Como como un varón.
Cuando vamos con mi novio a un asado las otras chicas van cruzando sus cubiertos sobre la tablita de madera y yo sin ningún tapujo le digo al parrillero la frase: "Bueno, te acepto otro cachito", o el clásico: "El último, el último".
La cosa es que ni vergüenza me da. Ya lo tengo asumido. Soy de buen comer. Y no me pesa.