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De noche, Chueca sale del closet y se va de marcha

Pasó de ser un barrio casi exclusivamente gay y marginado a uno de los más caros de la ciudad. Pubs y tapeo: los mil rostros de una movida muy intensa




MADRID.- La subida por la calle de Montera desde Puerta del Sol hasta la Gran Vía es, paradójicamente, un descenso a los infiernos. Prostitutas maquilladas como máscaras venecianas, sex shops, casinos, proxenetas, policías engominados y un inefable zoológico de curiosos escoltan al transeúnte impávido que emprende la catábasis hacia la Gran Vía.
En la esquina del Mc Donald s, con el Callao a la izquierda y la bajada hacia la Fuente de Cibeles a la derecha, la Gran Vía se puede abarcar de un vistazo brillando con sus luces señoriales -el encanto maldito de Madrid se vive de noche y la salida del sol no necesariamente pone fin a las veladas: "La otra noche, a las 10 de la mañana ", así introducía Joaquín Sabina una aventura madrileña. La capacidad de juerga de los madrileños es, sin duda, infinita.
Cruzamos la Gran Vía y Montera se transforma en Fuencarral, la calle comercial a lo largo de la cual se dan cita los exponentes más extravagantes de las variadas subculturas que proliferan en la tolerante Madrid. Por allí se pasean lánguidos o apurados, miran y son mirados, compran prendas que se ajusten a sus convicciones, se asolean en las terrazas de Starbucks, el último fenómeno de la Madrid nuevo-rica, sorbiendo sus frappuccinos y dando rienda suelta a su libertad. Seguimos subiendo y llegamos a la estación de metro Tribunal, punto de encuentro de cientos de jóvenes prestos a salir de marcha. Hacia la izquierda está Malasaña, hacia la derecha, Chueca.

"La del pecado"

"Yo conocí Chueca, la del pecado ", así empieza uno de los cánticos madrileños de Eduardo de la Puente, poeta porteño anclado en Madrid. El microcosmos de Chueca refleja en muchos sentidos la esencia de la ciudad toda, una ciudad endiablada y encantadora que tiene en el grotesco el culto por los excesos, la hospitalidad y la farra perenne sus rostros más conspicuos. Otro poeta, refiriéndose a otra ciudad, dijo: "No nos une el amor, sino el espanto, será por eso que la quiero tanto". Por un momento, pongamos que hablaba de Madrid o, mejor, de Chueca.
Quien hace unos 15 años cruzaba la Gran Vía hacia el Norte y osaba explorar las callejuelas a la derecha de Fuencarral se encontraba con un panorama de estremecedora degradación. Heroinómanos (yonquis), dealers (camellos), prostitutas y cafishios (chulos) malvivían en un barrio que hoy es uno de los más bohemios y caros de la ciudad. La limpieza de Chueca vino de la mano de la comunidad homosexual que se instaló allí hace ya más de una década.
Hasta hace unos cinco años era una zona casi exclusivamente gay, pero hoy se ha convertido en el epicentro de la noche madrileña. Restaurantes étnicos conviven con bares de copas, discotecas gay y algunos de los garitos de tapeo más sofisticados de la ciudad. Explorando la noche de Chueca puede uno avistar exponentes de toda la fauna madrileña: gays vestidos de cuero, punks incorregibles, rockeros decadentes, mujeres de peinados anacrónicos, hombres vestidos de Armani, todas las combinaciones posibles de parejas (sí, todas) e incluso grupos de niños bien que se aventuran desde el Madrid aristocrático, en la otra orilla del Paseo de la Castellana, para vivir el pandemonio de Chueca.
El mejor sitio para iniciar la exploración es ni más ni menos que la Plaza de Chueca. Allí, la antigua taberna de Angel Sierra sirve vermouth tirado desde hace décadas. A la hora de tapear, lo de Baco y Beto, calle de Pelayo 24, es sin duda la mejor opción, con un surtido menú de tapas cubanas y exquisitos postres. Un bar de copas histórico de Chueca es el Museo Chicote, Gran Vía 12, inmortalizado en verso por Agustín Lara y el propio Joaquín Sabina. Sin embargo, el mejor consejo para el turista explorador es que se interne en los laberintos del barrio maldito y descubra por sí mismo las inauditas sorpresas de este singular rincón de Madrid.

Datos útiles

Cómo llegar

  • Con suficiente anticipación, el pasaje Buenos Aires-Madrid, ida y vuelta, en clase turista, se puede conseguir por 1100 dólares. Sobre la fecha, si se encuentra lugar, lo que es dífícil en estos tiempos, el precio sube considerablemente.

Comer y beber

  • Baco y Beto. Calle de Pelayo 24.
  • Museo Chicote. Gran vía 12.
  • Taberna Angel Sierra. Gravina 11.
  • Restaurante Piazzetta. Plaza de Chueca 11.

En Internet

Mapas de Madrid en:

Otras direcciones:

Por Pablo Maurette
Para LA NACION

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por Redacción OHLALÁ!

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