

ESQUEL.- Sumergidos en el agua con protectores waders, o haciendo floating en gomón, con el siempre presente entorno de bellas cumbres nevadas, los pescadores disfrutarán de la pesca que ofrece la región del Parque Nacional Los Alerces, en Chubut.
Challhuaquen
Cerca de Trevelin, uno de los típicos pueblos galeses que salpican la provincia, está este auténtico lodge de pesca que enfrenta al parque Los Alerces. A la altura de la costa del río Futaleufú, reluce su arquitectura con el típico estilo patagónico, donde la madera tapiza el frente y está presente en los interiores. Al abrir la tranquera y pasar por la plantación de cerezas del establecimiento, uno tiene la impresión de estar en pleno campo patagónico, pero al entrar en el lodge todo remite a la pesca deportiva. El gran estar con hogar y confortables sillones, más su nutrida biblioteca sobre el fly-fishing, invita a interiorizarse en el deporte. Una mesa circular es el lugar más concurrido por las tardes. Allí, en un gran silencio y concentración, los pescadores atan meticulosamente las moscas que usarán en la jornada siguiente, combinando plumas y cordones de colores en pequeñas obras de arte. Los que ya vienen con su propia colección pueden aprovechar el sector de sillones junto a los amplios ventanales que miran al río y el nevado cerro de La Monja.
La hostería cuenta con seis confortables habitaciones dobles con camas king size y un spa con sauna, ducha escocesa y jacuzzi, donde se reponen fuerzas luego de una larga jornada de pesca o un paseo de aventura. Embarcados, o desde las orillas del caudaloso y transparente río, los experimentados guías aseguran que habrá pesca, especialmente de truchas arco iris y marrones. Al regreso de cada jornada, hay un cuarto húmedo, especial para despojarse de los waders y el equipo. Al mediodía, espera una mesa con variedad de platos, y por las noches un sabroso menú. Para los fanáticos que ni piensan en hacer una pausa se les acerca una heladerita para armar un picnic, a orillas del río.
El Aura
A orillas del lago Verde, está El Aura, único dentro del Parque Nacional Los Alerces. Allí se combinan los programas de pesca deportiva con avezados guías, que incluyen varios lagos de la zona, con todo un espectro de paseos para aquellos acompañantes que quieran disfrutan a pleno de la naturaleza del parque, que en sus 263.000 hectáreas con lagos y ríos esconde y protege el milenario alerce.
El complejo incluye una casa principal con bar, dos restaurantes (bistró y gourmet), y exclusivas suites agrupadas en cuatro cabañas de refinada ambientación, con estar y chimenea, comedor, dos dormitorios, dos baños y un deck exterior con parrilla, todo con vista al lago y el bosque, donde no faltan los arrayanes. En la hostería, en la que brillan las maderas claras de la región, se puede disfrutar del amplio living con gran hogar y bar con barra, en el que se ofrece la variedad de vinos patagónicos de la bodega. La cuidada cocina de El Aura se aprecia en Huet Huet, el restaurante donde las carnes y pescados de la zona son presentados en recetas como el lomo al vino y pimiento con papas al verdeo o la trucha con jugo de cerezas agridulces. Un premio después de largas jornadas en el diáfano aire del parque nacional.
Datos útiles
Challhuaquen
La tarifa es de US$ 180 por día por persona, con desayuno. Incluye uso del spa. Día de pesca, US$ 170. Incluye traslado, guía y almuerzo (picnic). www.challhuaquen.com
El Aura
La tarifa es de US$ 380 por persona. Incluye desayuno, almuerzo y cena en el Huet Huet, con vino y excursiones. All Inclusive, con pesca y guía; US$ 500 por día por persona. Paquetes para dos o más con media pensión, desde US$ 900 por día. www.el-aura.net
Trevelin, el pueblo del molino
ESQUEL.- Desde 1888, parte de los colonos galeses que llegaron a Chubut eligieron los fértiles valles de los ríos Percey, Corintos y Esquel para instalarse y formar una colonia agrícola-ganadera. El pueblo se llamó en sus comienzos Cwn Hyfryd, que significa Valle Hermoso, para luego denominarse Trevelin, (pueblo del molino).
Transformado en centro cultural y religioso de la comunidad, aquí celebran todos los años los Eisteddfor, concursos literarios. En el lugar se visita el Museo Galés, instalado en el viejo molino, y las típicas casas de té, con su reconocida torta, y otras delicias dulces. También está el cálido restaurante Patagonia Celta, donde uno tiene posibilidad de deleitarse con las recetas de Cora Demaría, que combina los mejores productos de la región. Imperdible una visita al Museo Malacara, en el que Cleri Evans contará la apasionante historia de su abuelo John Daniel Evans, nombrado por Bruce Chatwin en su libro In Patagonia.
En Esquel se puede disfrutar de programas varios, pero la estrella del lugar es sin duda el paseo en La Trochita, el antiguo tren, como de juguete, que corre por la angosta trocha de 75 cm de ancho, serpenteando entre cerros, hasta Nahuel Pan, un asentamiento aborigen.
Marta Salinas
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