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 • HISTORICO

Dale con el look

El snowboard trajo códigos del skate a las pistas




SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Son los insolentes de las pistas. Usan pantalones holgados, capuchas, camperas coloridas, botas blandas y se desplazan sobre una sola tabla ancha. Los snowboarders llegaron a los centros de invierno para quedarse e impusieron su estilo, más parecido al de los skaters que al de los esquiadores tradicionales. Tienen facha desaliñada y una onda urbana y distendida. Están dispuestos a sacrificar abrigo con tal de estar a la moda y, tal como ocurre en la calle o en los boliches, hasta puede verse de qué color es su ropa interior. El iPod es parte de su indumentaria mientras se deslizan por la nieve. En el look, los riders trasladan sus costumbres cotidianas a la montaña, mientras que el esquiador trata de despegarse y separar ambas cosas.
Esta temporada, el Catedral muestra una vidriera de tendencias para los snowboarders. Los gorros vienen de todos los colores, de lana de llama, artesanales y collas. En cuanto a las camperas, hay un modelo –como el de Duke– que, sin duda, se lleva todos los premios: el que viene equipado con MP3.
A la hora de la música, lo que se escucha en la montaña depende del gusto de cada esquiador. Pero hay algunos ritmos que se imponen. Lo que sale mucho es el reggae, el dance, el tango electrónico y el hard core. The Offspring y Arbol son dos de las bandas más populares.
Hasta los guantes son más sofisticados que el año anterior. Los preferidos de los snowboarders vienen con sistemas especiales para que no ingrese la nieve a través del puño. Los fabricantes de mochilas también innovaron: las Camelback vienen con un envase de un litro y medio y una manguera para hidratarse sin dejar de surfear en la nieve. Las correas para colgar celulares o llaves vienen en diferentes tamaños y colores.
¿El pelo? Apenas se deja asomar debajo de los gorros o de los modernos cascos, pero algunas cabezas salen pintadas de verde, violeta o amarillo. Igual, son las menos.
Los que vienen en escala ascendente son los pins: chapitas redondas prendidas en camperas, a la altura del corazón, o en mochilas, con hojas de cannabis, caras de Bob Marley, nombres de bandas de rock, de los Simpson o de South Park.
Sinónimo de onda joven, más libre y desestructurado, el snowboard trajo códigos de la calle a las pistas. Y está creando tendencia.

Hermano del surf y del skate

El snowboard apareció en los Estados Unidos a mediados de la explosiva década del sesenta, cuando el ingeniero norteamericano Sherman Poppen inventó el "snurfer". La primera competición de snurfer fue en 1968 en Michigan y el mismo año en que el hombre llegó a la luna, en 1969, el surfista y aficionado al esquí Dimitrije Milovich comenzó a diseñar las primeras tablas con fines industriales. Tom Sims y Jake Burton también empezaron a armar tablas con materiales modernos y más resistentes, a tal punto que cada uno llegó a fundar su propia empresa.
Hacia 1980, Europa se contagió del nuevo furor por el snowboard y la fuerte industria del esquí empezó a trabajar en nuevos modelos. En 1987 se realizó el primer Campeonato Mundial oficial, en Breckenridge (Estados Unidos) y en Saint Moritz (Suiza).
A partir de entonces, llegó al gran público y se produjo una proliferación de marcas hasta su reconocimiento oficial, en los Juegos Olímpicos de 1998.
El snowboard es un deporte que nació para la diversión y no requiere tanta técnica como el esquí. Muchos empezaron dominando el surf y el skate antes de probar en la resbaladiza nieve.
Por Diego Llorente
Para LA NACION

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