con el contacto. Que se rejuvenece. Que es una terapia antigua y natural. Todo eso dicen. Lo que callan es el asquito que a veces produce.
Por eso, y si el estómago lo permite, los pacientes de Cacheuta podrán embadurnarse de lodo el cuerpo -incluido el rostro- y yacer al sol como lagartos hasta que el barro reconstituyente se seque y lo deje convertido en un carapintada, pero en bikini (si es mujer).
Y hay más, claro, como siempre en Mendoza. Los senderos que se bifurcan cubren las 27 hectáreas del predio y hasta se puede llegar al corazón de la Cordillera, andando con paciencia, a buen paso y con gente que conozca la zona.
Si de leer nomás le dio hambre, debe guardarse las ganas hasta entrar en el exclusivo restaurante del hotel: hay manjares mendocinos, los famosos chivitos de Malargüe, platos naturales, vino del mejor a raudales, vista al paraíso y un spa esperando que haga la digestión.
Estar en este hotel no cuesta la razón, como sentenciaba Herman Hesse en El Lobo Estepario. Un paquete que contiene alojamiento en el hotel con pensión completa, desayuno buffet con variedades mendocinas, sopaipillas, arrope, yogur, frutas, fiambres, tortas y pan casero; almuerzo criollo buffet con mesa vegetariana completa, mesa de ensaladas y parrilla vacuna, con cortes de cerdo y pollo, más verduras asadas, sin bebidas. Cena con tres menús a elección, sin bebidas. Circuito full de spa diario, con hidroterapias termales y un masaje de 30 minutos, más mini trekking, cuesta por persona single $ 250; doble 212; triple, 188; cuádruple, 171, y quíntuple, 150, siempre por persona y por día para estas Pascuas.

Datos útiles

Sugerencias

En las termas de Cacheuta se puede ir tan sólo por el día y tomar los baños y las comidas, y volver a Mendoza a media tarde o a la nochecita.
Los precios, claro, varían según lo que usted contrate. Para saber más, puede ingresar a www.termascacheuta.com

Lo que hay que ver

En cualquiera de los hoteles del centro mendocino le podrán indicar dónde contratar una excursión hasta Cacheuta, cuando el servicio no es proveído por el propio establecimiento.
Pero si no quiere quedarse en el hotel termal, los mismo dueños acaban de inaugurar un enorme complejo de piletas populares que, por 12 pesos por persona, es de uso público.
Las mismas quedan cerca del Hotel y Spa Termas de Cacheuta.

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por Redacción OHLALÁ!

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