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El cargo de emisión ya hizo migraciones

Se aplica en los viajes internacionales


Créditos: Ohlalá



Desde hace unos días los que compran un boleto aéreo internacional advierten un nuevo renglón: cargo de emisión, por un monto que generalmente ronda los 50 dólares.
Todavía no rige para todos los vuelos, pero en el futuro, según admiten las compañías aéreas y las agencias, será parte de los gastos considerados al viajar.
Por el momento, hay una gran dispersión: aun entre las aerolíneas que sí lo han incorporado, no tiene el mismo valor o no se aplica en los mismos canales. Y algunas empresas extendieron este cargo tanto para las ventas por medio de agencia de viajes como por sus propios mostradores, Internet o vía telefónica. Unas pocas lo excluyen de la comercialización por Internet si la compra la hace el propio pasajero.
En otras aerolíneas tienen diferentes valores, según el tramo. Y las restantes aclaran que el precio del boleto no tiene gastos de emisión por ahora...
Por ahora es el único denominador común en un sondeo entre las compañías y agencias de este difuso mapa, ya que el propio cobro, el monto y la forma en que lo pagará el pasajero es todavía motivo de debate en el sector.

Contexto histórico

Imposible comprender este escenario sin desandar la historia reciente de la comercialización de pasajes aéreos.
Tradicionalmente, el agente de viajes ha sido el canal de venta de boletos, función por la que reciben un porcentaje del precio, inicialmente del 10 por ciento.
En 1995, Delta impuso en los Estados Unidos un tope de comisión a los agentes de 50 dólares por pasaje. Esa restricción fue sólo la primera piedra, ya que las aerolíneas de todo el mundo procuraron de diferentes formas reducir sus costos de comercialización, apremiadas por sus propias urgencias financieras.
En general, la comisión de los agentes fue disminuyendo -con más o menos sutileza, según la región- con objeto manifiesto de las aerolíneas de reducirla al mínimo o hacerla desaparecer.
La comisión cero vendría de la mano de una revalorización de la función del agente de viaje, que tendría peso suficiente para cobrar sus servicios directamente al cliente, igual que lo hace una inmobiliaria o un abogado.
Transportadores aéreos y agencias de viajes no han llegado a este punto de la historia en perfecta armonía, ya que unos quieren desembarazarse de las comisiones y las otras se resisten a resignar su más segura fuente de ingresos.
Aquí, Aerolíneas Argentinas bajó a principio de año las comisiones sobre vuelos internacionales del 6% al 3%, pero les aseguró a los agentes un ingreso a través de una tabla de valores fijos que va desde los 10 a los 90 dólares y que se cobra con el mismo pasaje.
Las otras compañías no incluyeron ese cargo dentro del pasaje atendiendo la posición de la Asociación Internacional de Tráfico Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), que aconseja no incluir en los tickets valores que no sean el costo del vuelo, tasas o impuestos.
Así que las restantes, excepto las que todavía no tocaron las comisiones, redujeron también esos porcentajes y crearon un cargo fijo de emisión -entre 10 y 90 dólares-, pero separado del boleto. Es decir, los agentes deben cobrarlo aparte al pasajero y queda para ellos como fee por sus servicios.
Para evitar penalizar las ventas a través de la agencia de viajes (contra la venta directa en oficinas de la propia aerolínea, por telefóno o por Internet), muchas empresas cobran ese gasto de gestión en otras formas de venta o en todos los boletos.
Digerido el trago de ese cargo extra en los pasajes internacionales, se asoma el debate de los vuelos de cabotaje.
Por Encarnación Ezcurra
Para LA NACION

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