
Créditos: Ohlalá
BARI.- Los italianos tienen un slogan para exaltar las bellezas y virtudes de cada una de sus regiones, pero ningún orgullo local alcanza la jactancia de los habitantes de Bari: "Si Parigi avesse mare, sarebbe una piccola Bari" ( Si París tuviera mar, sería una pequeña Bari ).
La exageración es evidente y hace sonreír, pero quienes lleguen por primera vez a la capital de la Puglia comprobarán que Bari es una ciudad de elegante trazado y bellas perspectivas, como París, donde es posible descubrir renovados motivos de interés.
No bien bajé del confortable tren Eurostar que cruzó la península trayéndome desde Roma hasta el Adriático en poco más de cuatro horas, me encontré en una bella plaza donde se destacaba la estatua ecuestre del rey Humberto I de Saboya y una gran fuente que lanzaba chorros de colores. La Piazza Umberto estaba poblada de jóvenes y adultos elegantemente vestidos.
Desde allí fui caminando por via Sparano, entre lujosas tiendas y cafeterías; pasé frente al palacio Ateneo, sede de la Universidad -donde se aloja el Museo Arqueológico- , y luego ingresé por el Corso Vittorio Emmanuele II, atravesado por calles que parecen avenidas.
La arteria abunda en edificios neoclásicos como el Palacio de Gobierno y los teatros Comunale, Margheritta y el Petruzzelli, este último uno de los más prestigiosos de Italia, así como el edificio de estilo Liberty de la Cámara de Comercio. El barrio se denomina murattiano porque fue construido por Joaquín Murat durante la época napoleónica, para ampliar la ciudad.
Junto al mar
Un poco más allá, junto al mar, se conserva intacto el casco antiguo -del que hablaremos enseguida- y del otro lado de las vías ferroviarias, la ciudad moderna de oficinas, bancos y residencias privadas.
Bari, con su puerto que promueve el comercio de la región meridional con el Oriente, tuvo en las últimas décadas un notable desarrollo económico. La Feria de Levante, que congrega todos los años, en septiembre, a 1.300.000 visitantes de todo el mundo, es la segunda de Italia después de la de Milán. Dicho enriquecimiento le sirvió, además, para emprender importantes iniciativas culturales.
Al final del barrio murattiano me esperaba una ciudad completamente distinta. Entré bajo el Arco Basso al núcleo histórico de Bari. Una madeja de callecitas, algunas tan estrechas que no permiten la circulación de vehículos, y casas de piedra blanca, con balcones de los que colgaban ropas puestas a secar. Un típico barrio medieval y mediterráneo.
A las puertas de algunas casas vi a mujeres de aspecto pueblerino que amasaban en la calle las orechiette (orejitas), pasta típica de la región que tuvo origen, precisamente, en este barrio. La pintoresca zona contrastaba grandemente con el barrio elegante que acababa de dejar.
Allí se encuentra no sólo el sabor de la ciudad antigua (incluso los sabores de sus pescados y mariscos en los restaurantes populares, junto al Lungomare), sino también importantes iglesias como la basílica de San Nicolás -la auténtica San Nicolás de Bari- con su espléndida fachada románica que sirvió de modelo a muchas otras iglesias construidas en la Puglia, así como el espectacular castillo normando donde puede visitarse un museo con las reproducciones en estuco de las más importantes piezas de escultura románica diseminadas en la región.
En el pueblo de Bisceglie se conservan varios dólmenes, construcciones megalíticas (datan de más de 5000 años), y en Andria se levanta, imponente y enigmático, el Castel del Monte, castillo construido por Federico II de Suabia en el siglo XIII, cuyos elementos constructivos responden a reglas astronómicas y conceptos esotéricos en los que Federico era un iniciado. Su imagen fue elegida para figurar en la nueva moneda del euro.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión: US$ 1100. Hasta Bari, de ida y vuelta, con tasas e impuestos.
Alojamiento
* * * US$ 60
* * * * US$ 85. La habitación doble
* * * * US$ 85. La habitación doble
Más información
Ente Nacional Italiano de Turismo (ENIT), Avda. Córdoba 345; 4311-3542.
En Internet
Antonio Requeni
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca


