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El huracán no descansa, pero el crucero navega más rápido

En esta temporada, los barcos turísticos siguen viaje sin problemas


Créditos: Ohlalá



Primero fue el revoltoso Charley. Después, el furioso Frances. Y por último, Iván, el terrible, y Jeanne, la cruel. Los huracanes tienen a mal traer al paraíso americano.
En cuestión de horas, Frances dejó a cuatro millones de personas sin electricidad en la costa nororiental del Golfo de México. Por culpa de Charley, las carreteras de Fort Myers se poblaron con cientos de árboles y palmeras planeando como avioncitos de papel a 233 kilómetros por hora. A su paso, este huracán endemoniado dejó 27 muertos. A Jeb Bush, gobernador del estado de Florida, le costará millones de dólares reparar todo lo que destruyó.
¿Y qué sucedió con los turistas que eligieron esta época para veranear por la zona? En Varadero, 140 kilómetros al este de La Habana, 13.000 turistas estaban confinados, sin poder regresar a casa hasta que Iván dejara de amenazar sus vacaciones cubanas.
En la región central de la península de Florida, Walt Disney World, los estudios cinematográficos Universal y el parque temático Seaworld no abrieron sus puertas ante el acoso del huracán Charley. El Kennedy Space Center, que también organiza visitas guiadas para recorrer las instalaciones y presenciar lanzamientos espaciales, tras algunos destrozos dio asueto al personal. Los aeropuertos, además, dejaron de operar en todas partes. Y hoteles como The Biltmore, en Coral Gables, bajaron sus tarifas.

A no asustarse

Quienes tomaban sol a bordo de un crucero no sólo no se enteraron de lo que estaba sucediendo, sino que tampoco se despeinaron con la menor brisa. Según informó la empresa Organfur, representante de tres líneas de cruceros que operan en la zona caribeña (Celebrity Cruises, Oceania Cruises y Royal Caribbean), "los turistas que contratan un crucero entre agosto y fines de octubre, época que coincide con la temporada más fuerte de los huracanes, no deben asustarse. La compañía siempre sigue operando sin inconvenientes".
En el mejor de los casos, dicen, los buques cambian de rumbo en alta mar y, en el peor de los casos, se demoran las partidas o arribos a los puertos en la zona declarada en estado de emergencia.
Los huracanes nunca sorprenden como un chaparrón de verano, se desplazan lentamente -Frances, por ejemplo, avanzaba a 8 kilómetros por hora- y esa lentitud permite tomar recaudos.
"Nuestros cruceros viajan a 22 nudos por hora y la tecnología a bordo permite modificar itinerarios. Por ejemplo, en un viaje se debía anclar en Gran Cayman, el barco se dirigió a Cozumel y todo el mundo continuó con sus vacaciones sin problemas-explican desde Organfur-. Esta es la gran ventaja del crucero: si el turista estuviera en un resort, tendría que encerrarse en el hotel hasta que pasara el ciclón."
Gracias a Frances, alrededor de ocho mil cruceristas demorados sorpresivamente en alta mar fueron premiados con dos días más de descanso en las tres líneas marítimas mencionadas.
En el momento de emitir el voucher, las compañías navieras deben advertir a los pasajeros que, ante imprevistos meteorológicos, puede haber cambio de planes. El pago de un coseguro previo -cuyo importe tiene que ver con el precio de la cabina contratada, pero parte de US$ 29- garantiza que la empresa se haga cargo de cancelaciones, atención médica, demoras o interrupciones en el viaje de placer.
Más aún, cuando las compañías se ven obligadas a trabajar con un plan de contingencias, se distribuyen cuponeras de descuento entre los pasajeros (US$ 250) para que tomen sesiones de belleza, se internen en un spa, hagan excursiones o sigan entreteniéndose en alta mar.

Vientos en forma de espiral

En un año normal, se forman 60 huracanes en todo el mundo. La zona históricamente más castigada es el noroeste del Pacífico, donde se registra un promedio de 25 huracanes por año. Precisamente, el que más muertes causó fue el que azotó a Bangladesh, en 1970, con 300 mil víctimas.
¿Qué es un huracán? Es un tipo de ciclón que se presenta en medio del océano, cuando coinciden presión atmosférica baja y temperatura alta a su alrededor. Funciona como una máquina de vapor, constantemente alimentada por aire caliente y húmedo que se eleva como un globo. Este fenómeno meteorológico engendra vientos en forma de espiral. Si se los mirara desde un avión, se notaría que en el hemisferio sur rotan en el sentido de las agujas del reloj; pero en el Norte lo hacen en sentido contrario.
En el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México la temporada de huracanes comienza el 1° de junio de cada año, debido al calentamiento del agua durante el verano, y se extiende hasta el 30 de noviembre, aunque puede haber huracanes durante casi todo el año.
Antiguamente, los navegantes los bautizaban con el nombre del santo del día. En el siglo XIX comenzaron a utilizarse nombres profanos.
En el medio de ese remolino se encuentra el ojo del huracán, un agujero de entre 8 y 200 km de ancho, en el que podría haber calma y verse incluso el cielo azul.
Pueden tener de 8 a 10 kilómetros de intimidante altura. En el mar, provocan olas de casi 20 metros. Pero una vez que alcanzan tierra firme, pierden intensidad.
Mónica Martin

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por Redacción OHLALÁ!


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