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 • HISTORICO

Destino Brasil

De Buenos Aires a Río de Janeiro, el Costa Mediterránea y el MSC Armonía, que realizan recorridos similares, conjugan días de navegación con escalas en la playa y vida all inclusive




A BORDO DEL MSC ARMONIA.- Un crucero temático orientado al fitness, con profesores de Megatlon a bordo y yo, que sólo corro el colectivo cuando estoy muy apurada. Pero la propuesta del MSC Armonía, que realiza salidas desde el puerto de Buenos Aires hacia las playas de Brasil, es tentadora para los amantes del deporte. Basta con mirar el programa que cada noche dejan en la cabina para que den ganas de ponerse las calzas y las zapatillas. Por ejemplo, a las 9.30, en la piscina, yoga; a las 10, stretching. Mientras en el Sun deck (la cubierta superior) practican spinning y en el gimnasio con vista al mar se ofrecen clases de aero localizada y las máquinas esperan para musculación. Siempre que la lluvia no pase por agua los planes y obligue a suspender por unos días las actividades en cubierta.
De todas maneras, son pocos los que extrañan la gimnasia compulsiva. En una semana de vacaciones, lo primero es descansar, relajarse y olvidarse de la rutina. Y los cruceros son especialistas en eso. Mientras se navega no hay señal en los celulares ni noticieros en la tele. Internet es caro y la radio no existe. Así que es fácil desenchufarse por completo y sólo pensar en las playas de Buzios de la próxima escala, en qué ponerse en la noche de gala del capitán o a qué número apostar en la ruleta del casino.
Al principio cuesta acostumbrarse al barco. A respetar los horarios de las comidas y a encontrar en cada puente (como se lama a los pisos) el lugar que uno busca.
Y también hay que acostumbrarse al movimiento constante. Cuestión de suerte, como con los aviones. En un viaje, hace dos años, parecía que el crucero estaba todo el trayecto clavado al fondo del mar, y en la misma ruta, ahora, fue necesario andar con el Dramamine a cuestas.
Después de unos días, uno se siente como en casa, pero mejor..., con las toallas siempre cambiadas en el baño, todo limpio e impecable en la cabina y la comida a punto a la hora señalada. Para el desayuno y el almuerzo se puede elegir buffet o a la carta, y a la noche, menú de cinco pasos..., diseñado para pedir todo, entrada, sopa, pastas, plato principal y postre sin culpa, porque las porciones son pequeñas.

Estilo argentino

Esta temporada el barco está adaptado al gusto local, casi todos los pasajeros son argentinos (antes se compartía con brasileños), por eso hay hasta torneos de truco. De todas maneras, la tripulación es internacional, como es costumbre a bordo.
El MSC Armonía es un barco enorme, de esos que impresionan cuando uno los ve de cerca. Para tener una idea de la dimensión, tiene 251 metros de largo, 777 cabinas y capacidad para 2087 huéspedes. Hay de todo para hacer a bordo, tantas cosas que prácticamente no alcanza el tiempo. Mucho menos los días en los que se hacen escalas, donde uno vuelve rendido, con el tiempo justo para darse un baño antes de la cena.
Durante el día la cubierta superior es el lugar más concurrido y donde se realizan todas las actividades. En un sector, el equipo de animación se encarga de enseñar los pasitos del B aile del marciano, un tema que se repite una y otra vez, y de organizar juegos en la pileta. Después del desayuno, la misión es conseguir una reposera y tomar la gran decisión: al sol o la sombra. También se llena el gimnasio, con bicicletas y cintas que miran el mar.
Por las noches, el teatro, los bares con música en vivo o el casino, y a toda hora, nada mejor que sentarse en el balcón de la cabina y contemplar en el más absoluto silencio la inmensidad del mar.
Si alguno de los bares o el teatro están llenos de gente, y hasta es necesario quedarse parado en la puerta, es porque se presenta Guillermo Guido. El cantante se embarcó en diciembre y se queda a bordo hasta marzo repartiendo melodías románticas (o toda aquella canción a pedido del público).
Este es un viaje que requiere planificación, si uno de la noche a la mañana decide tomar un crucero, debe saber que es difícil. De hecho, todas las salidas del MSC Armonía, que hace circuitos por las playas de Brasil, están agotadas en enero. Sólo quedan algunos lugares para febrero en las cabinas más caras.
Los cruceros se reservan con mucha anticipación, seis meses y hasta un año antes. Además, se obtienen descuentos importantes por compra anticipada.

Tierra a la vista

En este viaje, los desembarques son toda una aventura. En las escalas en puertos que no están preparados para recibir barcos de grandes calados, el crucero tira el ancla muy lejos de la costa y se baja, por turnos, en las lanchas salvavidas hasta la costa. Todo un operativo y una cuota de diversión extra, sobre todo cuando hay viento o el mar está picado y el pequeño barquito va domando las olas. Sólo en Río de Janeiro el Armonía llega al puerto. La primera escala es en Punta del Este. La lancha deja a los pasajeros en un muelle exclusivo a pasos del hotel Conrad, en La Mansa, con tiempo suficiente para disfrutar de la playa y recorrer la punta.
Después de un día de navegación, la próxima bajada es en Ilhabela, una coqueta isla a mitad de camino entre Santos y Río de Janeiro, con playas de palmeras y aguas claras, más un centro con tiendas con precios por las nubes.
El día siguiente se llega a Buzios y, como el barco zarpa nuevamente de noche, se puede pasar un día de playa, y a la noche comer unos camarones con cerveza en el centro.
Y la última parada es en Río. Desde las 8 hasta las 17 hay tiempo para que cada uno decida: el Corcovado, el Pan de Azúcar o simplemente tirarse en la playa bajo el sol carioca. Al atardecer, el barco se pierde en la bahía de Guanabara, con las playas y los morros desfilando frente a él.
El perfil de la ciudad carioca corresponderá a la última tierra firme que se verá hasta dentro de dos días, cuando asome la silueta de Buenos Aires y el crucero llegue a buen puerto.

Datos útiles

Tarifas

La salida del 1° de febrero, de 9 noches, con cabina externa y vista al mar, cuesta 1848 dólares por persona, base doble, con todo incluido. En la suite con balcón, 2173. La salida del 10 de febrero, de 8 noches, en cabina con vista al mar, 1581 dólares por persona, base doble, y la suite, 1880.
www.msccruceros.com.ar

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